Mal rollito… 4 de Diciembre de 2008
No soy capaz de definir concretamente el motivo, pero el caso es que la publicidad institucional del Plan de Retorno Voluntario para extranjeros en paro me deja mal cuerpo. ¿Quizá porque me recuerda vagamente al “Aquí no cabemos todos” de aquel cartel de Duran Lleida? Tal vez, no lo sé. El caso es que este anuncio me gusta entre poco y nada.
Por no hablar del hecho de que esta campaña no la asuma como propia ningún ministerio (¿quizá sería lo propio atribuírsela al Ministerio de Trabajo?), y en la publi aparezca únicamente “Gobierno de España”. ¿Por qué esta campaña no aparece asociada a ningún Ministerio? ¿Quizá les deja tan mal cuerpo como a mí, y nadie quiere asumir la autoría de la “brillante idea”?
¿Será simplemente que hoy estoy más picajosa y puñetera de lo habitual?
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Sarkozy es un sobón maleducado 21 de Octubre de 2008
No es porque ella sea alemana, entiendo perfectamente a la pobre Angela Merkel: yo también siento invadido mi espacio vital a diario cuando viajo en tren, y es realmente molesto. ¿Verdad que no se le ocurriría darle un abrazo a un mandatario japonés, por ejemplo? ¿Acaso el protocolo autoriza a invadir el espacio vital de las mujeres?
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Resultados inesperados… 20 de Octubre de 2008
Solo quería prenderle fuego, señor juez, yo no quería hacerle daño. O, ante la duda, culpa al menor: Link.
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A los que ponen banda sonora en el blog 23 de Septiembre de 2008
¿Te gusta la idea de poner una “banda sonora” en tu blog? Déjame hacerte unas preguntas antes:
¿Te molesta que tu vecina la choni ponga a Camela (o cualquiera que sea su equivalente hoy en día) a todo volumen desde que se despierta a mediodía?
¿Te molesta que los rulis pastilleros se pongan debajo de tu ventana por las noches, con sus coches tuneados y el bakalao saliendo de sus subwofer a todo trapo?
¿Te molestan los niñatos en el tren con la música reaggaton saliendo de sus móviles a todo lo que da el trasto, sin tener la delicadeza de ponerse unos auriculares?
¿Te molesta que tu vecina la juani ponga por las mañanas a la Ana Rosa Quintana en la tele del comedor, a todo volumen para poderla escuchar por toda su casa (y por toda la tuya) mientras hace la faena?
¿Te molesta que tu vecina la sorda ponga el peliculón de las 10 a todo volumen en vez de comprarse un sonotone?
Y si todo esto te molesta, ¿me puedes explicar a cuento de qué exactamente haces tú lo mismo con tus lectores?
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Pepe Blanco se ha excedido pidiendo la dimisión de Rajoy 17 de Septiembre de 2008
Hace un par de días, Rajoy hizo las siguientes declaraciones incendiarias:
180.000 extrajeros cobrando el seguro de desempleo, y 20.000 españoles solicitando ir a trabajar fuera de España.
Comparación que ha sido criticada sin piedad, y con razón, por demagógica y racista. Y es que, aunque sea obvio, hace falta recalcar un par de cositas que Rajoy “olvida” convenientemente para hilvanar su discurso xenófobo:
1. Para cobrar el seguro de desempleo hace falta haber cotizado primero. Es decir, primero tienes que trabajar y pagar tus impuestos para, en determinadas circunstancias, poder cobrar el paro. Dar a entender que los extrajeros solo tienen derecho a cotizar pero no a recibir prestaciones que esas cotizaciones garantizan es simplemente vomitivo, señor Rajoy.
2. Los extranjeros en España siguen haciendo los trabajos que los autóctonos no quieren realizar, por ser trabajos demasiado duros y mal pagados. Si hay españoles en el paro y extrajeros desarrollando estos trabajos, es simplemente porque los locales no están dispuestos a realizar esas tareas y porque los inmigrantes representan mano de obra barata y mucho más sumisa que la población compatriota.
Y a consecuencia de estas declaraciones realizadas por el líder del PP, el vicesecretario general del PSOE, Pepe Blanco, ha pedido su dimisión con los siguientes argumentos:
Un dirigente democrático, después de decir esta aberración, lo que tiene que hacer es marcharse.
Bueno, pues no. Tampoco es eso. Las declaraciones de Rajoy son racistas, demagógicas y manipuladoras (¿y nos sorprendemos, a estas alturas?), pero creo que eso no es motivo para pedir su dimisión. ¿Por qué? Principalmente, porque Rajoy no es un cargo público elegido democráticamente para servir a la sociedad en su conjunto, sino el líder de un partido político, con una ideología concreta, que él representa. Rajoy no se debe a todos los españoles (al electorado gracias), sino a sus militantes, sus votantes y su partido. Y si sus votantes le toleran que se deslice hacia el lepenismo y les represente con un discurso racista, irresponsable y peligroso, es su problema.
