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Ante la duda, culpa a la crisis. 3 historias reales

O al euríbor, que para el caso viene a ser casi lo mismo. Os voy a contar tres historias reales. Tres historias que tienen mucho que ver con la crisis y lo absurdo de la situación actual; tres historias que quizá no sean más que meras anécdotas, pero que ayudarán a entender muchas de las escenas a las que asistimos estos días.

Historia real número 1:

Maripuchi es una persona real, que trabaja en una empresa real donde lleva realizando las mismas funciones nada menos que 12 años. Con el tiempo y el uso de las nuevas tecnologías, ella ha adquirido experiencia para realizar su trabajo con mayor soltura, rapidez y eficiencia, pero sigue haciendo las mismas funciones con el resultado de que ahora tiene 3 horas al día libres para, según sus propias palabras, “tocarse la bandurria“. Al resto de sus compañeros les ocurre lo mismo: pueden realizar las tareas asignadas en menos tiempo de lo que dura su jornada laboral, por lo que a diario les sobran varias horas para hacer el vago.

A diferencia del resto de compañeros, Maripuchi decidió informar a su superior directo de que se aburría como una ostra en horas de trabajo, y quería que le asignaran más tareas para no estar mano sobre mano durante tanto rato. No obtuvo respuesta a su petición. Sobra decir que al resto de compañeros ni se les pasó por la cabeza solicitar un aumento de su carga de trabajo: ya les iba bien poder pasarse unas cuantas horas al día cotorreando sin dar ni golpe. Todo el mundo sabe que el stress es malísimo para la salud.

Al poco tiempo, Maripuchi cambió de trabajo, fue a otro sitio donde ganaba más pero también donde podía aportar mucho más, donde sus capacidades y su experiencia estaban mucho mejor aprovechadas y donde no se aburría por falta de trabajo.

La antigua empresa de Maripuchi pidió una auditoría para conseguir reducir costes y mejorar sus procedimientos administrativos para evitar que se perdieran horas productivas, de tal forma que se consigueran reducir costes sin tener que recurrir a la reducción de plantilla. Se burlaron del auditor y le dijeron que ahorrando en post-its la empresa no iba a mejorar sus cuentas para el próximo ejercicio.

Meses después, la antigua empresa de Maripuchi presentó un expediente de regulación de empleo, y un tercio de la plantilla (un tercio de todos esos que se pasaban tres horas diarias sin dar ni golpe) se fue al paro. Le echaron la culpa a la crisis, algunos incluso dijeron que la culpa la tenía Zapatero que no ha hecho nada por evitarla.

Historia real número 2:

Marta es una persona real que trabaja en una empresa real dedicada al alquiler de coches, la más importante del mundo nada menos. Marta es jefa de equipo del turno de tarde en la segunda oficina de la empresa con mayor volumen de negocio del país. En esta empresa han robado 20 coches en 6 meses, coches nuevos, por valor de 24.000 euros el más barato. Las pérdidas están siendo astronómicas.

Pero la empresa de Marta no sólo no pone medidas para evitar que esto siga ocurriendo, sino que además el procedimiento administrativo establecido en la oficina, por un responsable de oficina que es un auténtico lumbreras, favorece que sigan habiendo robos: no se controlan las llaves de los coches, no se controla la salida del parking por personal ajeno a la empresa… un despelote generalizado, vamos.

La empresa de Marta ha perdido, haciendo una estimación a la baja, más de 80 millones de pesetas en robos en apenas 6 meses, más lo que han dejado de ganar por el robo de lo que podríamos considerar su “materia prima”, y no ha sido capaz de hacer nada para evitarlo. El comité de empresa cree que en unos meses les dirán que las pérdidas son excesivas, que no pueden asumirlas y, como siempre, su solución consistirá en aplicar recortes de plantilla. También culparán a la crisis.

Historia real número 3:

Jéssica es una clienta real enfadada porque su proveedor de internet pretende cobrarle una factura de 168 euros por el concepto “penalización por inclumplimiento de contrato por baja anticipada“, a pesar de que ella sigue siendo clienta de esta compañía y no se ha dado de baja, ni antes ni después de que venciera el contrato de permanencia.

