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Nov
14

Disturbios en París e inmigración

Llego tarde a este debate, lo sé. No me importa: necesitaba un tiempo de reflexión. Las noticias que llegan desde París me dejan perpleja. Tengo más preguntas que respuestas. No voy a hacer hoy un análisis de la situación, me faltandatos objetivos. No obstante, no quiero dejar pasar la ocasión de comentar algunos apuntes, pues creo que se está poniendo el acento en el tema de la inmigración, y a mí no me salen las cuentas. Como digo, tengo más preguntas que respuestas, así que no esperen afirmaciones tajantes ni soluciones contundentes o fórmulas mágicas para solucionar el conflicto: sólo algunos datos que me han llamado la atención, y las reflexiones que me provocan.

Empecemos por el principio: 1.800 detenidos. 120 extranjeros. ¿Es la inmigración realmente el problema? Quizá lo fuera hace 50 años, si nos remontamos a la descolonización de Argelia en los 60, o a los años del protectorado hispano-francés en Marruecos, pero no creo que cerrar lasfronteras o establecer un mayor control sobre inmigración HOY, vaya asolucionar o a poner freno a lo que está ocurriendo en Francia. Laclave del conflicto debe estar necesariamente en otro sitio.

Sigamos. Nicolas Sarkozy dijo que esos 120extranjeros habían sido ya condenados, y luego tuvo que desdecirse. Loque sí me parece claro es el hecho de que la opinión pública cree quela inmigración está en la base del conflicto. Si no es cierto, y lascifras dicen que los protagonistas de los disturbios, al menos losdetenidos hasta ahora, son mayoritariamente franceses (los inmigrantesno representan ni un 10% de los detenidos), ¿es realmente un problemade inmigración? Yo creo que no, como dije en el párrafo anterior, yponer el acento en las medidas regulatorias de la inmigración creo queno van a servir de nada. Pero éso no quita para que la población creaque se trata de un problema de inmigración, y exija mano dura paraluchar contra los disturbios. El enemigo que viene de lejos y se nosmete en casa. Me parece altamente peligroso. Afirman que hoy mismopodrían empezar las deportaciones de los extranjeros implicados en losdisturbios. Me gustaría saber con qué cara explican que estasdeportaciones no significarían ni el 10% de los implicados, pero a este tema me referiré más abajo.



En cualquier caso, y admitiendo como válida para este comentario lateoría popular de la inmigración como centro del conflicto, convienerecordar que la oleada de “inmigrantes” de la que proceden losprotagonistas de los disturbios franceses, los paedres y los abuelos delos implicados en la violencia de las últimas 18noches, pusieron sus pies por primera vez en Francia hace casi 50 años.Admitiendo la teoría popular dela inmigración como centro del conflicto, deberemos concluir que “algo”ha ocurrido con esos inmigrantes, con sus hijos y con sus nietos,durante estos 50 años. Y sea lo que sea lo que ha ocurrido con ellos(no me pregunten qué: ya dije que tenía más preguntas que respuestas),ha ocurrido dentro de las fronteras francesas, en “territorio nacional“,delante de las narices de los franceses nativos y sus dirigentes, sinque nadie se diera cuenta, o sin que nadie hiciera nada por evitar lacatástrofe que se avecinaba. ¿El ascensoelectoral de Le Pen no les dijo nada, no hizo que se disparara algunaalarma indicatoria del clima que se estaba viviendo, de la situaciónlímite? Adoptar, como hicieron los partidos de la derecha moderada,parte de la retórica y de las propuestas de Le Pen no es la solución:sólo agrava el problema. La solución, desde mi punto de vista, habríapasado, ya en aquel momento ya que no antes, por poner en marcha lasreformas necesarias para eliminar la “necesidad” de un Le Pen, pero nosustituyéndolo por otro. Me refiero a solucionar los motivos por losque un elemento como Le Pen surge casi como de la nada y obtiene unamplio apoyo social. Me refiero a buscar las causas profundas, ysolucionarlas, no poner parches a los problemas superficiales. Merefiero a solucionar las causas, y no las consecuencias de una políticacomo mínimo desacertada.

