La inevitabilidad de la victoria de Obama
Sinceramente, no tengo yo tan claro que mañana Obama vaya a arrasar en las urnas como llevan semanas prediciendo todas las encuestas. Me da en la nariz (congelada a estas horas de la mañana) que los pro-Obama quizá están vendiendo la piel del oso antes de matarlo. Ojalá me equivoque. El “socialista” Obama no me entusiasma (sobre todo viendo quien le apoya), pero la alternativa McCain – Palin es considerablemente peor. La madrugada de las elecciones va a ser larga, y el recuento electoral de infarto.
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De la misma manera, tengo bastante claro también que, de ganar Obama, harán todo lo posible por cepillárselo. Ya ves: optmista que es uno.
Aprovecho para felicitarte por tu estupenda bitácora, que sigo con interés desde hace ya un par de semanas y a la que, por supuesto, estoy suscrito.
Por otro lado, no hay que olvidar que los sondeos previos a una convocatoria electoral tiene un elemento movilizar o desmovilizdor: si la victoria está tan cantada, desmoviliza a los partidarios del ganador para ir a votar. ¿Para qué molestarse, si todo el mundo predice una victoria arrolladora? Y el hecho de que últimamente se presente una remontada en las encuestas de McCain tiene efectos también sobre su propio electorado: el mensaje es el de que todavía hay partido, no está todo perdido, y tiende a movilizar a su propio electorado.
En consecuencia, los mensajes de una victoria arrolladora por parte de Obama desmovilizan a los votantes demócratas, y los mensajes de una recuperación de McCain en las encuestas animan a los votantes republicanos. Todo ello va en contra del propio “favorito”.