Duda: ¿se puede apostatar después de haberte casado por la Iglesia?
Tengo una duda importante: me caso por la Iglesia el 28 de junio de este año, es decir, dentro de poco más de 3 meses, y no sé si después de haber pasado por el altar me estará permitido apostatar o no.
Sí, ya sé lo que me váis a preguntar: si quieres apostatar, ¿por qué cxxo te casas por la iglesia? De hecho, Mireia fue la primera en decirme que eso es perpetuar una instituación en la que no crees y que además es altamente perjudicial para la independencia de la mujer, y lo tengo muy presente.
Pero casarse es cosa de dos, como todo en pareja, y en ocasiones cede una parte y en ocasiones cede la otra, y en otras ceden ambos para llegar a un punto intermedio. Sobre la boda, él no contemplaba otra alternativa que por la Iglesia (supongo que porque asociaba casarse por lo civil a hacerlo en un despacho gris del ayuntamiento o del registro civil, y en eso tiene razón, a mí tampoco me hace gracia, pero ¿y en el jardín del restaurante, al aire libre? eso ya es otra cosa…), y tengo que admitir que a mí toda la parafernalia del asunto me hace gracia, así que ¿por qué no? La verdad es que me lo estoy tomando con mucho humor, no consigo disociarlo de la preparación de un carnaval o una gran fiesta, y me lo estoy pasando bomba.
Pero las consecuencias que tendrá esto para los que viven del negocio de la fé me preocupan. Consolarme pensando que un grano no hace granero no oculta la profunda incoherencia de lo que voy a hacer, partiendo ya de la base de lo asimétrico de los planteamientos de ambas partes: para el cura que me casa, es una muestra de mi fe que le permitirá engordar el censo de cristianos católicos del que pervive la idea de que la religión católica es la más numerosa en España; para mí, es una especie de carnaval, una fiesta con una parafernalia curiosa, y también un convencionalismo social y una forma de darle una alegría a mi madre, que se emocionó al verme vestida de blanco por primera vez.
Me cabrea que se aprovechen de mí para obtener beneficios, que presupongan por qué hago algo (vale, sí, ya lo sé, no es excusa), así que estoy planteándome dejar claro que NO comulgo con la Iglesia católica y sus postulados reaccionarios, apostatando. Pero, eso sí, después de la boda, para poder darles el capricho a mi novio, a mi familia y a la suya. ¿Incoherente? En parte sí, para ser coherente conmigo misma no debería prestarme a ese juego y directamente decir que NO, que no me caso por la Iglesia porque me parece una institución retrógrada que discrimina y humilla a la mujer (y ya veremos cuando nos toque pasar por el cursillo prematrimonial…). Pero como dije más arriba, la pareja es cosa de dos, y en ocasiones toca que ceder, y ser razonablemente coherente. A ver cómo me las apaño para cuadrar ambas cosas.
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Deja a la Iglesia para los Católicos, mujer.
Cuando naces, todo el mundo felicita a tus padres.
Cuando te mueres todo el mundo consuela a la viuda/o.
Cuando te casas tienes que satisfacer a “las marujas”, a los padres, abuelas, mundo e Iglesia.
O sea…¿se casa uno o se casan ellos?.
Por cierto, supongo que en teoría podrías haber apostatado a priori. Se supone que en un matrimonio religioso basta que uno de los dos profese la religión. Pero esperemos que Oceluí nos ilumine.
Dani, no tengo muy claro eso de que con que uno de los dos profese la religión ya es suficiente. Por eso he preferido esperarme a después, pero es que entonces no sé si me van a dejar. Esperaremos las sabias palabras de José-Luis
La cuestión es meterlo todo en el mismo cazo, a ver si cuela. Si tú lo haces, yo también.
Lo que no entiendo es a cuento de qué viene meter la ideología política con el querer darles el capricho a la pareja y a la familia, sinceramente.
Con respecto a la boda: Jessi te entiendo, yo también cedí. Yo di mi brazo a torcer en casarme, así que negociamos y luego no me podía pedir que encima me casase por la Iglesia (por ahí no pasaba).
Me casé en el Salón de Plenos de mi Ayuntamiento (Belmez, Córdoba) y ofició la ceremonía un compañero concejal del PSOE (como no podia ser de otra forma) y nada de ir vestida de blanco, el vestido lo elegía yo: distintas tonalidades de morado y según me dijeron: “ahí, con un par de ovarios”.
Al final, él se casó (por supuesto, yo también y muy felizmente) y yo hice una boda original y que se saliese de convencionalismos (le gustó hasta mi suegra).
Felicidades y una cosita: ese día intenta disfrutarlo, te aseguro que se puede.
Saludos
[los insultos han sido suprimidos por *]
Por tanto, no es que me dé igual porque no crea, es que me repele, así que tu comentario SÍ es una estupidez con la única voluntad de meter el dedo en el ojo, además de una simplificación absurda: no creyente = indiferente.
(Nota final: es mi casa, el monopolio de los insultos aquí lo ostento yo, y si no te gusta, no vuelvas)
Sobre los peques, creo que llegaremos a un acuerdo: bautizo sí, pero civil ;)
Si tu marido no es creyente, pero es inflexible a la hora de casarse por la Iglesia por las razones que sean, pues durante un rato estaréis haciendo el paripé por contentar a la familia, supongo, participando en unos ritos religiosos que los creyentes suelen tomarse bastante en serio. Si tu marido es creyente, supongo que él sabe que desde el punto de vista religioso ese matrimonio es más falso que una moneda de madera, nulo por principio, aunque desde el punto de vista civil será impecable. Si las cosas os van mal en el futuro (espero que no) tu testimonio en este blog será en un tribunal eclesiástico una prueba irrefutable de nulidad. En cualquiera de los dos casos, es un paripé. Y si estás dispuesta a pasar por ese paripé, no sé por qué te molestas en pensar en apostatar. ¿Es para recuperar la coherencia a posteriori? No te molestes: si pasas por el aro, pasas por el aro. Luego ya podrás decir de la Iglesia lo que quieras, pero pasaste por el aro.
Yo te aconsejaría que no te casaras por la Iglesia o que hagas lo que comenta Derem, que es lo más honesto y lo más coherente: uno se somete a los deseos de los que quiere, pero mantiene sus principios sin tener que hacer el paripé. Has de saber que si te casas por la Iglesia, siempre que despotriques de esa institución, te podrán fácilmente cerrar la boca y con razón.
Yo, ya lo has dicho, fui la primera en poner en duda la oportunidad de tu decisión, pero es eso, una decisión tuya, personal y en la que nadie se debe meter. Toda esta panda de fariseos podría darse una vuelta por las iglesias de su ciudad, precisamente ahora que empieza la “temporada” de bodas, y preguntar a las parejas que se casan alegremente cuántas veces al mes van a misa. O, siquiera, si son realmente creyentes o se casan por la iglesia sólo porque hace bonito, por el compromiso con la familia, porque me hace ilusión ir de princesita, qué sé yo. Al menos aceptar casarse por la iglesia porque quieres y respetas a tu pareja y transiges en al menos ese punto me parece un motivo mucho más digno.
P.S. Sigo estando en contra de lo de casarse por la iglesia bajo ninguna circunstancia… pero eso es porque yo soy así de anticlerical y tú no tienes la culpa ;)
Cada caso es un caso particular que debe ser resuelto por las personas afectadas.
En todo caso, enhorabuena.