Ni me he muerto, ni me he evaporado a consecuencia de los calores veraniegos: me estoy pegando 5 semanas de burguesas vacaciones, más los 15 días de fiesta por aquéllo de disfrutar de la luna de miel suman casi dos meses de desconexión y relax total, así que ya verás qué divertida depresión post-vacacional me espera a la vuelta de la esquina. Faltan más de dos semanas para que tenga que volver al curro y ya se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo…