No mires a los ojos de la gente

Revoltijo de política, medios de comunicación, economía, sociedad y asuntos propios

Abr
27

Terrorismo escolar: bullying

Hoy ha quedado visto para sentencia el juicio contra los agresores de Jokin, un adolescente que no pudo resistir por más tiempo la presión y el acosoal que era sometido por sus compañeros de colegio, y desesperado al no encontrar apoyo en ningún adulto, acabó suicidándose.

Un grito deseperado que nadie quiso escuchar hasta que fue demasiado tarde, y ahora nos echamos las manos a la cabeza y nos rasgamos las vestiduras pidiendo mano dura contra los agresores, vigilancia en los centros, etc.

Algunos creen que ésto es nuevo y hasta le han puesto un nombre que imita al inglés:”bullying“, lo llaman, algo así como “buscando bulla“. Tiene cojones: como si poniéndole una terminología pseudo-técnica pudiéramos acercarnos de una forma más o menos académica a una realidad social que no es ni mucho menos nueva.

El caso Jokin no es un caso aislado, ni tampoco algo nuevo. Es la consecuencia extrema de una realidad habitual en prácticamente todos los centros educativos españoles desde hace muchísimos años. Es habitual en casi todos los colegios que la mayoría de los alumnos tengan algúnmote más o menos insultante, con el que mchas veces nos han hecho rabiar en el patio del colegio o en los pasillos del instituto. El insulto es algo habitual en nuestras escuelas, y ésto, ya de por sí, es como para darle un toque de atención a la sociedad y a las autoridades competentes: la tierna infancia se ha convertido en un mito, los niños son la encarnación de la crueldad.

El problema se desata cuando el recurso al insulto se dispara y se focaliza en una sola persona. Piensen en su época de estudiantes: seguro que no les cuesta recordar a aquel compañero al que todos le tenían manía, aunque probablemente les sea más difícil recordar el motivo de ésa rabia concentrada en un niño, seguramente porque ni siquiera hubiera un motivo claro: cualquier diferencia mínimamente destacable es motivo suficiente para convertirle a uno en blanco de los insultos y las agresiones de los compañeros. El empollón de la clase suele ser un blanco fácil.

Pero, de la misma manera que en todas las clases hay un niño que es blanco de todos los insultos, también suele haber un grupito de gamerros y matones que se dedican a hacerle la vida imposible, ante las risas y las burlas del resto de los compañeros. Los profesores suelen hacer la vista gorda en la mayoría de los casos, y los padres, cuando se dan cuenta, no saben cómo reaccionar., porque hagan lo que hagan, no va a servir de nada: los padres no pueden asistir a clase con sus hijos y hacer frente a ésos psicoterroristas para protegerle. Y dentro de los muros del colegio, nadie lo hace. La indefensión del chaval acosado es total. El límite máximo al que pueden llegar las agresiones sólo lo marcan los que agreden. El agredido está en sus manos durante años, y harán con él lo que quiera, porque ésto no suele ser cosa de una moda pasajera: al que le cogen manía no se libra de ella hasta que termina el instituto, y en ocasiones, ni siquiera entonces.

Por qué ocurren éstas cosas no es algo fácil de determinar. La educación que reciben los niños de sus padres es un aspecto fundamental (“No hagas lo que hago: haz lo que digoWink, y los valores que perciben en nuestra sociedad hacen el resto. Cabrones como Cárdenas, que para triunfar se han dedicado a putear al que es diferente y mostrarlo como una actitud guay, son un buen ejemplo.

Pero tiene que aber algo más profundo, necesariamente tiene que existir una explicación para que grupos de niños se dediquen a torturar psicológicamente a otro más débil, y que el resto rían la gracia.

Me preocupa qué sentirán los padres de los acusados en el juicio de Jokin (alguno aún ha tenido la cara dura de disculpar el comportamiento de su hijo en el periódico), pero me preocupa más cuántos padres tienen hijos de ése mismo corte y no se dan cuenta, no lo quieren ver, o incluso los alientan a que tengan ésa actitud. ¿Cuánto tiempo más va a tener que pasar? ¿Cuántos niños y adolescentes tendrán que vivir atemorizados y maltratados por sus compañeros de colegio todos los días? ¿Cuántos niños más tendrán que morir hasta que nos decidamos a hacer algo?

La acusación particular pide más de 4 años para los agresores. La defensa, la absolución. Me gustaría saber en base a qué se puede defender que unos cuantos chavales que insultan, aterroriza, humillan y pegan entre varios a otro complementamente indefenso, de forma continuada durante años, deba quedar sin castigo. Dicen que “con el revuelo mediático” que se ha montado han pagado lo suficiente, que algunos incluso se han tenido que ir de Hondarribia (probablemente, a seguir maltratando a otros compañeros en otros centros donde no los conozca nadie). A mí no me parece que hayan pagado siquiera una mínima parte. Si tienen conciencia, el resto de su vida de insomnio y remordimientos podría estar bien. Como no es el caso 4 años de reclusión me parece apropiado. La sentencia, dentro de 10 ó 15 días.

También te puede interesar:

  1. Tierna infancia | Chesi Blog dijo:

    [...] extresados, no tienen medios para responder, o qué está pasando aquí? No puedo entenderlo: como el caso Jokin sacó a la luz, en la mayor parte de los colegios (por no decir en todos) se acosa y se maltrata a [...]

Añadir tu comentario

Subscribe to No mires a los ojos de la gente
Technorati