Nueva tanda de periodismo ignorante. ¡Oído, cocina! Atención al titular que se ha marcado hoy el 20 minutos, en portada nada menos (se conoce que cuando cerraron la edición, Pe aún no había ganado el Oscar, digo yo… ):
Los diputados se han cogido dos semanas de vacaciones extra. Han aprobado cerrar el Congreso hasta el 10 de marzo por “cortesía parlamentaria” con quienes participan en las campañas electorales gallega y vasca.

Y se quedan más anchos que largos.
En la edición digital, la noticia es todavía más espantosa: Tienen cuatro meses de vacaciones, pero sus señorías vuelven a librar. Ahí, con un par, y en plena crisis, donde más duele. ¿Que no existe suficiente desafección ciudadana entre la sociedad y la clase política? Dos tazas.
Me gustaría saber quien ha sido el mandril analfabeto que cree que una campaña electoral se parece en algo a unas vacaciones. Me consta que no debe ser un periodista que haya hecho alguna vez en su vida crónica de la campaña electoral desde el autobús de campaña, porque de lo contrario sabría que en campaña electoral están movilizados de forma permanente todos los cargos públicos y orgánicos del partido, que los candidatos y todas las personas con una cierta relevancia pública (o diputados y senadores los primeros) salen a mitin diario (y a veces más) y visita a tres capitales de comarca por día, que no viajan en jet privado precisamente, que las jornadas son larguísimas y extenuantes (estoy hablando de más de 18 horas al pie del cañón) tanto para los candidatos como para el equipo de campaña, que si hay una época en la que la conciliación de vida laboral y familiar es imposible es precisamente durante la campaña electoral, y en fin, sabría que no ya estas dos semanas, sino los últimos tres meses son cualquier cosa menos unas vacaciones.
Pero como veo que David Fernández, el lumbreras que ha firmado esta noticia al menos en la web, no tiene ni zorra idea de todo esto, aquí van unas cuantas aclaraciones (y gratis, como el periódico en el que pretende informar sin informarse él previamente), aclaraciones que obviamente si llega a leer se pasará por el puto forro, porque aprendió muy bien la primera (y casi única) lección del periodismo basura: que la realidad no te estropee un buen titular.
En primer lugar, una campaña electoral es el periodo más agotador laboralmente hablando de cuantos se presentan en la vida de un cargo público en activo. Si eso es lo que entiende el periodista por vacaciones, le animo a que se lo comunique a sus jefes, ya verá qué encantados están con él. 12 meses de vacaciones al año, majete. Teniendo en cuenta que vacaciones, en su idioma, significa currar 18 horas diarias de lunes a domingo, lejos de casa y de la familia; pegarse unas palizas interminables en la carretera, ir de pueblo en pueblo, de acto en acto, de entrevista en rueda de prensa, sin parar ni para rascarse y por el camino ir ensayando el show; montar el chiringuito aquí, desmontar la parada allá, ¿de qué toca hablar ahora? encuentro con granjeros y tratar de no patinar preguntando por qué las vacas tienen nombre de mujer, reparto de propaganda electoral en el mercado, debate en no sé qué radio, entrevista para no sé qué televisión. Y así un día detrás de otro, durante meses. Si esto es lo que el periodista considera vacaciones, para él todas, sus jefes estarán encantados con él.
En segundo lugar, Fátima me explicaba hace un rato que la actividad parlamentaria no se ha suspendido, ni para dar vacaciones a sus señorías, ni para que participen en la campaña electoral (aunque en el titular vayan juntas, ya he explicado que son dos cosas muy diferentes). Lo que se ha suspendido es el Pleno, pero diputados y senadores no trabajan únicamente en el pleno, la actividad parlamentaria en las comisiones se continúa desarrollando con total normalidad, por lo que al apoyo en la campaña electoral de los compañeros vascos y gallegos, diputados y senadores tienen que sumarle además que continúan con su ritmo de trabajo habitual en las comisiones parlamentarias. No sólo NO están de vacaciones, sino que tienen el doble de trabajo: trabajar en comisiones de forma habitual, y ayudar en la campaña electoral en la medida de lo posible.
Y, en tercer lugar, el trabajo de diputados y senadores ni se limita al Pleno, como al parecer cree el mandril ignorante que firma este artículo y nos quiere dar a entender a todos los que lo leemos, sino que además tienen trabajo en comisiones, trabajo que probablemente después acabe llegando al Pleno para votar las conclusiones, aprobarlas o enmendarlas. Pero es que, además, senadores y diputados no trabajan exclusivamente en las instalaciones del Congreso, en el pleno, en las comisiones y en sus despachos. Como explica en su blog la diputada del PSC Lourdes Muñoz, que se suspenda la actividad parlamentaria (que, repito, NO ha sido este el caso) no significa que dejen de trabajar o que estén de vacaciones. Diputados y senadores trabajan también fuera del Congreso, igual que los alcaldes se reúnen con la ciudadanía en general, con asociaciones de vecinos, asociaciones de comerciantes y empresarios locales, cámaras de comercio, directores generales del ámbito, técnicos especialistas, etc. Es de sentido común. Os traduzco parcialmente el post de Lourdes, que está en catalán, porque creo que es muy ilustrativo:
[...] los diputados y diputadas no estábamos de vacaciones, no es lo mismono tener periodo de sesiones (no hay plenarios ni comisiones) que no tener trabajo como diputada [...] este mes sirve para hacer trabajo tanto territorial como sectorial. Sirve para realizar muchas reuniones de planificación, en mi caso para reuniones con directores generales de mi ámbito, diferentes colectivos con quienes me puedo reunir más rato para tratar en profundidad los temas, hacer gestiones, y también para hacer más territorio, estar presente en diversas actividades en nuestra circunscripción y poder organizar actividades.
Nuestro trabajo no está ni únicamente en el hemiciclo, ni en el edificio del Congreso. Diputados y diputadas del partido de Gobierno tenemos el trabajo de dar soporte al Gobierno y de ser intermediarios entre la ciudadanía y el Gobierno. Por tanto, hoy es día de vuelta al Congreso, que no al trabajo.
Se puede decir más alto, pero no más claro. Sin embargo, el ignorante David Fernández se permite el lujo de afirmar solemne y en negrita: De los 124 días laborables que tiene este segundo semestre parlamentario, sólo trabajarán 43. Y se queda tan ancho, el tío. Y no contento con eso, lo complementa añadiendo el salario mínimo (sic) de diputados y senadores. Sólo le ha faltado añadir “y todavía se quejarán“. Pues, como periodista, te has cubierto de gloria, campeón.
Me pregunto cómo es posible hacer periodismo, pretender “informar”, sin informarse primero. ¿Será que lo que se pretende no es ni más ni menos que MANIPULAR, con todas las letras? Este tipo de periodismo basura cada día me asquea más.
¿Sabéis una cosa? Lo más curioso del asunto, ya de por sí indignante, es que José Antonio Martínez Soler, Director Comercial del 20 minutos, el diario que ha publicado eseta infumable “noticia” (por llamarla de alguna manera) tiene un blog de “noticias comparadas”, dedicado a comparar portadas de El País y El Mundo, blog que lleva por título “Se nos ve el plumero”. Desde luego que se os ve el plumero, querido JAMS, pero de aquí a Lima.