Política tabernaria
Esperanza Aguirre: “He dicho barbaridades sobre la reforma laboral“.
Yo esto de la crisis lo arreglaba en dos patás.
Artur Más: “Le tengo ganas a Zapatero“.
Eso no me lo dices en la calle.
Y hasín, sucesibamente.
Esperanza Aguirre: “He dicho barbaridades sobre la reforma laboral“.
Yo esto de la crisis lo arreglaba en dos patás.
Artur Más: “Le tengo ganas a Zapatero“.
Eso no me lo dices en la calle.
Y hasín, sucesibamente.
La Unión Europea condenó el ataque de Israel a la Flotilla humanitaria. Pero no retira a Israel el status de socio comercial prioritario porque lo comercial es prioritario. España condena el ataque de Israel pero no anuncia que vaya a dejar de venderles armas para que, al menos, los asesinatos no sean Made in Spain. Tampoco se ha comprometido a acompañar con fuerzas militares a los próximos barcos de ayuda humanitaria: eso se reserva a los piratas somalíes que sí que son malos. Ni expulsaremos al incalificable embajador Rafael Schultz que ayer justificó los asesinatos diciendo que había seiscientas personas e Israel mató a diez “y no a cien ni a doscientas“. Ningún país cuestiona la reciente incorporación de Israel a la OCDE. El premio Nobel de la Paz lamenta el crimen de ayer y lo lamenta tanto que se ha quedado sin voz: al parecer Netanyahu tenía previsto entrevistarse hoy con él y como la foto iba a quedar un poco ensangrentada la han aplazado. En New York el Consejo de Seguridad lleva once horas reunido porque no se ponen de acuerdo: van a pedir una investigación, pero el país presidido por el Nobel de la Paz pide que esa investigación la realice el propio Estado de Israel.