Análisis post-electoral (2): Renovación y dimisiones en el PP y en ERC
Tras contabilizar los resultados electorales del pasado domingo para cada partido, se anuncian tiempos de cambio y renovación en las cúpulas del Partido Popular y de Esquerra Republicana de Catalunya.
En el PP, empiezan a oírse rumores de que el Secretario General del partido, Ángel Acebes, ha comunicado a su círculo más próximo su intención de dimitir del cargo. El rumor en cuestión lo publica La Voz de Galicia, así que no es como para tomárselo a broma. Lo que este rumor no aclara es si Ángel Acebes piensa dimitir de su cargo actual para poder ser nombrado en otro (pongamos por caso, portavoz del grupo parlamentario en el Congreso, en sustitución de Zaplana), o simplemente es una retirada para ejercer de diputado raso de ahora en adelante.
Por lo que respecta a Mariano Rajoy, los aliados mediáticos de su partido y en especial los que marcan la línea más dura (El Mundo, La Cope, Libertad Digital, Tele Madrid, etc.) llevan pidiendo su cabeza desde el mismo momento en que se cerraron los colegios electorales, si no antes incluso. Todo el mundo preveía la dimisión inminente de Rajoy, se suponía que era cuestión de días, y el dato más revelador de esta deserción post-electoral era la manera en que Rajoy se despidió de la militancia en su discurso de balcón, con un lacónico Adios. Pedazo dato, oigan.
El caso es que Rajoy no solo no dimite, sino que se optará a la reeleción como candidato del Partido Popular presentándose al Congreso de su partido -que se celebrará en junio- con su propio equipo, frase que de por sí me parece muy reveladora. El significado que yo le doy a esta frase es que Rajoy presentará su propia apuesta, su propio equipo y no el de Aznar, para tratar de ganar las elecciones en el 2012. Todos los cargos vinculados a la época aznarista, que muchos entendían ya hace 4 años que debían haber abandonado el puente de mando y dejar paso a la renovación y el proyecto de Rajoy, deben estar ahora temblando, sufriendo por sus cargos. El primer síntoma lo veremos al nombrar al portavoz del grupo parlamentario, que durante esta legislatura ha sido Zaplana. ¿Será una persona de la línea aznarista, o de la línea moderada que se le atribuye a Rajoy pero que hasta ahora no se ha visto por ningún lado? En función de ese nombramiento, podremos predecir por dónde irá la estrategia de oposición durante los próximos años, si seguirá la línea dura, crispadora y del no a todo, o más bien optarán por una estrategia de oposición moderada, presentando alternativas y pactando en los grandes temas de Estado. Se admiten apuestas.
De todas formas, que Rajoy se presente como candidato al Congreso del PP no significa automáticamente que lo vaya a ganar. Los cuchillos en Génova 13 están afilados y en alto, pero nadie quiere asestar el primer golpe porque Roma no paga a los traidores. De entrada, Esperanza Aguirre (en mi opinión, quien tiene más papeletas para suceder a Rajoy en un futuro no muy lejano) ha afirmado que no presentará una candidatura alternativa a la de Mariano para competir con él por la dirección del partido. Los resultados electorales no se lo permiten, habría necesitado una derrota contundente para poder dar un paso al frente sin que su liderazgo fuese cuestionado, pero subiendo en votos y en escaños no es posible postularse como alternativa a Rajoy sin que la tachen de dividir al partido. Impasse de espera, por tanto.
En cuanto a Esquerra Republicana, la cosa tiene más miga. Como comentaba ayer, Joan Puigcercós, secretario general de ERC, ha dimitido de su cargo como Conseller de Governació i Administracions Públiques para dedicarse en cuerpo y alma al partido. Se suponía que su dimisión y su reorientación estaba precipitada por los malos resultados obtenidos por su partido en las últimas elecciones generales, resultados que en vista de la serie histórica no puede decirse que sean tan malos, la verdad. Claro que si comparamos los 3 diputados que ha obtenido ERC en las últimas elecciones con los 8 que obtuvo en el 2004, la diferencia es clara, pero hay que tener en cuenta que para los republicanos el 2004 fue el año de la culminación de la legislatura con mayoría absoluta de Aznar, que les estuvo haciendo campaña casi constantemente, hasta el punto que ERC multiplicó por 8 (ahí es nada) su representación parlamentaria hasta entonces. No hay más que ver el gráfico adjunto comparando la serie histórica de los resultados de ERC, para comprender que el objetivo de los republicanos de mantener el grupo parlamentario compuntando al menos 5 diputados era, como poco, muy optimista.
Ahora bien, ayer decía que la dimisión de Puigcercós de su consellería para dedicarse al partido y preparar el congreso de ERC, que se adelanta a junio en lugar de celebrarse en octubre, tenía más que ver con la ambición de poder dentro de Esquerra del propio Puigcercós y la pugna que mantiene con Carod por el liderazgo del mismo, que no tanto motivada por los resultados electorales, que se había aducido como excusa. Sin embargo, me equivoqué al creer que la dimisión de Puigcercós habría sido forzada de alguna manera por Carod para restarle proyección pública a su rival, pues hoy nos desayunamos con la noticia de que ha sido el propio Puigcercós quien ha tomado la decisión de dedicarse en exclusiva al partido, dejando sus responsabilidades de gobierno, con la intención confesada de desbancar al Presidente de Esquerra y ser él el aspirante a la Generalitat por la formación independentista.
En un primer momento, confieso que la dimisión de Puigcercós me parecía una forma de quemarse a lo bonzo de cara a sus propias aspiraciones de presidir su partido y presentarse como candidato a las próximas elecciones autonómicas, pero no contaba con el perfil del partido, su forma asamblearia de organizarse, y con la propia militancia. Ayer, en Els Matins de TV3, Carod hacía referencia a la voluntad de partido de oposición de la que hablé ayer, y confiesa que aspira a presidir otra esquerra, una esquerra que no sea minorista ni sectárea, sino un partido con voluntad de mayorías. Sus palabras no dejan lugar a dudas:
La salida de Puigcercós del govern no tienen nada que ver ni con el gobierno ni con los resultados electorales, tiene que ver con el Congreso que se hará de aquí a dos meses.
Esquerra debe dejar de hacer gestos imprevistos que la hacen mantenerse en un estado de adolescencia permanente. Debemos decidir si estamos en la oposición o bien somos un partido de gobierno. Hemos tenido una crisis de nacimiento. ERC se encuentra en una encrucijada, y debemos elegir: si continuamos en la oposición haciendo manifestaciones antisistema, o bien un partido de gobierno serio y estable. Si gobiernas no puedes hacer oposición.
Sus palabras me parecen de una lucidez tremendas, y deseo que tengan en su partido el eco necesario para no volver a cometer viejos errores. La credibilidad de Esquerra Republicana, y con ella la de la Generalitat, está en juego. Espero que tanto sus dirigentes como sus bases tengan el suficiente sentido común, el seny suficiente, como para saber identificar los riesgos a los que se exponen y superarlos para seguir avanzando. La alternativa es ser un partido de oposición de ahora en adelante, asumiendo la responsabilidad de dinamitar el gobierno de progreso y catalanista de Catalunya, o incluso sus propios réditos electorales volviendo a ser un partido minoritario en beneficio del PSC, de CiU o incluso de IC-V. Las bases de Esquerra tienen la palabra, ellas sabrán lo que quieren ser de ahora en adelante, y qué consecuencias acarreará su decisión.
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