Resolviendo algunas dudas sobre la reforma de la ley del aborto
Que sí, que la Gürtel, el Pretoria, la visita del Papa, Rato en Caja Madrid, Rajoy ni es lider ni es ná, blablabla. Pero a mí dejadme con el tema que me interesa actualmente, la polémica generada (yo creo que bastante artificialmente) entorno a la reforma de la ley del aborto.
Después de leer varios posts he llegado a la conclusión de que hay todavía demasiada gente desinformada, pues en esos posts y en los comentarios se repetían básicamente los mismos argumentos supuestamente en contra de la ley de reforma del aborto pero que en realidad son contra el vacío, porque la nueva ley del aborto no contempla lo que la gente que no tiene ni idea critica. Como me cabrea tanta desinformación sobre la reforma de la ley del aborto y tanto bocazas que habla sin tener ni idea, he pensado que sería buena idea recopilar en una sola entrada alguna de las cuestiones que se plantean a menudo, más que nada para intentar aclarar algunas cosas.
De entrada, unas cuantas consideraciones previas que me parecen obvias y ni siquiera creo que vengan a cuento, pero ahí van: el aborto no es un método anticonceptivo, y me niego a que nadie se lo tome como tal. No creo que ninguna mujer que se plantee abortar lo haga por gusto o porque sea una degenerada mataniños. Ya bastante duro es el trago en sí mismo, para que a esas mujeres les venga nadie a tocar las narices con una moral ajena. Es una solución EXTREMA, el último recurso al que cualquier mujer se plantea acudir cuando todo lo demás ha fallado. Y es en todo lo demás en lo que deberíamos hacer hincapié para evitar embarazos no deseados: educación sexual, métodos anticonceptivos seguros y asequibles, píldora del día después disponible fácilmente si el método anticonceptivo falla, y solo en última instancia recurrir a la interrupción del embarazo tan pronto como se detecte, en las primeras semanas de gestación.
Me resultan algo violentos los argumentos que se basan en el que el aborto debe estar amparado en el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, porque considero que derecho a decidir sobre el propio cuerpo es más que eso: es negarse a tener relaciones sin protección por muchas pegas que ponga tu pareja precisamente porque en mi cuerpo decido yo; es tener la información y los medios necesarios para decidir sobre tu cuerpo para planificar cuándo quieres y sobre todo cuando _no_ quieres tener hijos, porque en mi cuerpo decido yo. Es decir, para mí, el derecho a decidir hace mayor referencia a la información y el empleo de métodos anticonceptivos para evitar quedarte embarazada, que a la interrupción de un embarazo no deseado, que ya digo que me parece una medida extrema, el último recurso.
Y ahora, algunas aclaraciones sobre la ley:
1. Lo que propone la nueva ley es el aborto libre hasta la semana 14 y no, como se viene diciendo, hasta la semana 22: solo se podrá abortar en ese plazo de forma excepcional en caso de riesgo para la vida de la madre. Este es un plazo equiparable al de los países de nuestro entorno (Francia, Inglaterra, Portugal…) y avalado por estudios científicos que afirman que a partir de la semana 14 ya hay actividad cerebral significativa, el sistema nervioso está desarrollado aunque los órganos vitales no del todo. Existiendo vuelos low cost, es absurdo que se pueda abortar libremente en París, Londres o Lisboa hasta la semana 14, y en España no se pueda: en lugar de acabar con los abortos, lo que conseguiríamos en ese caso es discriminar a las mujeres en base a su renta: las que tengan la posibilidad de pillar un vuelo y viajar a Londres o a París un fin de semana, van, se arreglan el asunto y vuelven tan frescas, y quienes no tengan esa posibilidad se verían obligadas a tirar adelante con un embarazo no deseado o bien recurrir a clínicas clandestinas poniendo en peligro sus vidas.
2. La ley actual es una chapuza que, en la práctica, permite el aborto libre, porque bajo el supuesto del daño psicológico para la madre se cuela de todo, se puede abortar sin un límite, incluso casi cuando están a punto de salir de cuentas, y eso sí que es una aberración. Y como el 90% de los abortos se practican en clínicas privadas (con la nueva ley se tendrán que practicar en la seguridad social, con lo que se les acaba el negocio a las privadas), es muy fácil que con la ley actual en la propia clínica te recomiendan un psicólogo "amigo" que te firme el informe correspondiente. Con la nueva ley, esto ya no se podrá hacer: permite el aborto libre en las primeras 14 semanas, y después de ese plazo es mucho más restrictiva que la ley actual. Bajo mi punto de vista, es una mejora significativa, porque ya no se permitirá el aborto de bebés completamente formados y que podrían vivir prácticamente sin llegar a pasar por la incubadora, si a esas madres se les practicara una cesárea, por ejemplo, o se les provocara el parto. Aquéllos que se declaran “pro-vida”, deberían estar a favor de la nueva ley en lugar de en contra, pero ya vimos que según sus propias palabras, no tienen ni idea de qué va la nueva ley.