A pesar de las numerosas y desesperantes gestiones telefónicas de las que Jéssica no puede obtener constancia, y a pesar de que la compañía admite el error al emitir la factura, le comunican que no pueden anularla y que la única solución que le queda a Jéssica es pagar esa factura incorrecta. Para su tranquilidad, le juran por el código pin de su blackberry que en los próximos recibos de ADSL le abonarán este importe. A Jéssica no le convence en absoluto esta solución, pues entiende que equivale a hacerle un préstamo a su proveedor de internet por valor de 168 euros, que la empresa se compromete verbalmente a devolverle en cómodos plazos de 29,90 sin intereses. Hasta ahí podíamos llegar.

En un momento dado, Jéssica recibe un carta de aviso de la asesoría jurídica del proveedor de internet (ya había hablado anteriormente con ellos, sin mucho éxito por lo que se ve) en la que le informan del último requerimiento de pago de esa factura incorrecta, con fecha límite un día antes de haber recibido la carta. Advierten que llevarán el expediente al juzgado más cercano y adjuntan la copia de la demanda que enviarán al juez. En la oficina de atención al consumidor informan a Jéssica de que si la demanda no está sellada por el juzgado no tiene de qué preocuparse todavía pues significa que no ha sido enviada, y que ahora el procedimiento a seguir es conminar al proveedor de internet, mediante una reclamación por escrito, a que no proceda a la demanda, adjuntando toda la documentación en poder de Jéssica.

Así que en vista de que las numerosas reclamaciones por teléfono no han surtido efecto alguno, Jéssica trata de averiguar la dirección postal a la que enviar un burofax certificado al proveedor de internet, y para ello tiene la feliz idea de llamar al teléfono de atención al cliente. En el servicio puesto a disposición del cliente (es un decir) se niegan repetidas veces a facilitarle la dirección postal para que Jéssica pueda cursar su reclamación por escrito. Inasequible al desaliento, Jéssica expone su caso en twitter, y dos amigos le pasan la información que necesita. ¡Salvada! Así que Jéssica redacta la carta de reclamación, se encamina a correos, paga los 11 euros con 95, envía el burofax certificado y queda a la espera de la respuesta.

El proveedor de internet no sólo no da respuesta a la reclamación de Jéssica, sino que persiste en su intento de cobrar una factura que sabe incorrecta, con la promesa de que le devolverán en los próximos recibos el importe cobrado de forma improcedente. Jéssica decide darse de baja de la compañía, iniciando así otro calvario administrativo, que tampoco viene al caso relatar ahora.

El caso de Jéssica no es único, y un número considerable de clientes de esta compañía decide optar por la misma solución y darse de baja. El proveedor de internet tiene a más personal realizando gestiones administrativas y de recobros de facturas improcedentes de las que su estructura de costes y su volumen de facturación aconsejarían; los costes de la asesoría jurídica se disparan al querer llevar a juicio a numerosos clientes para cobrar facturas incorrectas. Ante esta situación, la empresa decide plantear un expediente de regulación de empleo, así como ajustar los procedimientos administrativos y de atención al cliente (no hay mal que por bien no venga). Todo el mundo coincide en que es una pena que por culpa de la crisis se quede tanta gente en el paro (las cifras hablan de 550 personas), y creen que toda la culpa la tiene Zapatero.

Tres historias reales. Tres ejemplos, o quizá una pauta generalizada: ante la duda, las personas nunca son responsables de las consecuencias de sus actos o de su falta de organización. La culpa siempre es de la crisis.

