Para empezar, en España el aborto existe desde hace mas de 30 años, y es legal. Lo siento si no te gusta, pero es así. Lo que se está debatiendo ahora no es si se legaliza el aborto o no, porque ese paso ya se debatió en 1985. Así que los que se manifestaron este fin de semana en protesta por la supuesta legalización del aborto, llegan 30 años tarde.
Aún más: el aborto en España es legal en tres supuestos, el tercero de ellos establece en la práctica el aborto libre y sin límite de tiempo. Como lo leen: en España existe el aborto libre sin límite de tiempo utilizando una simple triquiñuela legal. Si una mujer se ve en la tesitura de abortar, incluso aunque esté embarazada de un bebé sano en el octavo mes de gestación, puede hacerlo: no tiene más que acudir a una clínica privada (donde se realizan el 98% de los abortos en España), allí le recomendarán una consulta psicológica donde le realizarán un diagnóstico favorable alegando grave riesgo psicológico para la madre, lo que permitirá a la clínica privada realizar la interrupción de un embarazo en el último mes de gestación y de un bebé completamente sano. A eso no sé tú, que te consideras “provida”, cómo lo llamarás, pero yo lo tengo claro: la ley actual permite el aborto libre de bebés sanos en avanzado estado de gestación. Si en lugar de provocarle la interrupción del embarazo, a esa mujer se le hubiera inducido el parto, ese mismo bebé tendría unas posibilidades altísimas se sobrevivir y poder ser dado en adopción, por ejemplo. Pero la ley actual permite el aborto en estas condiciones. La ley actual permite el aborto libre y sin limitaciones con una simple argucia legal que ni siquiera puede considerarse una barrera.
Si empezamos a ver las cosas en su justa medida, y teniendo en cuenta que la ley actual tolera el aborto libre sin tener en cuenta la semana de gestación ni el estado en el que se encuentre el feto, creo que es incorrecto que los medios de comunicación se refieran al borrador de la futura ley de plazos sobre la interrupción voluntaria del embarazo como un borrador que pretende la ampliación de la ley del aborto. Es incorrecto porque la ley de plazos no va a ampliar el derecho al aborto, sino que lo va a restringir. Sí, como lo lees: la futura sobre interrupción voluntaria del embarazo, la ley de plazos en el aborto que prevee el gobierno, lo que pretende es prohibir el aborto libre sin límite de tiempo. Si hoy en día quien quiera abortar va a poder hacerlo igualmente, sin importar el mes de gestación en el que esté, sin importar la salud del feto, simplemente alegando daños psicológicos para la madre, con la nueva ley podrá hacerlo igualmente, pero tendrá que hacerlo antes de los dos meses y medio de gestación, lo que supone una restricción de 6 meses y medio al aborto libre de la ley actual.
Resumiendo: hoy en día, alegas daño psicológico (que es tanto como no decir nada) y puedes abortar sin restricción, sin importar de cuántos meses estés embarazada. Con la nueva ley, no te hará falta alegar daño psicológico pero sólo podrás abortar dentro de las 14-16 primeras semanas de embarazo. En conclusión, si eres de esos colectivos provida que está en contra del aborto, deberías estar a favor de la reformulación de la actual ley del aborto en una ley de plazos homologable con los países de nuestro entorno.
La ley de plazos limitará el aborto libre que la ley actual ampara en la práctica (así que si estás en contra del aborto libre y eres consecuente, deberías estar de acuerdo con la nueva ley de plazos), evitará los abortos de bebés sanos en avanzado estado de gestación, evitará que las mujeres tengan que recurrir a la argucia legal de alegar daño psicológico, y garantizará su derecho a la intimidad médica sin criminalizarlas. Sin embargo, sospecho que en realidad es a esto a lo que se oponen los colectivos antiabortistas, con el argumento provida: se oponen a que las mujeres que abortan dejen de ser consideradas criminales e incluso asesinas en su particular visión del mundo, del cuerpo humano y en concreto de la mujer. La ley de plazos limitará el aborto libre, pero a la vez dejará de considerarse un delito, y es en este punto donde la polémica arrecia. Empecemos a llamar a las cosas por su nombre.