Más datos: De los 25 departamentos autorizados a aplicar el toque dequeda, sólo lo han hecho 6, y además ha sido de los menos afectados porla violencia. Además, el toque de queda sólo afecta a menores de 16años no acompañados. El Nº de coches quemados en los cuatro últimosdías se ha reducido a la mitad, pero no creo que el anuncio del toquede queda haya sido determinante en esta reducción. Creo, más bien, queel anuncio de medidas altamente represivas puede haber tenido unarelación mucho más importante que el anuncio del toque de queda en sí.Por otro lado, entre 400 y 600 coches quemados por noche y varioscientos de detenidos tampoco parece una cifra como para tirar lascampanas al vuelo.

La Ley Sarkozy es equiparable a la Ley Corcuera, “la del zapatazo en la puerta“,pues permite efectuar registros domiciliarios sin orden judicial a lossospechosos de haber cometido, ¡o intentado cometer! una infracciónvinculada a la violencia urbana. No sé si a mis lectores les parecerábien: a mí me parece escandaloso. Creo que la situación hace días quese les ha ido de las manos y hemos entrado en una dinámica del “todovale”, encima avalada por la población, lo que es todavía máspeligroso. Salvando las distancias, cuando en los primeros años deviolencia nazi las escuadras nazis apaleaban a comunistas, socialista ya izquierdistas en general, el resto de la población se podría decirque aplicaba una especie de connivencia pasiva, ante la sensación deque tal violencia se aplicaba en beneficio de los “ciudadanos de bien“, ante la idea de que la violencia era un mal necesario “por nuestro bien“con la finalidad de defender Alemania de maleantes, antipatriotas, delenemigo interior de Alemania en definitiva. Dado el nivel de apoyo alas medidas represivas de Sarkozy y Villepin en este caso, me atrevo adecir que estamos ante un caso de connivencia ciudadana similar.

El 51% de los franceses cree que Sarkozy es la persona más capacitadapara resolver la crisis; el 24% cree que lo es Jean Marie Le Pen. Sóloeste dato ya es sintomático de lo generalizada que está la idea de quela inmigración es el principal causante del problema, y que además nosomos nosotros los responsables de lo ocurrido, más allá de haber sido extremadamente generosos al abrirles las puertas de nuestra casa, y estos desagradecidos así nos lo pagan (nótesela ausencia de comillas en esta frase: no es una cita literal de ningúnpolítico, es peor: me da que es una sensación generalizada de losciudadanos que apoyan, tanto las medidas de expulsión propuestas porSarkozy, como el programa electoral abiertamente racista de Le Pen).El 73% de los franceses avala las medidas de amno dura contra losviolentos, a costa de renunciar a sus propios derechos y libertades,porque sienten que la cosa no va con ellos, que la limitación dederechos sólo afecta a vándalos y maleantes, y no a la “gente honrada“. Después vinieron a por mí, pero ya no quedaba nadie

Y mientras tanto, en el Gobierno francés, gracias a la genial idea deChirac tras el fallido referéndum sobre la Constitución Europea, demeter en el mismo corral a dos gallos de pelea dispuestos a hacerse conel poder aunque sea a costa de despellejar al otro y prenderle fuego alcorral, a la vista de las encuestas que afirman el aval de la poblacióna las políticas represivas, Villepin y Sarkozy seenzarzan en una pelea de gallos por demostrar quien la tiene más dura,quiero decir, por demostrar quien propone la ley más dura. Que unodecreta el toque de queda, pues el otro propone la expulsión fulminantede los extranjeros implicados en los disturbios, estén en situaciónregular o no. ¿Que los extranjeros detenidos no representan ni el 10%del total? Detalles sin importancia. ¿A dónde los van a enviar?Australia ya está ocupada, Nueva Caledonioa ya no les sirve y Argeliaya no es francesa. También pueden montarlos en una patera y dejarlos enmedio del Mediterráneo. Ya lo pensaremos sobre la marcha.Esta semana veremos a ver si este tipo de medidas pueden llevarse acabo, y si finalmente se llevan a cabo, aunque en una situación, cuantomenos, de limbo leal. ¡Ya está! ¡La solución! ¡Un Guantánamo francés!Ya veremos donde lo ubicamos, pero de momento, parece ser la soluciónideal para todos los detenidos, sin tener que fijarnos en si sonfranceses o no… ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

Y claro, cómo no, los padres también tienen que cargar con susresponsabilidades en todo esto. Los castigaremos quitándoles lossubsidios, por no haber sabido educar a sus hijos como personasdecentes.

Es de locos.

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