3. Si no me equivoco, la ley lleva por nombre Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, es decir, se ocupa principalmente de la salud sexual y reproductiva, y en último término de la interrupción voluntaria del embarazo, muy de pasada, aunque es el punto que más ruido mediático ha generado. Pero se basa principalmente en mejorar la educación sexual (que INFORMACIÓN sexual hay a porrillo, lo que falta es EDUCACIÓN sexual), y hace hincapié sobre todo en evitar los embarazos no deseados. A menos embarazos no deseados, menos abortos. Así que, insisto, los autodenominados “pro-vida” deberían estar a favor de la ley. En realidad están en contra del Gobierno, y les vale cualquier cosa, y a más ignorancia más demagogia, pero ese es otro tema.
4. En línea con el punto anterior, deberíamos denunciar la hipocresía de gobiernos autonómicos que recortan los presupuestos de los centros de planificación familiar y en información sexual para evitar embarazos no deseados, y después financian asociaciones que defienden que se prohíba totalmente el aborto. La suma de los dos factores conlleva clínicas ilegales y abortos practicados con perchas oxidadas. Y para las que tienen dinero, los viajes de fin de semana a Londres. Es incoherente estar en contra del aborto y, a la vez, también estar en contra de la educación e información sexual, que habitualmente conlleva un aumento de los embarazos no deseados. Seguir apostando por la abstinencia entre los adolescentes de hoy en día es irreal.
5. Ya lo sabéis por el post anterior, tengo la teoría de que en los embarazos adolescentes hay un componente muy importante de coacción masculina. Es decir, cuando pensamos en adolescentes de 14 o 15 años embarazadas, yo no creo que sea como consecuencia de noches de sexo, drogas y descontrol, sino porque el noviete con el que llevan saliendo un mes les dice cosas como Es que me molesta / no siento lo mismo / ¿es que no confías en mí? / si me quisieras, lo haría / tranqui, churri, que yo controlo, o derivados.
6. Sobre la polémica entorno a los 16 años y el consentimiento paterno, los que estáis en contra ya podéis ir haciendo a la idea: ninguna ley impide que las chicas de 16 o 17 años hablen con sus padres; en una familia con un clima de confianza entre padres e hijos, lo normal es que las hijas hablen con sus padres y sobre todo con sus madres si tienen un problema de la magnitud de un embarazo no deseado. Tampoco hay ley que pueda restaurar la confianza perdida entre padres e hijos si los primeros no han sabido crear ese clima de confianza en casa. Y la ley PROTEGE a las adolescentes de padres aterradores que, si se enteran de que a su hija le han hecho un bombo, le daría una paliza a la chica o la echaría de casa. Si hay chicas de 16 y 17 años que no se ven capaces de exponerse a la ira de sus padres, cabe pensar que sus motivos tendrán y se merecen protección. Tampoco hay ley que pueda decirle a una mujer cómo debe vivir su vida ni que pueda condicionarla para el resto de su vida. Los padres tampoco deberían tener derecho a obligar a una hija de 16 o 17 años a tomar una decisión en contra de su voluntad. Dictadores de pacotilla.