El segundo punto por el cual se critica la ley de plazos es porque, en opinión de los colectivos antiabortistas, lo que se pretende es aumentar el número de abortos practicados y que las clínicas abortistas amigas de Zapatero se forren. Bueno, pues esto también es mentira. Ya hemos visto que el número de abortos difícilmente aumentará cuando prohibirá el aborto libre y la posibilidad de abortar se restringirá en dos terceras partes del tiempo de gestación. Si con la ley actual se puede abortar casi casi hasta el último día de gestación, con la nueva ley de plazos solo se podrá en los tres primeros meses. Eso, para empezar. Pero es que además la futura ley de interrupción voluntaria del embarazo permitirá que se puedan practicar en la sanidad pública, cuando ahora el 98% de los abortos se practican en clínicas privadas. Los principales opositores a la nueva ley del aborto deberían ser, en consecuencia, ¡las clínicas abortistas! que verán como perderán una parte muy importante de su negocio: por un lado, a partir del tercer mes de embarazo ya no podrán practicar abortos, y por otro la sanidad pública de todas las comunidades autónomas estará obligada a garantizar la prestación esta asistencia, algo que hoy en día no se da. Con la nueva ley, será materialmente imposible que un médico que por la mañana alegue objeción de conciencia para no practicar un aborto en la sanidad pública, pero por la tarde y previo pago ya no tenga problemas de conciencia para practicar esa misma intervención en la clínica privada. En conclusión, es falso que la nueva ley pretenda beneficiar a las clínicas privadas para que puedan hacer mayor negocio del aborto, sino garantizar que quien se vea en la situación de abortar, pueda hacerlo en la sanidad pública.
Y, en tercer lugar, se critica que con la nueva ley las mujeres menores de edad, que tengan entre 16 y 18 años, podrán abortar sin el consentimiento de los padres, cuando ya existe la ley de autonomía del paciente en virtud de la cual los menores de entre 16 y 18 años pueden decidir por sí mismos someterse a una intervención quirúrgica o un tratamiento sanitario, ley aprobada durante el último mandato del PP por cierto. Más aún: a partir de los 16 años, ya se considera a los menores legalmente adultos para tener relaciones sexuales y para ser juzgados fuera de la ley del menor.
Así que aquéllos que se escandalizan porque una menor pueda tomar la decisión de abortar sin el consentimiento de sus padres, me gustaría que se plantearan la situación inversa: una adolescente de 16 o 17 años (no estamos hablando de niñas), que no quiere seguir adelante con un embarazo no deseado, pero cuyos padres no dan su consentimiento para que pueda abortar y por lo tanto la obligan a seguir adelante, tener el niño y asumir esa responsabilidad que truncará su futuro… ¿Qué hacemos? ¿Permitimos que los padres decidan el futuro de sus hijos en contra de su voluntad y de tal manera que les condicionen para el resto de sus vidas? ¿Incluso aunque para cuando esa chica dé a luz ya sea mayor de edad? ¿La obligamos a seguir adelante con el embarazo y la vigilamos día y noche para evitar que se tire por las escaleras o que busque un coma etílico o algo peor, a ver si así se provoca un aborto espontáneo? ¿Pueden unos padres que han fracasado en su labor educativa, obligarte a tomar una decisión que va en contra de tu voluntad y que te afectará para el resto de tu vida?
Y, por último, hay un aspecto de la nueva ley que no ha sido suficientemente tratado, y es que el borrador actual contempla hacer un mayor esfuerzo por parte del gobierno en educación sexual, algo en lo que (es evidente) han fallado estrepitosamente los padres de las menores con embarazos no deseados… Y a lo que también se oponen los colectivos conservadores, los padres de familias católicas, etc. Bueno, pues lo expliquen, si es que acaso consideran soluciones viables para impedir los embarazos no deseados el encerrar a las hijas bajo siete llaves, obligarlas a vestir bragas de castidad o incluir el bromuro en la dieta diaria de los chicos, porque el miedo al pecado está claro que no es suficiente motivo para permanecer abstinentes. Así que, de todas todas, la nueva ley de plazos no sólo pretende reducir el número de abortos practicados, sino también el número de embarazos adolescentes no deseados.
Ahora, si queréis debatir el asunto, lo debatimos. Hablemos de la reforma de la ley del aborto, pero partiendo de la realidad y no de un mundo imaginario.








