26
La rebelión de los alcaldes
Hace sólo 3 días, la jerarquía católica se descantillaba llamando a la rebelión civil en España contra la aún no-nata ley de que permite el matrimonio (civil) entre parejas homosexuales.
Ahora, algunos ediles del PP dicen que se negarán a celebrar matrimonios civiles donde los dos contrayentes sean del mismo sexo. Pero no lo dicen con ésta delicadeza mía, sino que encima se permiten en lujo de llamarles tarados: “Yo entiendo que los gays deben tener los mismos derechos, pero para mí un gay es una persona tarada, que nace con una deformación física o psíquica”, ha dicho el alcalde de Pontons en declaraciones a “El Món a RAC 1″. Al margen de los conocimientos que pueda tener éste hombre acerca de la psique humana (me temo que serán más bien nulos, por cierto), ¿qué tiene que ver éso, para que les niegue el matrimonio? ¿Desde cuando hay que pasar una prueba psicotécnica para casarse? Se ha llevado una buena bronca, y aún después en EFE ha reiterado que los homosexuales son deficientes para procrear y educar. Así, a los estériles por ejemplo no se les debe dejar casarse, y mucho menos adoptar o intentar tener hijos por medios médicos, porque son deficientes para procrear. Y para tener hijos, antes habrá que pasar un examen de aptitud que le capacite a uno como buen educador. No estaría mal la idea: muchos hijos se ahorrarían padres maltratadores, heterosexuales, pero maltratadores.
Argumenta éste buen hombre que, para él, el matrimonio es una institución sagrada. Me parece muy bien. Pero para mí representa un buen ahorro en la declaración de la renta cada año. ¿Me impediría casarme, por lo civil, por éso? Ya se cuidaría mucho, porque del cirio que le monto le inhabilitan para el cargo hasta que sus nietos hagan la mili. Además, compara a las personas con perros y dice que él nunca ha visto a dos perros haciendo el amor porque es antinatural… Quizá sea antinatural que los perros hagan el amor, pero el mío se cepilla hasta los peluches si los pilla por banda, y en cuanto a perros de carne y hueso, lo mismo le da mientras se deje… Mi pobre Teky es un salido perdido. Tampoco podrá casarse por lo civil en Pontons. Lo siento (nota: ¿éste hombre tiene perro? yo creo que no…
. Afortunadamente, éste becerro ha sido ya suspendido de militancia por Piqué (Pontons, para quien no lo sepa, es un pueblo de la provincia de Barcelona, a medio camino entre Vilafranca del Penedés y Santa Coloma de Queralt), que no está para éstas tonterías. De momento, le han abierto un expediente disciplinario, que ya veremos si acaba en expulsión del partido o no. Por mi parte, me extrañaría, no sólo por el cisma que éso puede provocar en el PP (éste buen hombre lo dice ante un micrófono, pero otros lo dicen ante una taza de café y sin grabadoras, y los que tienen que decidir sobre su expulsión son militantes sin cargo ejecutivo en el partido), sino porque es alcalde y si se le suspendiera de la militancia, probablemente tuviera que pasar al grupo mixto del ayuntamiento… Y entonces sí que se puede liar.
Ahora hablando en serio: si él ve mal que se casen dos hombres entre sí, pues que no se case con ningún hombre. Pero, ¿a santo de qué va a impedir a otros ejercer su derecho porque a él le parezca mal? A mí me parece mal que mi vecino vote al PP: no quiero que mi vecino tenga derecho a voto. No, ¿verdad? Pues éso. ¿Recuerdan cuando el Vaticano llamaba también a la objección de conciencia a los farmacéuticos para que no vendieran la píldora del día después, ni preservativos o píldoras anticonceptivas? ¡Oye, si les parecen mal, que no las usen, pero que nos dejen a los demás condenarnos al infierno si queremos! Yo no quiero que me salve nadie, oiga. Y si resulta que me muero y descubro que al final son ustedes los equivocados, ¿me devuelven mi vida? Pues entonces déjenme que haga con ella lo que considere oportuno. ¿Quien se han creído que son? Creerse la encarnación de ley le convierte a uno en intolerante; creerse la encarnación del bien y del mal le convierte a uno en un psicópata.
Y lo peor de todo no son éstas actitudes homofóbicas e intolerantes, sino que por un lado otros compañeros lo jalean y dicen de él que está hecho todo un machote, y por otro quien tiene autoridad en el partido no sale al paso. Aún más: no es que no les pare los pies, sino que defienda ésta clase de actitudes. Dice Rajoy que “no había necesidad” de sacar adelante a ésta ley. Quizá no le parezca necesario a él, pero los millones de homosexuales de éste país seguro que no piensan lo mismo. También asegura que ésta ley genera tensión, pero yo creo que la ley, por sí sóla, no genera nada: lo que genera tensión son las ganas de meterse en la vida de los demás y decirles lo que tienen que hacer.
P.D. Si habéis conseguido llegar hasta aquí, como premio os cuelgo unos cuantos audios reunidos, que no tienen despedicio








Añadir tu comentario