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me ha encantado tu post, en este país de voceros y verduleras se echa de menos información veraz y juicios alejados del hooliganismo político. Tu artículo debería leerse en las escuelas, y como tu haces se debería incidir en la educación y no en la prohibición, lástima que este país prefiera lo segundo…
Un abrazo y gracias por la información
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Sin embargo, ¿realmente una ley de plazos es la solución? ¿No debería ir acompañada de una serie de medidas que la complementaran? Con esto quiero decir que me parece muy bien que se eduque a la gente en el plano sexual, es una educación que nunca está de más, aunque entiendo que no sólo deberían enseñarlo en las escuelas, también los padres (y a ver cómo se les dice a los padres que, en la mayoría de los casos, prácticamente no tienen comunicación con los hijos, que tienen que educarlos en la sexualidad…). A esto se une otro problema. ¿A qué edad se comienza a educar en estos temas? Un crío de 7 años o menos no se entera de nada en estas cosas (llegan a confundir “vagina” con “vajilla”, y no es broma). ¿En la adolescencia? No sé cuántos años tendrán los que escriben de estos temas. En mi caso, no llego a los 30 años, y recuerdo que, incluso en los años anteriores a la Universidad (16, 17 años), la gente se partía de risa en cuanto oían las palabras “pene”, “vagina”, “espermatozoide” y demás. Si el sólo hecho de mencionarlas hace que a muchos adolescentes les entre la risa tonta, me pregunto qué hará el hecho de explicar cómo se coloca un preservativo, los distintos tipos de anticonceptivos que hay o las advertencias tipo “no hay que ponerse 2 preservativos” (aún hay gente que pregunta si ponerse 2 aumenta la protección). Así que, por favor, que me expliquen cómo pretenden dar clases de este tipo a gente a la que sólo le interesa mantener relaciones sexuales, sin preguntarse nada más.
¿No deberían añadirse medidas para que una mujer que quiera tener a su hijo y no pueda por razones económicas, sociales o de otro tipo, tenga facilidades para tenerlo y criarlo? ¿No debería dejarse de ver “tan mal” que alguien se quede embarazada (por, por ejemplo, haber tenido un fallo en el método anticonceptivo)? Lo digo porque aún hay mucha gente que considera que la mujer que se queda embarazada sin estar casada o con pareja estable realmente es una pringada o algo peor que todo el mundo puede imaginarse lo que es (p…). Creo que también habría que luchar contra esos “prejuicios” que, más allá de creencias, religiones o ideas, consideran que la mujer que se queda embarazada sin quererlo no puede caer más bajo.
Y otra cosa: ¿Alguien cree que una chica de 15 años va a decirle “no” al “noviete” que le dice “yo controlo” (cuando no controla ni siquiera sus propias palabras), o que la llamará “estrecha” por no mantener relaciones sexuales?
Lo de la píldora del día después es otro tema, bastante más complicado que el del aborto incluso. Sólo decir que ha aumentado de forma que debería alarmar a muchos su venta, lo que nos lleva a pensar que mucha gente la está utilizando como un método anticonceptivo más y no como lo que es: un método anticonceptivo de emergencia. Si se va a un centro de planificación familiar, te la dan gratis, simplemente diciendo qué te ha ocurrido.
Y ¿a nadie le sorprende que cada vez se quemen etapas más rápido, que gente de edades a las que no hace tanto aún estábamos practicando deporte con los amigos ahora se dediquen a tener relaciones sexuales completas? Puede parecer “anticuado”, “casposo” o lo que se quiera poner. Entiendo que va en la libertad de cada uno (allá cada cual con ella, siempre que no se metan en la mía), pero sigue sin parecerme algo “normal”.
Menos mal que aún queda gente sensata como Isa. Desde luego, si la mayoría de la gente pensara así, muchos no estarían por aquí. Puedo decir que yo sí, y le agradezco a mi madre que haya sido tan valiente como para tener 5 hijos y criarlos, sin grandes lujos ni juguetes caros, pero bien criados.
Saludos, y os deseo muchos niños a todos, que falta nos hace.
Por otro lado los medios de comunicación solo se han centrado en el “la mujer es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo” y “solo los obispos se opondrían a eso”. La cuestión de la educación la veo importantísima y el hacer hincapié en que el aborto debería ser un último recurso también. Y de eso la tele se ha olvidado completamente.
En fin que esta ley del aborto no me convence, aunque es verdad que la ley actual había que reformarla. Y como suelo estar de acuerdo con los planteamientos (en otras cuestiones) de la gente que defiende esta ley, pues supongo que esta vez debo ser yo el que se equivoca.
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3. Si no me equivoco, la ley lleva por nombre Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, es decir, se ocupa principalmente de la salud sexual y reproductiva, y en último término de la interrupción voluntaria del embarazo, muy de pasada, aunque es el punto que más ruido mediático ha generado. Pero se basa principalmente en mejorar la educación sexual (que INFORMACIÓN sexual hay a porrillo, lo que falta es EDUCACIÓN sexual), y hace hincapié sobre todo en evitar los embarazos no deseados. A menos embarazos no deseados, menos abortos.
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