Sobre las ayudas del Gobierno al sector del automóvil
Hoy han entrado en vigor, tras publicarse en el BOE, las ayudas del Gobierno al sector del automóvil por un importe de 800 millones de euros. Estas ayudas están pensadas para destinarse de la siguiente manera:
110 millones de euros de financiación directa para inversiones relacionadas con programas de formación, ingeniería y desarrollo de nuevos productos y sistemas.
El resto, 690 millones, se destina a una línea de créditos a tipos de interés cero y con un periodo de carencia de cinco años, para inversión en nuevos productos, procesos de producción que mejoren el Medio Ambiente, uso eficiente de la energía y gastos destinados a la mejora de la competitividad y sostenibilidad.
Sin embargo, desde la patronal del sector han llovido las críticas, pues sus representantes opinan que las ayudas deberían haberse destinado a abaratar el precio final del producto, como por ejemplo las medidas propuestas en Alemania y Francia de ayudas directas a la compra de hasta 2.500 euros, o la eliminación del impuesto de matriculación, así como mejorar la financiación a los consumidores.
Con todos mis respetos, bajo mi punto de vista las ayudas que pide el sector para dinamizar la demanda me parecen pan para hoy y hambre para mañana. En el actual contexto de crisis económica y psicológica, en el que la restricción del consumo y la apuesta por el ahorro es generalizada, harían falta medidas realmente agresivas para reactivar la demanda de bienes de consumo de alto precio, y si además requieren financiación y la restricción del crédito amenaza con cortocircuitar la economía… reactivar la demanda no va a ser tarea fácil, ni con 2.500 euros de ayuda, ni ahorrándonos los 200 y pico del impuesto de matriculación, ni nada de esto. Piénsalo: si tienes miedo de quedarte sin trabajo (primera preocupación para más de 3 de cada 4 españoles, alcanzando cotas históricas, según el CIS), ¿te meterías en un crédito a 5 ó 6 años por un coche nuevo, porque te rebajen 2.500 o te ahorres el impuesto de matriculación? Difícilmente. Es de sentido común.
Por no mencionar, además, que las ayudas directas a la compra de automóviles, no son más que una transferencia directa de renta de los impuestos de todos hacia los empresarios de un sector que, pese a la crisis, sigue declarando beneficios astronómicos.
Las medidas del gobierno van enfocadas a mantener empleos mientras capean la crisis como buenamente pueden, esperando tiempos mejores. La idea consiste en aprovechar la crisis para adaptarse y mejorar la competitividad, los procesos productivos, innovar… En definitiva: incrementar la inversión en I+D+i, algo de lo que tradicionalmente en nuestro país hemos ido tan faltos. Pero claro: que el Estado te baje el precio de tu producto artificialmente, sin recortar por ello tus márgenes, es mucho fácil…
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El problema que tienen ahora las marcas es que las ventas han caído un 50%. No se trata de ser más productivos, sino de vender el exceso de producción, o adaptarse a las nuevas necesidades de los clientes. Supongo que la gente querrá coches básicos y prácticos. El vehículo como prolongación del pene y símbolo de status no tiene tantas salidas en época de crisis…
Esa pose de que “que desaparezcan las industrias ineficientes, y nazcan otras más productivas” suena bonito, pero la realidad no es tan de blanco o negro. Industrias eficientes pueden verse con problemas a corto plazo al ver cerrado el grifo de la financiación que hasta ahora habían tenido y encontrarse con problemas de liquidez a corto plazo.
SI el crédito es escaso y se lo damos a los empresarios del automóvil, lo estaremos restringiendo para los demás. Eso es injusto, porque damos privilegios a los poderosos. Es ineficiente, porque estamos impidiendo que le crédito fluya hacia los sectores más pujantes (que no sabemos cuáles son) Y porque malacostumbramos a los empresarios. ¿Para qué preocuparme, si otros pagarán mis errores?
Existe un problema con el crédito. Hemos estado muchos años con tipos de interés artificialmente bajos, que han creado burbujas. Las malas inversiones han sido rentables con tipos de interés bajos. Ahora que viene la escasez, deben desaparecer.
Es por eso que siempre he creido en la necesidad de no dejar en manos de parte interesada la distribución de los recursos. Los gobiernos han de ser exquisitamente escrupulosos para no caer en el favorotismo hacia ninguna de esas partes.
Un saludo.