Sinceramente, me preocuparía mucho más que _no_ dijera este tipo de cosas, convenciera a una parte suficiente del electorado como para llevarle a la Moncloa en las próximas elecciones, y pretendiera poner en práctica un programa que se sustancie en este tipo de afirmaciones xenófobas que nos hubiera ocultado hasta ese momento. No me gusta lo que dice, pero le agradezco que al menos sea sincero. Así todos sabremos a qué atenernos.
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Comportamiento humano, censura, derechos… 18 de Agosto de 2008
¿No te resulta curiosa la facilidad con la que algunas personas acuden a la palabra “censura“, sin ni siquiera detenerse un momento a evaluar otras posibilidades alternativas?
¿No te extrañas cuando personas a las que no conoces pretenden juzgar tu vida con gruesas palabras y descalificativos, y hacer valer en tu casa el derecho a comportarse como les viene en gana sin seguir las más elementales reglas de la buena educación, como son por ejemplo no insultar a la anfitriona?
¿No te sorprendes cuando de tu opinión personal obtienen una conclusión relativa al comportamiento de toooooodo un colectivo formado por millones de personas?
A mí es que el comportamiento humano nunca dejará de sorprenderme.
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No es una huelga del transporte: es un paro patronal encubierto 11 de Junio de 2008
Seguramente, a estas alturas ya estaréis hartos de escuchar y leer que estamos metidos hasta las orejas en una huelga de transporte. De empresarios del transporte, para ser más exactos.
Pues os voy a contar una experiencia personal vista “desde dentro”: Mi padre es camionero. Trabaja por cuenta ajena en una empresa de cuyo nombre me acuerdo pero no voy a nombrar. Estos días está de huelga obligatoria: Él va a trabajar cada día, pero su empresa no le deja mover el camión del parking, dicen que por miedo a los piquetes (y, por supuesto, NO le descuentan los días no trabajados por la “huelga”). Los piquetes están formados por transportistas autónomos que han visto reducida su nómina al aumentarles desproporcionadamente el principal coste que tienen que asumir para trabajar, el precio del gasoil, que ha aumentado un 35% en un año.
Los transportistas autónomos sí tienen motivos para estar muy cabreados por la subida del precio del gasoil, porque les suben los costes de su trabajo, y no pueden repercutirlo en los precios, debido a que las grandes compañías de transportes absorberían sus encargos, al poder competir en precios. No es mi intención hacer una exposición de lo que significan las economías de escala, pero es evidente que las grandes compañías tienen mayor poder de presión que los pequeños autónomos para lograr mejores precios de sus proveedores, y por lo tanto, pueden ofrecer precios de venta más competitivos. Cuanto mayor eres, mejor te tratan tus proveedores, mejores precios te hacen, y en consecuencia mejores precios puedes ofrecer tú. A los autónomos, en la subida del precio de la gasolina les va el sueldo que entra en su casa. Para los grandes empresarios del transporte, la subida del precio de la gasolina significa si se comprarán un Ferrari o se conformarán con un Mercedes, que hay que afrontar la crisis apretándose el cinturón.
Los piquetes, los camioneros que están bloqueando estos días las carreteras, los que no dejan ni salir ni entrar camiones en el MercaBarna o en MercaMadrid… esos son los autónomos, los más perjudicados de la subida del precio de la gasolina. Y los empresarios del transporte se están aprovechando de esta situación, contribuyendo al paro generalizado. No dejan moverse a sus camioneros por miedo a los piquetes, según argumentan, pero lo cierto es que de esta huelga también ellos se verán beneficiados si finalmente la negociación con el gobierno llega a buen puerto y consiguen una rebaja en el precio con la creación del gasóleo profesional.
El porcentaje de autónomos de huelga en relación al total de camioneros de este país es mínimo. Es decir, por cada 10 camioneros que trabajan por cuenta ajena y autónomos que no pueden permitirse hacer huelga, hay _un_ camionero autónomo que sí está secundando el paro. Pero debido a que los que trabajan por cuenta ajena no pueden mover el camión, la huelga está alcanzando unas proporciones espectaculares, hablándose incluso de que faltará suministro de alimentos frescos, gasolina, etc.
Es por todo lo que he dicho, que creo que llamar a este paro huelga es incorrecto: en realidad estamos hablando de un paro patronal encubierto, es decir, es la patronal del transporte la que está de hecho en huelga, no permitiendo que sus empleados trabajen, bajo el pretexto de la auténtica huelga promovida por los autónomos. No sé si me explico.
