Sí, ya lo sé: vosotros sois un@s frikis de la política y esperábais con ansiedad la publicación del sumario del caso Gürtel, es más, incluso os planteáis leerlo entero si es necesario. Pero colegas, que estamos hablando de 50.000 folios, ¡cincuenta MIL folios! O me lo dan en capítulos, o me espero a que hagan la película. Si en octubre yo ya estaba sepultada bajo una montaña de información relativa a este caso, y solo se había liberado un tercio del secreto de sumario, os podéis hacer una idea de mi estado de nervios actual: quiero enterarme de todo, quiero saber, pero no doy materialmente abasto. Es imposible.

Y es en estos momentos cuando la tarea de los medios de comunicación, el cuarto poder, de fiscalizar a la clase política es más importante que nunca.
En las jornadas de la Catosfera en Granollers hace unos meses, Pau Llop lanzó al público una pregunta provocadora: en tiempos de crisis de los medios de comunicación, ¿pagaríamos por los periodistas, por el periodismo de calidad? Personalmente, podría llegar a plantearme participar en financiar colectivamente un periodismo riguroso y útil. Pero es que es en este último punto en el que creo que los medios de comunicación actuales, salvo honrosas excepciones, pinchan estrepitosamente. Ante su petición de dinero, yo pedí el micro desde el público y le hice una pregunta directa y no menos provocadora: el periodismo, y por extensión los periodistas, existen por alguna razón; ¿alguien sabe decirme por qué, o se nos ha olvidado? Si me vas a pedir dinero, por lo menos dime a cambio de qué. Nacho Escolar puso el dedo en la llaga al responderme, muy brevemente porque se nos acababa el tiempo: una noticia es, por definición, aquello que alguien no quiere que se sepa .
En el blog del Agente Smith he encontrado uno de los últimos juguetes de google, Living Stories, que consiste un agregador de noticias de diversas fuentes, tipo Google News, sobre un asunto específico y presentadas en una línea del tiempo de tal manera que es sencillo determinar:
- Cuándo se empezó a informar de ese tema
- Qué datos se tienen actualmente
- Qué desarrollo se ha seguido hasta llegar a ellos
Es fácil adivinar que algo así nos haría tremendamente felices a quienes, como yo, queremos estar informados de asuntos de tanta trascendencia como el que nos ocupa, pero no nos vemos capaces de abarcar la marea de información deslabazada y dispersa que escupen al minuto los medios de comunicación on-line. Pero ni siquiera este tipo de herramientas, que facilitan el acceso a la información y la ordenan de forma lógica, permiten que nos enteremos de aquéllo que es silenciado o directamente manipulado por los medios de comunicación dominantes. Y no solo estoy pensando en el caso Gürtel y los medios de la caverna, sino también en asesinatos de periodistas en Irak como el que recientemente ha difundido Wikileaks, y todos esos casos que ni siquiera hemos llegado a conocer. Ayer por la noche, después de todo un día de bombardeo Gürtel por la publicación del sumario, en Telecinco programaron cuatro horas y media, todo el prime time y todo el late night, de un especial sobre la corrupción. La del Caso Malaya, concretamente. Se comprende: en la Gürtel, al menos que se sepa, no están implicados todavía ninguna folclórica de campanillas ni Maria José Campanario.
A fin de cuentas, el invento de Google no es más que un robot, una noticia es aquello que alguien no quiere que se sepa, y un periodista es una persona sometida a poderosas presiones y que tiene que comer todos los días. Y a todo esto, ¿qué es un medio de comunicación? ¿Existen simplemente medios de información? Me gustaría creer que sí, pero ya hemos dejado atrás la semana santa y ando algo escasa de fé últimamente.