El País: dadme una razón para que me sume al boicot
¿Alguien puede decirme un solo momento, uno solo, en el que el Grupo PRISA, o El País en particular, se haya guiado por una voluntad de servicio público, y no por intereses económicos?
Porque si sois capaces de ponerme un solo ejemplo, rectificaré lo dicho y os daré la razón.
Mientras tanto, me reafirmo: Ahora, y hace un año, y hace diez, el Grupo PRISA se ha regido por intereses económicos a la hora de decidir su línea editorial y el sesgo que le caracteriza. Antes lo hacía porque le interesaba estar cerca del gobierno y ganarse la simpatía de los lectores próximos a la izquierda, y ahora lo hace porque el decreto ley de la TDT interfiere en sus intereses comerciales. Pero tanto antes como ahora, son los intereses comerciales los que han marcado la línea editorial de El País. Y de cualquier otro medio de comunicación en este país, que todos tienen sus intereses y sus expectativas, no es un mal propio de PRISA.
Así que sigo pensando que lo único que ha cambiado ha sido el tono de los editoriales y de las noticias, pero no los motivos. Los motivos de la actitud de PRISA, antes y ahora, son económicos. A no ser, repito, que alguien me dé un solo ejemplo en el que el grupo editorial se haya movido por voluntad de servicio público y de ser una prensa objetiva y de calidad, y no por sus propios intereses empresariales, que es legítimo que los tenga, como cualquier otra empresa.
Ningún medio de comunicación tiene la obligación de ser objetivo: tiene la obligación de ser veraz, que es muy distinto. Y aún no he oído a nadie de los que promueven el boicot contra PRISA decir que El País ha mentido. Les he oído quejarse, eso sí, de haber cambiado de criterio editorial por motivos económicos. ¿Y qué? ¿Acaso es un medio informativo de titularidad pública? No lo es, es una empresa, y una empresa (¡sorpresa!) tiene intereses empresariales. La materia prima con la que El País trabaja es la información, y utiliza esa materia prima según sus intereses empresariales. ¿Qué esperábais? ¿Altruismo? No, venga, ¿en serio?
“Lamentablemente”, dice, “sus únicos intereses no son mejores que los de cualquier otra empresa cuyo objetivo son las ganancias por encima de otros aspectos.
Vaya por dios.
El tono de PRISA, y el de cualquier otro grupo de comunicación, es sesgado. Lo era antes, y lo es ahora. Y el sesgo viene marcado por su estrategia comercial y/o política y sus legítimos intereses económicos en tanto empresa privada que son. Así que si ahora El País os parece tendencioso, antes también lo era. Solo que antes os gustaba y ahora no, de ahí la indignación. Pero, honradamente, sigue pareciéndome una pataleta infantil. A la que tenéis derecho, no faltaba más, pero no me pidáis que me sume a la pataleta, porque hace tiempo que dejé de creer en la objetividad de la prensa, en los Reyes Magos y en el ratoncito Pérez.
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Salu2
Demasiado fanboy…
Dicho esto, si pedir el boicot es una pataleta, lo de Prisa y concretamente El País no lo es menos, porque lo que están haciendo va contra sus intereses económicos. Si estamos de acuerdo en que su nicho de mercado era el lector “próximo a la izquierda” como tu dices, o directamente próximo al PSOE, con lo que está haciendo obviamente va a perder parte de esos lectores (no por boicot, sino por lo mismo que algunos no compramos La Razón o el semanario católico Alba, o sea porque queremos que nos expliquen las notícias desde una perspectiva próxima ideologicamente). Si pierde esos lectores, sean muchos o pocos, y no los gana en otro sitio (y dudo que nadie se pase del ABC o El Mundo a El País por esto), a corto plazo pierde ventas y con ello dinero. Si además abre la puerta para que otro ocupe el espacio que deja, (léase Público, por ejemplo), puede pasar que algunos de esos lectores que ahora pierde no los recupere nunca.
Sí, ya sé que hay otra razón, la de decir: aquí estoy yo, no me fastidies que yo puedo fastidiarte más a ti, pero creo que se equivoca, y que a la larga tampoco eso puede servirle de nada. Lo que motiva su enfado no va a volver atrás, es decir, nadie va a eliminar la TDT de pago, así que lo que hace es tan pueril como protestar un penalty no señalado a un árbitro, tan solo puedes ganarte una tarjeta. ¿Cree que puede hacer caer al gobierno? Lo dudo mucho, y si así fuera, ¿cree que el que venga le va a tratar mejor? Aun lo dudo más.
Por ello pronostico que esto va a durar poco, y que la única salida posible es que El País y Prisa vuelvan a ocupar su lugar más temprano que tarde. Que el que se va a Sevilla pierde su silla.
Ítem más: el euro que pagas en el kiosco o la suscripción no es más que un valor simbólico, no refleja lo que cuesta el diario realmente. De donde realmente sacan la pasta que mantiene a flote el periódico es de la publicidad, y mientras sigan siendo líderes de audiencia (esto es: a no ser que se les den de baja cientos de miles de lectores definitivamente, cosa que no veo factible ni siquiera entre los organizadores del boicot, que han propuesto boicotearles solo ¡¡un día!!), seguirá siendo líder de audiencia, sus tarifas por publicidad seguirán siendo las mismas, y la huida de lectores no le hará ni cosquillas a su cuenta de resultados.
Cuando se trata de dinero, pensar que una empresa se comporta como un niño con una rabieta y que pone en juego sus intereses y su viabilidad alegremente es del género ingenuo.
Por otro lado, no menosprecies el poder del individuo. Si El País siguiera en su línea actual mucho tiempo, estoy convencido de que perdería muchos lectores, no por ningún boicot, sino de forma espontánea. Y su cuenta de resultados acabaría notándolo.
Si tan indignados están, no les haría falta un boicot organizado: se pasarían a otros medios y dejarían de comprar El País, pero no un día, sino definitivamente o al menos durante una buena temporada, y no la payasada esta.
Lo dicho: la hipotética desbandada de lectores les hace cosquillas en la cuenta de resultados.
Todo pasará…