Los transportistas hicieron huelga cuando pedían que sus respectivas empresas no les obligaran a hacer jornadas maratonianas, a que se revisaran los tacógrafos para que las empresas no tuvieran más remedio que permitir los descansos legales (manda cojones) de sus trabajadores, bajo pena de multa; también pedían, aunque esto creo que no se logró, dos conductores por cabina en viajes de más de x kilómetros. Entonces sí era una huelga en la que los trabajadores pedían mejoras laborales a sus empresas, pero esto de ahora no lo es: esto es un paro patronal encubierto, en el que la patronal del transporte pide rebajas de precios al Gobierno, y eso, se pongan como se pongan, no es falta de concienca de clase, es que NO es una huelga. Y es que creo que es importante llamar a las cosas por su nombre: esto no es una huelga, es un paro patronal encubierto.
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Algunas aclaraciones sobre la condena a Franki de Terrassa por injurias a la bandera 30 de Abril de 2008
El caso de la condena a prisión de Franki, de Terrassa, es uno de esos casos que se prestan a la demagogia y a la manipulación, principalmente por la desidia de los propios medios de comunicación, que en ocasiones parece que no tienen el más mínimo interés en contrastar la información y prestar atención a los detalles.
El titular que circula por todos los medios de comunicación es “Condenado a más de 2 años de cárcel por descolgar la bandera española del ayuntamiento de Terrassa” o similar, y el texto, normalmente muy breve, habla de un joven, Francesc Argemí, condenado a 2 años y 7 meses por ultraje a la bandera, al haber descolgado y quemado la bandera española que ondeaba en el ayuntamiento de Terrassa, durante las fiestas mayores del 2002, y encarcelado hace un par de días. Incluso es probable que hayáis leído o escuchado algo sobre el ataque de antes de ayer a la sede del PSC por parte de “un grupo de antisistemas”, que protestaron por la sentencia de Franki causando daños en la puerta de acceso a la sede de la calle Nicaragua.
Bueno, pues no. Franki no ha sido condenado a dos años y pico por ultraje a la bandera, o al menos _no solo_ por descolgar la bandera, y _tampoco solo_ por quemarla. Lo que realmente ocurrió fue, poco más o menos, así:
Durante las fiestas mayores del 2002, Franki trepó por la pared del edificio del Ayuntamiento y descolgó la bandera española, a la que le prendió fuego. Los antidisturbios intervinieron, y varias personas, que jaleaban a Franki, se encararon con la policía, increparon a los agentes y, por resumir, se montó una buena en la que todos acabaron escaldados, aunque unos más que otros, evidentemente.
A Franki se le ha acusado de ser el “cabecilla” de los disturbios y de atentar contra la autoridad. Por ultraje a la bandera le han condenado a 4 meses de cárcel. Por desórdenes públicos y atentado contra la autoridad, los otros dos años y 3 meses.
Si le hubieran condenado ÚNICAMENTE por ultraje a la bandera, es decir, por prenderle fuego a la bandera española descolgada del ayuntamiento, Franki NO habría ido a la cárcel. El problema viene cuando a Franki se le condena en base a una figura que, me temo, no está tipificada en ningún código penal, y sin embargo existe en todos los sistemas penitenciarios del mundo, en mayor o menor medida: a Franki se le ha condenado a más de dos años de cárcel por cabeza de turco.
Se le ha acusado y condenado por haber incitado los desórdenes públicos y el follón que acabó en “atentado contra la autoridad”, es decir, se le acusa de ser “el cabecilla” que montó el jaleo, cuando lo único que se ha podido demostrar fehacientemente es que él sí descolgó la bandera y la quemó; sobre la incitación a los desórdenes públicos y atentado a la autoridad, honradamente, ¿no somos todos mayorcitos para saber lo que hace cada uno? Lo que ocurre es que, ante la imposibilidad de juzgar y condenar a todos los que participaron en el jaleo, se ha tomado a Franki como referente, por ser el que inició la película al descoglar la bandera, y de esta forma tienen un cabeza de turco al que colgarle todo el marrón. Y sobre las injurias a España o su bandera, os recomiendo que le echéis un vistazo a este post de Egocrata, más que nada para no repetirnos.
Ahora bien, en referencia al PSC, cuya sede fue atacada hace dos días por simpatizantes de Franki, tengo que decir que me parece muy injusto que se culpe al Partit dels Socialistes de Catalunya, por varios motivos:
- El primero y más evidente es porque en este país existe una cosa que se llama separación de poderes, por lo que no podemos responsabilizar a un partido político (ni en concreto ni en general) por una condena que no nos gusta.