30 Octubre 2008 a las 10:30 - Comentar esta publicación
Yo he pasado por los ejemplos 1 y 3. También he sufrido en mis carnes con las operadoras de internet (y de móvil, y de fijo), y me encontré en un trabajo en el que necesitaba aportar más, y no me dejaron. Claro, ahora mi exempresa está al borde de la suspensión de pagos, porque había 200 personas a las que no les importaba o trabajar.
30 Octubre 08 a las 22:37
Que grande explicación y cuánto morro tienen algunos en esta España nuestra.
31 Octubre 08 a las 10:52

Indefensión, desprotección

Es no poder envíar una reclamación por escrito y te obliguen a gestionarlo todo por teléfono (el procedimiento es así ), y que después te sea imposible obtener constancia de las múltiples gestiones realizadas (No les consta). Llamas a ya.com para pedirles una dirección postal a la que enviarles un burofax, y te hacen relatarles por teléfono toda la historia de la reclamación (resumiendo: te quieren cobrar una penalización por baja anticipada aunque sigues siendo cliente, te instan incluso por vía judicial a que pagues la factura porque no pueden anularla, y te prometen por el niño Jesús y por la virgen María que en los próximos recibos te lo abonan poco a poco), y finalmente ¡¡SE NIEGAN!! a darte una dirección en la que reclamarles por escrito y con documentos para que dejen de incordiar.

Es más, su asesoría jurídica amenaza con llevarte a juicio si no pagas una factura errónea que juran y perjuran que te devolverán en los próximos recibos (si sigo siendo clienta para entonces, cosa que dudo), pero tú no puedes enviarles la documentación por escrito que anularía ese procedimiento (si tuvieran dos dedos de frente). Y al final, te acaban pasando la info que necesitas por twitter. ¡Gracias Carlos Guadian y Edu Collado!

Es su forma de protegerse: en vez de hacer las cosas bien, dejar al cliente desprotegido. Me daré de baja, perderán una clienta más que estaba al corriente de pago, y le echarán la culpa a la crisis.

27 Octubre 2008 a las 11:31 - Comentar esta publicación

Comienza la aventura del ADSL

Como os comenté hace unos días, la Chesi prepara su mudanza a la urbanización. Como soy una chica previsora, ya estoy empezando a tramitar todas las cuestiones administrativas para no encontrarnos con sorpresas desagradables y tenerlo todo resuelto cuando nos instalemos. Tenemos un mes por delante, porque el día 1 de octubre ya le habré dicho adios a mi apartamento de soltera.

Contratar una empresa de mudanzas, pedir cajas de cartón en las tiendas del barrio para empaquetar los cientos de libros que cabían en 40 metros cuadrados, cambiar de titular los suministros para ponerlos a nuestro nombre… Y con la Telefonía hemos topdado.

En primer lugar, llamo al 1004 de Telefónica para saber si puedo mantener el número de teléfono en la nueva dirección. Ya me estaba haciendo a la idea de que tendríamos que dar de baja el antiguo y dar de alta uno nuevo, así que llamo con tiempo, que me conozco yo como funcionan esta gente y sus listas de espera. Sin embargo, me dicen que no, que recientemente se ha hecho una prueba piloto que ha funcionado y puedo mantener el número de teléfono aunque me cambie de población, siempre que sea dentro de Catalunya. No tengo demasiado claro cómo funcionará esto de los prefijos ahora, y si puedo mantener el número de teléfono con prefijo de Barcelona si me voy a vivir a Tarragona, pero no me importa porque no es el caso. Así que puedo mantener mi número aunque me traslade de Terrassa a Castellar del Vallés. Fantástico. Nos mudamos un jueves, y el viernes (si Dior quiere y no pasa nada) tendré al técnico de Telefónica en nuestro nuevo piso conectándome con el mundo.

Ahora toca resolver el tema del ADSL: hablar con Ya.com, a ver si se enrollan tanto como los de Telefónica, aunque la verdad es que lo dudo bastante. Llamo al número de atención al cliente, como no un 902.902.902 (recalcitrantes son, cxñx), y después de 10 minutos de “en breves momentos le atenderemos“, me informan de que por un traslado de domicilio lo que corresponde es dar de baja el actual contrato y dar de alta uno nuevo. No sé por qué me da a mí que la cosa no va a ser tan fácil como suena. Para empezar, no me pueden ir dando el alta en este momento, porque es el mismo número de teléfono: primero tengo que tramitar la baja, y una vez encomendada a todos los santos cristianos, judíos y paganos, rezar mucho y portarme bien para que no tarden mucho en concedérmela. Como no puedo darme de alta (ni con ésta ni con ninguna otra compañía) hasta que no me hayan dado la baja primero, confío en que mi primogénito sepa lo que es Internet antes de su primera comunión, pero no las tengo todas conmigo.

