La mujer del vestido negro y la niña de los peines
Soraya Sáenz de Santamaría posa para El Mundo en lo que imagino pretende ser una imagen sensual (vestido vaporoso, mirada intensa, pies descalzos, escotazo, piernas descubiertas por encima de la rodilla…) con un sugerente titular “A solas con Soraya“, y el cachondeo es generalizado, claro.
Los periodistas le recuerdan las críticas que recibieron las ministras socialistas cuando posaron para la revista Vogue, y Soraya se indigna y dice que su entrevista es personal.
Los periodistas también le han preguntado sobre las críticas del PP en 2004 ante la portada del Vogue en la que aparecieron las ministras de Zapatero. “La entrevista que yo he hecho es personal, para mostrar aspectos desconocidos de mi persona”, ha respondido la portavoz del PP, que no ha querido entrar el polémcia.
Supongo que por “aspectos desconocidos de su persona” no se referirá ni a sus rodillas ni a lo grande que tiene su marido la retranca…
Y Esperanza Aguirre entra al trapo y suelta una frase que suscribiría cualquier feminista:
“Me indigna que sea motivo de discusión qué vestimos y cómo peinamos“.
Y a mí también. Por eso me indigné cuando criticaron a las ministras socialistas por qué vestían y cómo peinaban cuando aparecieron en Vogue; y me indigné cuando Carmen Calvo apareció vestida de Ágatha Ruiz de la Prada en una gala de los Goya y se la criticó por qué vestía y cómo peinaba; y me indigné también cuando criticaron a Chacón por qué vestía y cómo peinaba cuando fue a la Pascua Militar con un smokin masculino.
¿O es que aquí lo que vale para unas no vale para otras? Si Esperanza Aguirre quiere predicar el feminismo, me parece genial, pero para que sea creíble, que empiece por predicar en su propia casa.
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Verás como muchos desde posiciones de izquierdas se chotean de estas fotos cuando antes callaron o justificaron las de las mujeres del Consejo de MInistros. En la derecha sucederá algo parecido, quienes clamaban al cielo, ahora se mostrarán compresivos y tolerantes.
Ejemplo de transformista interesado y penciero, Pedro José Ramírez. ¡Vaya pieza!
Jamás me pitorrearé yo de las fotos… pero del comentario de la retranca sí ¿eh?… que ahí se ha metido ella solita (ayudada por el marido de la ensaimada en la cabeza que no se llama Iñaki)…