La lealtad de Esperanza
Si alguien había llegado a pensar que en el caso de espionaje parapolicial que implica a las altas instancias de la Comunidad de Madrid, la única que iba a salir escaldada era Esperanza Aguirre, es que no conoce bien a la lideresa. A Espe le ha faltado tiempo para implicar a su jefe de filas populares, afirmando sin rubor alguno que Rajoy estaba al tanto del espionaje y tenía informes en su mesa ¡desde el 2006! (¿pero no decía su lugarteniente en el Gobierno de Madrid, Francisco Granados, que todo era un montaje de El País, mentira todo? Vaya, vaya, vaya….), y ella se siente una víctima política. Pobrecita, dice que van a por ella, ¡ella, que nunca se mete en líos y no molestan a nadie! Si no tiene enemigos internos, si es todo candor y encanto hasta el punto de que no tiene enemigos… ¿no? Afirma la lidersea que la principal interesada en que todo este asunto se aclare es ella, para demostrar que ella está limpita y sin mancha en su currículum; pero, en cambio, se mosquea porque su partido abra una investigación interna y se dé pábulo a las denuncias presentadas en el juzgado… ¿En qué quedamos, Esperanza? ¿Quieres que se investigue, o no se le deben dar pábulo a las denuncias? estoy confusa.
No dudo de que sea cierto que vayan a por ella. Como comentaba Jáuregui en su blog, los periodistas se nutren en muchos casos de fuentes y testimonios de origen inconfesable o incluso canallesco: una amante despechada, un contable que no cobra, una rivalidad industrial, unas ambiciones no colmadas… Y no sería extraño que la fuente de El País fuese alguien del propio partido, quizá incluso del equipo de Mariano (estoy elucubrando enterado de los tejemanejes y harto de que Aguirre no haga otra cosa que pisarle un callo a Rajoy. En el PSOE este tipo de rencillas las solucionamos dándole un cargo al disolvente al frente del Ministerio de Defensa primero y después como Presidente del Congreso de los Diputados. Pero cuando uno calienta banquillo en la oposición, y la disolvente en este caso tiene más poder que el propio líder al que aspira a sustituir, pocos regalos se pueden hacer para cerrar bocas. La alternativa consiste en convertirla en cadáver político.
Pero Esperanza Aguirre no tiene ninguna intención de convertirse en un cadáver político escondido en el armario de las escobas, la lealtad de Esperanza Aguirre está exclusivamente con Esperanza Aguirre, y si la lideresa cae tiene toda la intención de morir matando y arrastrar en su caída al propio Rajoy si hace falta. La lideresa es peleona y en su partido ya deberían saber que no se resigna fácilmente. Si esta filtración procede de alguien del equipo de Rajoy, han cometido un tremendo error de cálculo al pensar que la fierecilla, al sentirse atrapada, no sacaría las uñas y arremetería contra todo el que se le pusiera por delante.
Así que ayer admitió que sí, que los informes sobre altos cargos políticos del PP de los que dan cuenta todos los periódicos del país existieron, y de hecho ¡¡se quejó a Rajoy por ello en el 2006!! De lo que se desprende que, si alguien tiene alguna responsabilidad en todo este turbio asunto, es sin duda el jefe y no ella, que se enteró de la existencia de estos informes por el propio Rajoy. Verdad o no, no se le puede negar habilidad: ha ligado su destino al del líder que la quiere defenestrar: si yo caigo, tú caes conmigo. Lo que vulgarmente se conoce como tenerle pillado por las pelotas.
Y a todo esto, González Pons sigue a por uvas, intentando implicar a los socialistas en una movida que tiene toda lapinta de haberse cocido en las entretelas de su propio partido. Como si los populares no tuvieran la habilidad suficiente como para pegarse un tiro en un pie ellos solitos, que siempre que les pasa algo malo es culpa del PSOE…
Podemos hacer todos los chistes que queramos con este asunto, comparar el caso de los espías de Madrid con Mortadelo y Filemón o con Los Hombres de Paco… En fin, el asunto se presta para múltiples coñas. Sin embargo, se trata de un asunto muy serio, en primer lugar porque huele que apesta a corrupción y malversación de fondos públicos; y, en segundo lugar pero no menos importante, porque de lo que estamos hablando es de higiene democrática, respeto institucional y político, y juego limpio. Los tribunales tendrán que hablar, porque el asunto ya ha sido denunciado. Y además, alguien tendrá que asumir responsabilidades y dimitir.