Por supuesto, no me iban a resolver la baja y el alta del servicio en este mismo número de teléfono, eso sería ponerles las cosas un poco más fáciles al cliente, y no es la política de la compañía. Tengo que llamar al departamento de bajas en otro número de teléfono, esta vez al 902.902.886 (ya me empieza a dar mal rollo los números que elige esta gente), y me atiende la teleoperadora más borde de todas con las que me he topado en mi vida (acabó colgándome y dejándome con la palabra en la boca, la muy zxxxa). Me lo temía: para darme de baja tengo que enviar una carta (no me dice que tengo que enviarla certificada si no se lo digo yo, así que se va a joder que le voy a enviar un burofax certificado).

Yo, que soy una chica informada que conoce sus derechos y no le gusta que se los pisoteen, le digo que la ley para la defensa del consumidor ya se ha publicado en el B.O.E y que si me dí de alta por teléfono, me puedo dar de alta por teléfono también. Y la teleoperadora borde me suelta que un cambio de domicilio no es una causa imputable al proveedor de Internet, y por lo tanto tengo que pasar por el aro. Mierxx, me ha pillado en fuera de juego, voy a tener que informarme sobre este tema porque no lo tengo del todo claro, y se va a enterar la tiparraca.

También tiene a bien la teleoperadora indicarme que si no incorporo toda la documentación que me piden en la carta, se van a pasar mi petición de baja por el arco del triunfo. Todo un detalle avisarme por anticipado. La documentación que tengo que aportar es la siguiente:

  • Fotocopia de mi DNI
  • Teléfono fijo al que está asociada la conexión ADSL
  • Motivo por el que quiero solicitar la baja (esto solo si quiero, qué majos)
  • Firma manuscrita (no vale un sello, ¡jó! yo que estaba deseando estrenar mi nuevo tampón para estampar mi firma…)
  • Contrato de trabajo y las tres últimas nóminas
  • La declaración de la renta del año pasado
  • Partida de nacimiento
  • Certificado de bautismo, también con la firma manuscrita del cura de mi pueblo
  • Declaración notarial de autenticidad de la firma, tanto de la mía como la del señor cura
  • Prueba de paternidad con confirmación de ADN de los que dicen que son mis padres (porque si en el DNI hay algún dato incorrecto, como por ejemplo donde dice “hija de“, pues no tramitan la baja, que esta gente son muy eficientes y quieren asegurarse de todo)
  • Certificado de penales (¡uf! ¿constará en mi ficha policial lo de aquélla vez que…?)

Creo que lo tengo todo. Y la dirección a la que lo tengo que enviar es:

  • Ya.com Internet Factory
  • Apartado de Correos 1058
  • Código Postal 28108
  • Alcobendas, Madrid

Pero la cosa no acaba aquí, y es que encima, por la baja anticipada (porque no me dejan hacer el cambio de domicilio así por las buenas, ya que yo no quiero cambiarme de proveedor: solo cambiarme de casa) me van a cargar en mi cuenta 180€ de penalización por los equipos informáticos (básicamente, el router wi-fi que me enviaron), pero que si me porto bien y rezo cada noche el jesusito-de-mi-vida, alomojó me lo devuelven en la próxima factura. O también puedo dar la orden en el banco de que no paguen el recibo, y si no le pego fuego a la sede de la compañía (tengo vuestra dirección, me la habéis dado vosotros para haceros llegar la carta de baja, así que sé donde trabajais, no me provoquéis), igual no me meten en el registro de morosos. Tendré que ser una niña buena, para que los Reyes Magos me traigan una tele de plasma (mamá, sé que me lees), y para que Ya.com me den de baja sin ponerme muchas pegas y, a poder ser, este año.

