Hagan memoria, ¿cuanto tiempo llevan contándonos la milonga de la “televisión a la carta“? Años. Lustros. Tal vez incluso décadas. Personalmente, estoy un poco aburridita ya del tema. Y ahora que gracias a Internet lo hemos logrado por nuestra cuenta, la SGAE y derivados lo ponen en peligro.
Hasta ahora, lo más parecido que he visto a “televisión a la carta” fue un intento de Digital+ de programar la misma película, en tres o cuatro canales diferentes, y con un intervalo de 15 minutos en cada uno. Es decir: la peli que ellos te programan, a la hora que ellos te programan, pero eso sí, te permiten elegir si quieres verla a las 9, a las 9:15, a las 9:30 o a las 9:45.
El último intento, y quizá el que más se aproxima de momento al concepto “televisión a la carta” que podamos tener tú y yo en mente es el de Antena 3: el proyecto 3.0, televisión, móvil e internet, para poder ver los capítulos emitidos cuando quieras y donde quieras. No está nada mal, es un gran paso adelante, pero desde mi punto de vista aún se queda un poco corto.
Y es que el concepto que yo tengo de televisión a la carta consiste en poder elegir qué quiero ver (no de entre la programación de la semana, sino de entre el catálogo de productos audiovisuales para los que tengan derechos de autor cada cadena, independientemente de cuando se haya emitido o cuando tengan previsto emitirlos), cuándo lo quiero ver y dónde lo quiero ver. Si han comprado los derechos de la serie Sexy Money, o de Rockefeller Plaza, ¿por qué me tengo que esperar a que los emitan, los cambien de horario o de día, o elegir si los quiero ver en la tele el día que lo emiten o en el ordenador solo durante una semana? ¿Por qué no puedo descargarme la serie y verla cuando yo quiera? ¿Por qué tengo que depender de lo que tengan colgado en la web puntualmente? ¿Por qué no pueden poner su catálogo a disposición del público?
Eso, que quizá a algunos os pueda parecer una desbarrada, ya existe hoy en día. Pero no me lo da ninguna cadena. Me lo dan www.seriesyonkis.com y megaupload, por ejemplo. ¿Han leído la palabra “gratis” hasta ahora? No, no he dicho por ningún sitio que la televisión a la carta que yo, y muchas otras personas como yo, vemos a diario sea gratis, ni tampoco esperamos que lo sea. En mi caso concreto, por ejemplo, además de pagar por el ADSL, también pago 7 euros al mes a megaupload para poder descargarme las series que me de la gana, de un extenso catálogo a mi disposición y a una velocidad razonable. No hay ninguna razón por la que prefiera pagar 7 euros a megaupload en lugar de a cualquier cadena de televisión, por equivalente servicio y calidad. El problema es que actualmente no hay ninguna cadena de televisión que me ofrezca libertad de visionado, calidad de descarga y catálogo donde elegir.
Obviamente, todo este post está basado en un ejemplo de mi vivencia personal. Actualmente, en el reproductor multimedia (conectado a la TV) que me regalaron por Reyes (los hay en el mercado a partir de 90 euros solo reproductor, a partir de 200 si además es grabador) tengo actualmente una o varias temporadas de (cito de memoria): Gossip Girl, Skins, Sexy Money, Rockefeller Plaza, Big Bang, El Ala Oeste de la Casa Blanca, Dexter, El Mentalista y Ally McBeal (una, que es una sentimental). La mayor parte de ellas las están dando también en abierto en alguna cadena de televisión, o las han dado hasta hace poco. Y me las combino para verlas cuando quiero y como me apetece. No necesito verlas en el ordenador, puesto que me las he descargado y las he pasado al reproductor, las puedo ver en la tele espatarrada en el sofá cuando me dé la gana, sin tener que depender de los horarios a los que decidan programar cada capítulo, a mi ritmo, sin depender de la programación que toque esa semana. Veo lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Pago 7 euros al més por ello, más el coste del ADSL, y no me duele al bolsillo hacerlo. Es más: los pago contenta y satisfecha por la calidad del servicio.
Si las entidades de gestión se quejan de que por esas descargas no perciben derechos de autor (cosa que es rotundamente falsa, porque no hay dispositivo de almacenamiento que no esté canonizado) y quieren que alguien pague por ello (las operadoras, el Estado, quien sea), ¿a qué esperan las cadenas de televisión para montar una plataforma similar de descargas, previo pago, de las que los autores perciban su parte correspondiente? Unas cuantas ideas:
- No me importa pagar un precio razonable por capítulo, pero mucho mejor si el precio incluye un pack de x Gb al mes, por ejemplo.
- La calidad de visionado ha de ser buena, pero no me importa que lo empaqueten con publicidad. Es más: si el formato es 16:9, no me importaría incluso que la publicidad apareciera sobreimpresionada, como en el fútbol, aprovechando los márgenes negros de la pantalla.
- Que le pongan publicidad en la web de descargas tampoco estorba: las webs que ofrecen links de descarga directa viven de eso, y me consta que les va bastante bien, y eso que su poder de negociación con los anunciantes es bastante reducido. Tampoco le va nada mal a iTunes, por ejemplo.
- La velocidad de descarga ha de ser suficientemente buena como para que me compense pasarme de un proveedor a otro.
- El catálogo disponible ha de ser exteso, y no limitarse a la programación de los últimos 7 días. Si me puedo bajar de seriesyonkis las tres temporadas enteras y en castellano de Rockefeller Plaza, no tiene sentido que en la web de la cadena que tiene los derechos solo pueda ver el capítulo de la semana pasada, ni siquiera todos los emitidos porque la semana que viene emitirán el capítulo 5º.
Y a partir de ahí, ¡a tirar millas! Que los autores cobren un % por cada capítulo descargado, no solo no me molesta sino que me alegraré por ello. ¿Dónde está el problema?
El problema es que el concepto de televisión que tienen actualmente las cadenas de televisión es tan estrecho que la “televisión a la carta” no entra en sus previsiones ni en su modelo de negocio, no me dan lo que yo busco. Así que lo busco, y lo encuentro, en otros lugares con un modelo de negocio mucho más flexible, que se adapta a mí, en lugar de ser yo quien se adapte a ellos. La televisión a la carta hoy en día es posible gracis a internet, y si las distintas cadenas aún no se han puesto las pilas, no sé a qué esperan para hacerlo. Ese sí me parece un modelo sostenible, no para la red, que ya lo es, sino para la televisión. Y para eso sirve _también_ la banda ancha, por cierto.
¿Por qué no dejan de lloriquear un poco y se ponen manos a la obra? No es tan difícil y está comprobado que funciona, ¿no? Pues ya están tardando.