Prisa se mete con Zapatero, el País malo, Prisa caca, buaaaaah!!
Andan algunos de mis compañeros tremendamente confusos por la actitud que está teniendo para con Zapatero el grupo de comunicación PRISA, un aliado tradicional del PSOE. Cierto es que últimamente el buque insignia del grupo, El País, y el no menos referente Iñaki Gabilondo han dejado ir unas cuantas andanadas contra Zapatero. Gabilondo lo reconocía abiertamente en Noticias Cuatro: El grupo PRISA está enfadado con Zapatero por el Real Decreto Ley de la TDT de pago, que (esto no lo decía él, lo digo yo) viene a romper 20 años de monopolio de televisión de pago para PRISA, y eso, claro, no les ha sentado nada bien. No es nada personal, son solo negocios. Así que el Grupo Prisa en general, y singularmente El País, se están dedicando últimamente a darle cera a Zapatero hasta en el cielo de la boca.
Y claro, esto confunde a los lectores de El País, y particularmente a la militancia socialista, que no entienden cómo es posible este cambio de actitud, como quien dice de un día para otro. Viendo los comentarios al editorial del otro día, Zapatero en la pendiente, se diría que la actitud en mayor parte de los 1226 comentarios (!!!) es defensiva: Zapatero será lo que sea, pero acusan al anteriormente conocido como el diario independiente de la mañana de decir lo que dicen por estar cabreados con Zapatero a cuenta de la TDT de pago. Pues vale. ¿Y qué?
A mí me da igual por qué motivo El País está atizando a Zapatero, y me resbala que sea precisamente ahora. Me preocupa que El País tenga razón. Creo que la indignación colectiva parte de dos premisas erróneas:
- El País (y el resto de medios en general) no son medios de información: son medios de comunicación, que es muy diferente. Tienen un sesgo ideológico determinado porque van dirigidos a un público con una ideología determinada, que siente urticaria compulsiva solo de acercarse a medios como El Mundo y ha desarrollado alergia a La Razón o el ABC. Hay un nicho de mercado, y El País lo ocupa. Pero sigue siendo un medio de comunicación (como todos), no de información, y por lo tanto no tiene que dar información objetiva, sino comunicar de una manera determinada, amigable (por decirlo de alguna manera) a sus lectores
- El País (ni ningún otro medio, por descontado) no tiene obligación ninguna de hacerle la pelota al Gobierno Zapatero, ni a los votantes socialistas. ¿Que no os gusta lo que dice? Pues compraos el Público o leed otro tipo de prensa por Internet, ¿qué sé yo? Pero dejad de lloriquear, nenazas! Vuestro periódico no tiene obligación de deciros lo que queréis oír.
A mí lo que me genera confusión es el cambio de tono de un día para otro. No es extraño que la credibilidad del diario esté en su peor momento. ¿Tenía razón El País antes, cuando trataba a Zapatero con mimo, o tiene razón ahora al acusarle de una política errática y a la deriva? Yo lo tengo claro, pero no necesito que un periódico me lo diga.
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La prensa de este país ha decidido ocupar trincheras ideológicas y ser parte de este falso bipartidismo político y sociológico que nos quieren vender. Por eso perder un aliado duele.
Lo malo es que la prensa en este país es capaz de mover presidentes, como lo demostró el sindicato del crimen.
Cuando empecé a llegar a casa con El País bajo el brazo, alguien me dijo que no había problema siempre que también leyera el ABC. Desde entonces, permanezco fiel a estos periódicos aunque ya casi nunca los llevo bajo el brazo sino que los leo en pantalla.
Aunque no coincido con tu exposición, tengo la impresión que has escrito un post redondo al que le sobra eso de los lloriqueos y las nenazas.
Salió Felipe y dijo que no se presentaba a la reelección porque en la ponencia se decía que el PSOE era marxista. Casi todos, algunos no, lloraron como niños ( Buaaa, Buaaa) porque ya no se presentaba.
Muchos de los que vienen hablando, venimos hablando, de los errores de nuestro compañero presidente del partido ahoran lo mismo.
Es decir, YO puedo criticar a Zapatero pero que El País lo diga… Nada de nada.
Veamos, El País viene criticando a Zapatero, moderadamente, desde hace mas de 2 años a través de las plumas de sus comentaristas Josep Ramoneda, entre otros, ataco a Zapatero y su presidencialismo hace ya bastante.
Eso no significa que la andanada de estos dos editoriales no esconda el malestar de la empresa.
Ni una cosa ni la otra, siempre ocurre lo mismo, hay que buscar el enemigo exterior para el necesario cierre de filas.
Dónde queda el espíritu crítico o autocrítico de los socialistas?.
Hay que solucionar cosas dentro y eso la mayoría lo sabemos. También se puede esperar, a que el dorado trono del césar se oxide, luego buscaremos a un Almunia, un Borrell, un Bono…
Y vuelta a empezar, todo lo que haga falta antes de decir la verdad donde hay que decirla.
Yo escuché la SER el día siguiente a la aprobación del Decreto-Ley y tanto en el fondo como en la forma parecían Intereconomía. Nunca, repito, nunca, les había oído hablar en ese tono de nadie, ni del PP ni de la ultraderecha. Lo más parecido fue cuando desde el PP quisieron meter a Polanco en la cárcel, pero creo que ni entonces fueron tan duros.
No acudo a los medios de comunicación para que me regalen los oídos, si así fuera no miraría o leería ciertos medios que me ponen de los nervios. PRISA puede criticar al gobierno tanto como quiera, pero no es de recibo que trate de manera diferente situaciones similares, o que señalen unas notícias y no otras (¿o es que solo en Barcelona hay prostitutas trabajando en la calle?) únicamente porque el gobierno toma una medida que les perjudica (aparte de que podríamos comentar por qué la aprobación de la TDT de pago no se hizo ya hace meses, en lugar de fijarnos solo en el Decreto Ley aprobado ahora deprisa y corriendo, quizás Mediapro también tendría motivos para quejarse).
Si hasta el New York Times se sorprende, creo que es normal que a los demás también nos pase.
En los editoriales de ahora le dan caña a Zapatero por interés. Por intereses en la TDT de pago y la guerra del fútbol.
En uno y otro caso, hacían lo que hacían por interés. Antes y ahora.
La única diferencia que yo veo es que antes nos gustaba lo que decían, y ahora no. Pero los motivos de una y otra actuación son los mismos. ¿O es que antes eran sinceros, y ahora son falsos, porque antes no parecía que lo hicieran por interés y ahora se les ha caído la careta? En serio, colegas, que no nos acabamos de caer del guindo ninguno.