Después de conseguir que me den de baja (cosa que no quiero: recordemos que solo me cambio de domicilio, no quiero cambiarme de proveedor de Internet), engañarlos para que crean que soy buena gente y me vuelvan a dar de alta tiene que ser un trámite relativamente sencillo: como 1 mes o así, si todo va bien. Ya veremos a ver cuánto tiempo estoy sin Internet y durante cuanto tiempo me marean hasta que tenga conexión en mi nueva casa.

Si me encontráis de malas pulgas (más de lo habitual, quizir), no me lo tengáis en cuenta: es que he vuelto a hablar con mi amiga la teleoperadora borde (algo que me dice que, en los próximos meses, nos vamos a hacer íntimas amigas).

Seguiremos informando.

Nota: gracias a la experiencia de Ricardo con Wanadoo, ahora ya sé como tengo que responder si a los amigos de Ya.Com les da por enviarme una carta de extorsión como la que él recibió. Si él consiguió ganarles la guerra, yo no voy a ser menos.

30 Agosto 2007 a las 12:15 - Comentar esta publicación
meliosolo
Tú dile a la teleoperadora que da igual el motivo, que te quieres dar de baja y por teléfono. Yo hice lo mismo hace 2 semanas, en Ono, y el motivo que les di? que la factura era muy alta y que me había cansado de ellos, eso es un motivo imputable a la empresa? Tú vuelve a intentarlo y a ver si das con una teleoperadora más amable, que también los habemos... ;) (o habíamos, al menos yo lo fui mientras trabajé allí, precisamente en ya.com)
31 Agosto 07 a las 07:58
Usted es una persona muy inteligente!
25 Abril 09 a las 15:52

Conozco mis derechos, ¡¡y los pienso hacer valer!!

Ya me he cansado de que me tomen el pelo. Ya estoy harta. Se acabó eso de agachar la cabeza y decir “bueno, no importa, no pasa nada” cuando sepa que se están pisoteando mis derechos. ¡Sí que importa! No pienso renunciar. ¡Ni un paso atrás! Os explico el origen de mi cabreo:

Como ya sabéis, a finales de diciembre se aprobó la norma para la defensa del consumidor, que entre otras cosas establecía que:

· Los parkings tendrán que cobrar por tramos de 5 minutos, en lugar de por “hora o fracción

· Darse de baja será tan fácil como darse de alta: a los proveedores de Internet se les acabó el chollo de pillar a un cliente, no darle servicio, cobrarle por un servicio no prestado y retener al cliente por los siglos de los siglos sin procesar la baja solicitada. Se acabó el “interpretaré tres segundos de duda como un sí rotundo” para darte de alta, pero para darte de baja necesites que se reúna la asamblea general de la ONU, votar por unanimidad una resolución de baja del servicio de ADSL, enviarla por burofax por triplicado y rezarle a la virgen de la Macarena.

Además sé que si un establecimiento dispone de datáfono para cobrar con tarjeta, no puede imponer un mínimo de gasto a partir del cual se permite el pago con tarjeta. Si tiene datáfono, y quieres pagar con tarjeta, te tiene que cobrar con tarjeta, aunque quieras comprar un chupa-chups.

Bueno, pues son unos cuantos ya los establecimientos en los que me he encontrado mis derechos pisoteados sin pudor alguno: parkings que siguen cobrando por hora o fracción (y, encima, caro); estancos donde nos dicen que un cartón de tabaco (24€) no lo podemos pagar con tarjeta, pero dos sí, porque el mínimo para poder pagar con tarjeta son 50€ (sic!), y la última esta mañana, en el establecimiento de telefónica de la Estación de Sants.

