Alfabetización digital. Superando la brecha digital
Durante los últimos 5 años, habré dado como un trillón de cursos de formación en TICs, millones de charlas sobre alfabetización digital y superación de la brecha tecnológica, incontables conversaciones sobre cómo la tecnología nos permite superar las barreras de espacio y tiempo y nos ayudan a conciliar la vida laboral y familiar, a mejorar nuestra formación, nos conectan con el mundo, la importancia de los blogs… he hablado tantas veces del tema que ya casi me aburre.
Excepto algunas veces. Hay ocasiones en que lo que hago deja de parecerme repetitivo y una forma más de predicar en el desierto (yo es que no tengo tiempo, yo es que de eso no entiendo, es que todo queda escrito y luego me lo pueden recordar…) y lo que hago me llena de verdad. Como por ejemplo, el fin de semana pasado en casa de mi abuela.
Mi madre ha tenido que trasladarse a Ibiza por motivos de trabajo (puta crisis, no voy a entrar en detalles) y se llevó el portátil viejo de Joan, convenientemente reformateado. Mi abuela se ha quedado con mi Asus eee y su vecina de abajo le ha dejado la contraseña de su wifi, que comparten entrañablemente. Mi abuela en la vida había utilizado un ordenador, pero le hemos enseñado a usar Skype y en esta semana controla que es una pasada. Ahora, mis abuelos y mi madre se ven cada día y hablan a través del ordenador.
Y no solo eso, sino que además se lo pasa bomba, ha decidido que se va a poner internet en casa y quiere que le enseñemos a usar Google. No quiero atabalarla con un exceso de información, pero tengo claro que cuando le expliquemos que a través de Facebook nos hemos reencontrado con algunos familiares por parte de mi otra abuela de los que hacía casi 30 años que no sabíamos nada, ella va a tardar bien poco en querer buscar también a los vecinos de su pueblo y sus compañeros del colegio y retomar el contacto.
La auténtica revolución de internet era esto. No es la tecnología, son las personas.
Nota: tengo la sensación de que el blog está empezando a acumular telarañas. No es por falta de ganas de escribir, ni por falta de temas: es más bien por falta de energía y tiempo. Ya sé que suelo echar sapos y culebras sin mucho miramiento, pero me gusta al menos leer las noticias y no quedarme tan solo en los titulares, y últimamente no tengo tiempo ni siquiera de eso. Hay un montón de temas que me llaman la atención y sobre los que me gustaría leer más para poder formarme una opinión, pero me cuesta un triunfo mantener la atención en una noticia más allá del segundo párrafo, y eso cuando me molesto en buscar algo más de información. Tengo la cabeza en otras cosas que me tienen absorbida por completo, y lo que me motiva a actualizar son estos pequeños momentos, con un interés pequeño para la mayoría de los lectores de este blog pero tremendamente importantes para mí.











