06
Vida familiar y laboral
Ayer conocimos los resultados de una encuesta realizada por el Instituto de la Mujer (que, por cierto, no he conseguido localizar detallado en su web, sino de una forma muy general) a 4.000 personas asalariadas y 1.000 empresarios. Los resultados podrían dar lugar a grandes titulares sensacionalistas, tales como “La mitad de los españoles opina que la mujer debe dejar de trabajar para cuidar de los hijos“. Ahí queda éso.
Realmente, por los datos que he leído, el estudio no descubre nada nuevo, si acaso le pone cifras concretas, y lo que a mí me sorprende es que el titular imaginario de arriba sólo pueda citar “a la mitad” (45%), dada la forma tan tendenciosa en que estaba redactada la pregunta en cuestión: “¿Quién debería dejar el trabajo al tener el primer hijo?“. La respuesta es inducida por la formade plantear la pregunta: los que han dicho que debe ser el hombre no llegan al 1%. Lo que me sorprende es que los que han respondido “la mujer” no sean más que el 45%. ¿Y el otro 54%? No puede ser un “No sabe / No contesta”…
A tener en cuesta otro dato: casi un tercio de los hombres opina que la mujer debería trabajar menos horas fuera de casa para trabajar más dentro… Lo que significa, si vemos el vaso medio lleno, es que el 66% no opina lo mismo; claro que aquí habría que descartar los que opinan que la mujer ni siquiera debería trabajar fuera de casa, directamente, pero me atreveré a decir que no creo que estos especímenes representen un alto porcentaje, y además están en peligro de extinción (afortunadamente).
No obstante, como suele pasar, hay notables diferencias entre lo que pensamos y lo que hacemos, pues el mismo informe también indica que las mujeres trabajadoras dedican un ¡¡111%!!! (?) que los hombres a las tareas domésticas… Lo que significa éste porcentaje, entiendo yo, es que los hombres no hacen ni el huevo (0%) y las mujeres no es que lo hagan todo (100%)… ¡es que lo hacen TODO y MÁS! (111%). Espectacular. ¿Cómo calcularán los porcentajes? Y, sobre todo, ¿cómo van a representarlo gráficamente? ¿Con una tarta y dos quesitos? (o un queso de bola, y dos quesitos de la vaca que ríe…
. Estas cosas suelen ocurrir cuando quieres que los datos de una encuesta que has pagado te den la razón…
No obstante, lo que me parece interesante, al margen de que el 65% de los encuestados pagaría más impuestos a cambio de obtener más ayudas, son los resultados que se extraen al cruzar las respuestas de las mujeres con las de los empresarios:
- El 55% de las mujeres tienen problemas para compatibilizar la jornada laboral con la vida familiar.
- El 41% de los empresas se atreven a confesar que la mujer con hijos rinde menos en el trabajo (los que lo piensan y no lo dicen, porque es políticamente incorrecto, se supone que son muchos más).
De lo anterior se deduce que si se tomaran medidas para que las mujeres con responsabilidades familiares tuvieran más facilidad para conciliar ambos aspectos de su vida, éstas rendirían mucho más en el trabajo. Pero la realidad es justamente la contraria:
- Sólo un 20% de las empresas encuestadas tiene en cuenta estas medidas, y una mayoría aplastante de los empresarios cree que la empresa sólo debe preocuparse de ser rentable y es responsabilidad de la mujer y su familia el cómo se organiza en su vida privada, como si fuese contradictorio buscar fórmulas para conciliar vida laboral y familiar cuando se ha demostrado con el punto anterior que es todo lo contrario.
¿Los resultados de lo anterior? Varios e interesantes, a destacar:
- El 30% de las mujeres abandona el trabajo tras ser madre. Un 30% fácilmente sustituible, se deduce, porque si no, no se entiende que las empresas no tomen medidas para atajar esta fuga de cerebros…
- Un número importante (aunqueno cuantificado en éste estudio) de mujeres menores de 35 años son discriminadas en los procesos selectivos para puestos de responsabilidad, ante la perspectiva (más que probable) de que dimitan de su cargo al ser madres, o no rindan lo suficiente (tanto como un hombre, se entiende) si lo son.
Y aún nos sorprende que haya tantas licenciadas y tan pocas mujeres en los Consejos de Administración. Determinados roles no van a cambiar de un día para otro.
- Al verse en la obligación de elegir entre ser madre a una edad razonable (menos de 30 años) o tener una carrera profesional de éxito, muchas mujeres deciden actualr como lo haría un hombre (a los que, al parecer, no les afecta tanto ser padres) y psoponer el momento de ser madres.
La incorporación de la mujer al mercado laboral ha sido económicamente beneficioso, pero demográficamente catastrófico, porque el resto de estructuras sociales no se han adaptado a éste cambio con la misma rapidez. En consecuencia, siguen siendo mayoritariamente las madres las que se ocupan de la educación de los hijos (los padres, los que imponen los catigos más duros, y los que se los saltan con mayor facilidad…
, las que se quedan en casa cuando el niño tiene fiebre, las que van a hablar con el tutor cuando saca malas notas y la que sufre cuando su hijo padece mal de amores…
El problema es que, trabajando 8 horas diarias (lo que significa pasarse 10 o más fuera de casa), y encima al volver tener que ocuparse de las tareas del hogar, quedan pocas horas y menos fuerzas para batallar con la educación de niños y adolescentes. Si les ponemos una tele en su cuarto, no tendremos que discutir con ellos para que se vayan a la cama; si les compramos la consola, no saldrán a la calle a meterse en líos… No hay tiempo para educar en valores,y así estamos: embarazos adolescentes (no deseados, por supuesto), violencia en los centros escolares, pastillas en las discotecas, fracaso escolar…
Además de una catástrofe demográfica, la entrada masiva de la mujer en el mercado laboral, sin un periódo de “transición” o de adaptación de la sociedad, también va camino de ser una catástrofe social. Y es que así hacemos las cosas en España: deprisa, a lo loco y, en la mayoría de los casos, sin medir las consecuencias.
La solución no es, bajo mi punto de vista, que la mujer se quede en casa, como proponen algunos. Porque entonces es que no llegamos ni al día 20, intentar llegar a final de mes sería ya una misión imposible. La solución pasa por racionalizar los horarios de trabajo con jornadas más intensivas; por acoplar lo máximo posible el calendario laboral y el escolar, con renuncias por ambas partes; por generalizar la oferta de guarderías en los propios centros de trabajo; por ampliar los horarios de los colegios con actividades extraescolares a modo de esplai en los mismos centros. E implicar a los dos miembros de la pareja en la educación de los hijos, pues hay algunas parejas en las que no se implica ninguno de los dos. Y es que “sacar adelante” a un hijo es algo más que darle de comer, llevarle al cole y comprarle ropa y caprichos, como algunos creen.
Si no nos implicamos más en la educación de nuestros hijos, el futuro de éste país está en el fondo del pozo, no europeo, sino tercermundista.








Añadir tu comentario