Esperanza Aguirre: con zapato plano, no hago declaraciones
He decidido que hoy no voy a postear, así que no me preguntéis. Ya sabéis que yo no hago declaraciones cuando llevo el tanga negro.
¿Que qué tendrá que ver el culo con las témporas? No lo sé, no me preguntéis a mí: preguntádselo a la lideresa que hace pellas en las reuniones en las que el jefe tenía previsto hacer una demostración contundente de su autoridad, y después encima se escaquea de hacer declaraciones porque su calzado no se lo permite…
Imagen cazada de Territorio Vergara.
¿Es que no hay un solo periodista capaz de decirle a Aguirre, cuando les suelta estas cosas, que por favor, que es una representante pública, que se debe a la ciudadanía, y que cachondeíto el justo?
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Último post en el blog de Jéssica: Esperanza Aguirre: con zapato plano, no hago declaraciones
La conducta de la clase política del país es más alarmante que la grave situación de receso que padece la maltrecha economía, parece como si una epidemia de estupidez nutriese sus neuronas limitando su capacidad de sensatez y raciocinio.
Pero sin duda y con marcada diferencia el ejemplar más enajenado de este amplio gremio de descocados es la “timonela del Manzanares”, es decir la recalcitrante presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma – condesa de Murillo, esta señora tiene arraigado otra rutina enfermiza cuyos efectos se exteriorizan en forma de alborotos y turbulencias intencionadamente sublevadas; con esta espécimen, si Dios estuviese mas próximo, tengan seguro que le peligraría el reino de los cielos.
Sus intrigas, revueltas y amotinamientos más que vomitivo producen nauseas, esta señora esta sobrada de ambiciones y exenta de código y su vulgar operativa me orienta a concluir que los habitantes de la comunidad que representa padecen ceguera colectiva, no así los de provincias que la vemos venir de lejos.
La condesa de Murillo contrariamente a lo que ella proclama, no es una “lideresa”, tan solo una demente agitadora que no solo está devaluando a la organización política de pertenencia, sino trastornando la paciencia de los electorado con sus continuas trifulcas.
Lo suyo no son los tacones ni el rastro bajo, su elegancia política tiene una pasarela adecuada en la alcantarilla allí desfilan las ratas