Ya me empieza a tocar los cojones a dos manos la consigna repetida aquí y allá de que parte de la culpa del descalabro socialista de anoche la tenemos los militantes por haber permanecido callados y no haber alzado la voz en contra de los que pretendían llevarnos al precipicio como una manada de lemmings. Pues mira, no. Algunos sí hemos hablado, se nos ha secado la boca de decir que estábamos haciendo las cosas mal y que a qué coño estábamos esperando para reaccionar, ¿a pegarnos una hostia como la de ayer? ¿Y aún ahora seguimos culpando a la crisis internacional, a Alemania y a Angela Merkel, al militante que no protesta bastante, al votante que no nos entiende, al Lucero del alba o a la madre que los parió a todos? ¡Venga ya!

Algunos hemos protestado, hemos advertido desde hace tiempo que se estaban haciendo las cosas mal, que había que cambiar, que había que escuchar, que no podíamos permanecer encerrados en torres de marfil. Y nos hemos tenido que marchar dando un portazo, asfixiados y hartos de que no se nos escuchara. Otros que también han ejercido la autocrítica a nivel interno han preferido seguir dentro, y ahí siguen de hecho, pico-pala, luchando por hacer las cosas de otra manera, por una política más próxima a la ciudadanía, que escuche a la sociedad y no viva de espaldas a ella. Y los tienen arrinconados por críticos, por ser poco complacientes con quien manda en las agrupaciones y en las federaciones, por no ser zalameros con el poder.

¿Os acordáis de Jordi Sevilla? De Ministro de Economía, a retirado a una fundación inane donde no haga mucho ruido.
Los resultados de todo esto saltan a la vista.
Pero oye, pueden seguir, eh! Pueden seguir echándole la culpa a la crisis o al militante que no protestó lo suficiente ante una dirección que le mandaba callar porque no era el momento o porque toda crítica debilitaba al partido.
Pues nada, ahí os quedáis. Ahora podéis lameros las heridas y echar la culpa también a la ciudadanía que no os ha dado un cheque en blanco a pesar de todos vuestros errores, a pesar de haber decepcionado a los de dentro y a los de al lado, por no haber votado “útil” a quien ha demostrado ser una panda de inútiles gestionando la crisis. Con las cosas de comer no se juega. Y vamos a pagar TODOS VUESTRA estupidez.
Que os den.
Por cierto: yo SI fui ayer a votar.