Solicito el precio del ADSL después de la oferta; la chica, toda amabilidad, me lo explica y me dice que en todo caso, si me parece caro (me lo parecía), siempre puedo darme de alta, aprovecharme de la promoción, y después darme de baja, porque no hay contracto de permanencia (¡solo faltaba! Ahora que es ilegal…). Yo le digo que sí, sí, pero que ya nos conocemos cómo funcionan las teleoperadoras para darte de baja. La chica me dice que no, que es muy fácil. Mi respuesta:

- Sí, ya lo sé, conozco mis derechos: ahora me puedo dar de baja por el mismo sistema en que me he dado de alta. Es decir, si me doy de alta aquí, me puedo dar de baja aquí también, pero como ya nos conocemos y …

Respuesta de la chica:

- Aquí no puedes darte de baja, pero a lo mejor sólo te hacen enviar una carta…

- ¿Una carta? No, perdona, de carta nada de nada, eso es ilegal. Por el mismo sistema quiere decir por el mismo sistema. No pueden imponer condiciones adicionales. Es decir, si me doy de alta aquí, me tengo que poder dar de baja aquí también

- Ya te digo yo que no.

- Bien, pues no hablemos más.

Y me marché, sin querer saber ni cuantos megas me ofrecían. Me da igual, no pienso contratar con una compañía que me está diciendo a la cara, antes incluso de firmar el contrato, que no piensa respetar la ley que me apara. Conmigo, que no cuenten.

Pero me he quedado con un regusto amargo, sobre todo después de todas las que llevo estas dos semanas. Quiero hacer alguna cosa más, no contratar o no comprar allí donde no se respetan mis derechos me parece poca cosa. La próxima vez que me encuentre en un establecimiento que no respeta mis derechos, directamente pido las hojas de reclamaciones oficiales, y me pienso encargar de que lleguen a la administración y a la oficina de consumidores y usuarios más cercana. Aunque tenga que empapelar toda Barcelona. ¡Ya basta de consentirlo con resignación!

Y ahora también versión en catalán

12 Abril 2007 a las 14:05 - Comentar esta publicación
Oscar
Hola Chesi Blog: Acabo de leer la protesta que hiciste en abril y estoy completamente de acuerdo contigo. Es raro el día que la gente no intenta tomarte el pelo, y como tú, yo también estoy más que harto. Me ha pasado una cosa muy curiosa con los intentos de pagar con tarjeta en una farmacia, y es que a la farmacéutica nunca le viene bien cobrarme de esta manera y pone la disculpa de que tiene un mínimo para poder pagar así. Lo curioso es que ese mínimo varía todos los días, unas veces es de 6 euros, otras de 3 euros... según lo que tengas que pagar en ese momento. Ya me lo ha hecho 2 veces, además de tener que soportar un despotismo en el trato algo fuera de lo normal. El hecho es que he leído que tú sabes que si tienen datáfono están obligados a cobrarte sin mínimo alguno, y quería pedirte que me dijeras de dónde has sacado la información para poder quejarme con la ley en la mano. También quise ponerles una reclamación pero no pude, porque resulta que no tienen hojas de reclamación, ¿te lo puedes creer?. Bueno, pues espero tu respuesta para poder reclamar mis derechos como consumidor estando completamente seguro de lo que exijo. Yo tampoco aguanto más que intenten engañarme y reírse de mí, que ya está bien. Muchas gracias por tu tiempo.
31 Mayo 07 a las 18:19
juan
e estado pensando de que la policia simpre te agarra de todo y quiero saber si estas bebiendo en la clle alcohol o estas en un estacionamiento pero la dueña de la tienda te vende la cerveza abierta ya preparada y te dice que te la tomes afuera y yega la policia a subirte qu debo hacer en esos casos tambien tiene la culpa la de la tienda
30 Septiembre 07 a las 19:21

Aprobada la norma para la defensa del consumidor

Siguiendo con la tanda de buenas noticias (porque sigo sin ganas de enfadarme, en estas fiestas tan entrañables que me llenan de orgullo y satisfacción, la familia Real y yo… estoooo, perdón por el lapsus), el jueves pasado se aprobó en el Parlamento la reforma de la Ley para la Defensa del Consumidor, y me apetece comentarlo porque el que por una vez alguien intente poner coto a los abusos de las grandes compañías tiene que ser necesariamente una buena noticia.

Entre otras cosas, la nueva ley establece que:

  • A partir de marzo, TODAS las llamadas se facturarán por segundos. A Timofónica le ha durado poco el caxondeo: En Agosto del 2005 (¡diox! ¡cómo pasa el tiempo!), la compañía lanzó la noticia de que se acababa la tarificación por segundos y volvía al anterior sistema de cobro por tramos. Aquí lo comenté indignadísima. Bueno, pues como parecer ser que en la Moncloa también me leen (aunque son algo más lentos que la gente del PSC, pero tampoco nos vamos a poner estupendos, ¿no?), ya está aprobada la ley que hará que Timofónica se la envaine y vuelva a cobrarnos por lo que consumimos. Y no es poco lo que se van a llevar: el 15% de todo lo que Timofónica factura es por la cara, en segundos no consumidos.
  • Serán consideradas ilegales las penalizaciones abusivas si quieres cambiarte de operador, que están aplicando hoy por hoy todos los operadores de telefonía móvil en sus contratos. Le voy a decir a Timofónica por dónde se pueden meter mi contrato de permanencia durante 18 meses.
  • En general, se prohibe timo del redondeo. Lástima que no se le hubiera ocurrido la misma idea durante el Gobierno del PP, cuando entró en vigor esto del leuro. No se puede tener todo.
  • Los parkings tendrán que cobrar por tramos de 5 minutos, en lugar de por “hora o fracción”. Los privados tendrán 5 meses para adaptarse a la nueva ley, y los ligados a centros comerciales o concesiones administrativas tendrán 8 meses de margen (ya saben cómo funciona la menestración, don’t stress).
  • Darse de baja será tan fácil como darse de alta: a los proveedores de Internet se les acabó el chollo de pillar a un cliente, no darle servicio, cobrarle por un servicio no prestado y retener al cliente por los siglos de los siglos sin procesar la baja solicitada. Se acabó el “interpretaré tres segundos de duda como un sí rotundo” para darte de alta, pero para darte de baja necesites que se reúna la asamblea general de la ONU, votar por unanimidad una resolución de baja del servicio de ADSL, enviarla por burofax por triplicado y rezarle a la virgen de la Macarena. Ricardo sabe mucho de esto, pero no pierde ni la compostura ni el buen humor.
  • Los servicios de atención al cliente no podrán abusar de los contestadores automáticos, así que es posible que pueda sentirme un poco menos gilipollas la próxima vez que llame a uno de estos centros, y tener que explicarle a una máquina inane cual es el motivo de mi frustración existencial.
  • Las compañías aéreas deberán informar del precio total de los billetes de avión desde el primer momento, incluidos los impuestos, y se prohibe un cargo adicional tan ridículo como que para comprar un billete de avión te cobren por emitir el billete de avión. Se acabó eso de “Barcelona – Amsterdam, 1€” (y en letra no pequeña, sino directamente ilegible, algo así como: más tasas, cargo por combustible, cargo de emisión del billete, cargo por pago con tarjeta pero sólo puedes pagar con tarjeta, cargo por el uniforme del personal de cabina, cargo por los zapatos de tacón de las azafatas y cargo por las bonitas vistas desde el avión aunque tengas asiento de pasillo). Total: Barcelona – Amsterdam, 1€ + 125€ en cargos y tasas varias.
  • Y en el tema de la vivienda, también hay buenas noticias: Se prohibe penalizar al comprador si no le da la gana de arrastrar con el timo de la hipoteca del promotor, y también se prohibe trasladar al comprador impuestos que corresponden al vendedor, o los gastos de conexión de agua, gas, electricidad y alcantarillado. Ahora sólo falta que los pisos tengan un precio asequible, y ya sería la hostia.

Y a pesar de todo, estoy de buen humor.

23 Diciembre 2006 a las 13:26 - Comentar esta publicación
Aunque no podemos permanecer callados, es muy saludable eso de escribir “a favor de”. La inercia nos impulsa a escribir, denunciar o desahogar nuestra rabia frustración o simple enfado. Pero no está nada mal eso de escribir sobre la buenas noticias, tal vez porque de las malas ya nos ocupamosla inmensa mayoría. Tu post es muy oportuno como necesaria era la nueva regulación y defensa de los usuarios. Tantos post denunciado los abusos que sufrimos los usuarios de telefonía, por ejemplo, no serán correspondidos con otros tantos por la nueva normativa que pretende poner freno a abuso de las grandes compañías. Saludos
25 Diciembre 06 a las 12:30
JESUS
TODO SE QUEDA EN PAPEL MOJADO SI NO HAY UN ORGANISMO FUERTE QUE DEFIENDA TUS DERECHO Y AL QUE PUEDAS PEDIR AYUDA ANTE LA TIRANIA Y DESPOTISMO DE LAS COMPAÑIAS..¿ALGUIEN CONOCE ALGUN ORGANISMO DE DEFENSA, MINIMAMENTE EFICAZ?
30 Abril 09 a las 20:55

Quizá el monopolio no era tan malo…

Llevo desde el lunes sin conexión a Internet. Les estoy escribiendo ésto desde un cyber (con un teclado, además, que hay que aporrear para que salgan las letras en pantalla de lo mal que va, así que disculpen si me como alguna letra…).

Ése es el motivo fundamental de que no haya actualizado el blog en dos días ni haya respondido a los comentarios, porque no será por falta de cosas que tenía que decir, ya lo sabéis….

En fin: que llevo dos días protestándole a ya.com, porque encima estoy de exámenes, y estudio en la Universitat Oberta de Catalunya, es decir, que si me dejan sin internet, hablando en plata, me joden viva, encima en éstos días. Quizá en cualquier otra época lo hubiera tolerado más o menos (quizá menos que más), pero me pillan en un momento delicado.

Así que llevo tres días protestando por un servicio que no me están prestando y que ya veremos a ver cómo acaba. De momento me han dicho que el problema debería estar resuelto entre hoy y mañana, y que la primera aproximación que han hecho los técnicos de telefónica es que probablemente otro operador de Internet me esté pisando la línea, pero no me pueden asegurar quien. Muy bonito.

Me recomiendan que llame a Telefónica, al 1002, para que me lo aclaren. Lo intento y me tratan como si fuera gilipollas: les pregunto que quiero saber qué proveedor de Internet está utilizando mi línea, y su la respuesta de cuatro teleoperadoras distinta es, con mucho retintín, si no sé a quien le pago las facturas. Magnífico. ¿Les hacen pasar un cursillo de bordería antes de contratarlas, o qué?

Me marean, me dan vueltas de un teléfono a otro, he llamado ésta mañana a más de 10 números distintos y sin respuesta. El patrón común en más del 60% de las llamadas ha sido acabar hablando con el departamento comercial. ¡¡Señorita, que yo he llamado a un departamento técnico, que no quiero ADSL!! Lo que quiero que me digan es a quien han autorizado ustedes a hacer uso de mi línea telefónica para suministrarme servicios ADSL sin mi permiso… Pues nada.

Me olía que podía ser Wanadoo el culpable, pues era el proveedor con quien estuve dada de alta anteriormente, del que conseguí que me liberaran la línea en marzo después de tres meses de peleas y burofaxes semanales para que me dieran de baja. Les llamo y me dicen que ellos no tienen nada que ver, que no tengo ningún servicio contratado con ellos desde marzo, que hable con mi actual proveedor a ver si ellos saben algo… Alucinante.

Llevo toda la mañana gastando pasta en números 902 para no obtener respuesta y acabar cabreada como una mona. De verdad que he llegado a pensar que el monopolio no era tan malo. al menos sólo habría tenido que entenderme con una sola compañía.

En fin, paciencia.

22 Junio 2005 a las 20:49 - Comentar esta publicación