- Y, en segundo lugar, porque desde el pleno municipal de Terrassa, donde gobierna el PSC, con el voto a favor de TODOS los partidos políticos excepto el PP, se acordó (y se llevó a cabo) la petición de indulto para Franki de todos los cargos por los que se la ha condenado.
Dicho esto, considero la condena a Franki injusta y desproporcionada, pero también considero injusto que se culpe al PSC por esa condena. Y más aún creo que los medios de comunicación están contribuyendo al ruido general y a desinformar más que a informar, que debería ser su tarea principal.
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How To: Como comportarse en una tienda 19 de Marzo de 2008
Una diría que con sentido común y unas mínimas nociones de educación en sociedad bastaría para saber como comportarse en un establecimiento comercial. Bueno, pues no. Como parece ser que a algunas personas les cuesta, he aquí tres recomendaciones básicas cuando estés en una tienda:
1. Que intentes ligar con la panadera me parece genial, la chica es mona y parece simpática. Pero si tiene gente esperando para ser atendida, déjala en paz un rato que atienda a los clientes que hacen cola y no la monopolices, ¡que tenemos hambre! Cuando la tienda esté de nuevo vacía ya podrás continuar con el cortejo, que la chica estará más tranquila y podrá estar por tus tonterías en exclusiva, atontao.
2. Si vas con tu marido y tu hijita de meses a comprar, y te encuentras con unos amigos-vecinosdelbarrio-conocidos (marque la opción que corresponda), y quires enseñarle a la nena, qué mona, qué ricura, qué simpática, no lo hagas en la puerta de la tienda, que bloqueas el paso y la gente no puede ni entrar ni salir. Y si con tanto cotorreo no te enteras de que te están pidiendo por favor chorrocientas veces que dejes sito para salir, cada vez con un tono de voz más alto, no te cabrees si finalmente te gritan ¡¡¡¿Se quieren quitar del medio,COÑO YA, y dejar salir?!!! Porque es que os lo habéis ganado a pulso. La paciencia de un rehén no es infinita.
3. En un supermercado, con una cola de varias personas detrás, ¿qué tal si primero pagas, para que la cajera pueda atender a la persona que hay esperando detrás de tí, y después colocas en bolsas todos los productos que has comprado, con la parsimonia que te dé la gana? Esto lo hacen sobre todo los hombres, pero cada vez más mujeres de mediana edad, de 40 años en adelante: mientras la gente hace cola, y
la cajera no puede cobrar al siguiente cliente, la señora se pone a ordenar sus cosas con una caaaaaalma espectacular, sin darse cuenta de lo que provoca con su actitud, mientras la gente que tiene que esperar por su culpa se encabrona cada vez más por una espera injustificada que se podría evitar si pensáramos un poquito con la cabeza. A ver, querida, ¿qué te cuesta pagar primero y colocar las bolsas después, sin putear al resto de las personas que están esperando como tú a que la cajera les pueda cobrar? ¿Es tan difícil de entender, o es que se está poniendo de moda putear al personal, y el que venga detrás, que arrastre? ¿Os habéis encontrado alguna vez con una escena parecida? ¿A que cabrea?
Hay días en los que es mejor no salir de casa. Felices vacaciones de semana santa, no me seáis demasiado malas.
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Duran Lleida: “Aquí no cabemos todos” 15 de Enero de 2008
Patidifusa me he quedado al ver el último cartel de campaña de Duran Lleida, candidato de Convergència i Unió a las próximas elecciones generales. Os lo muestro y os lo traduzco:
La gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Catalunya no cabe todo el mundo.
Fdo.: Josep Antoni Duran i Lleida
Respetarán Catalunya. CiU
No me lo puedo creer. Un mensaje excluyente y xenófobo de una formación que se autoconsidera nacionalista moderada, pero que hace ya tiempo que no engañan a nadie. En Catalunya no cabe todo el mundo, aquí no caben todos los inmigrantes que quieran llegar. Ni siquiera menciona que tengan o no los papeles en regla, trabajo, integración, ni ningún concepto de estos que los convergentes deben considerar ya trasnochados.
¿Qué propone Duran Lleida para ello? Porque esto no es una propuesta, es una aseveración contundente: no caben todos, no pueden venir tantos. ¿Propone acaso cerrar fronteras, establecer cupos limitados, exportaciones masivas? ¿Qué?
También es inquietante la frase con la que finaliza el cartel, ¿qué quiere decir con eso de respetarán Catalunya? Suena duro, suena a amenaza: respetarán Catalunya, por las buenas o por las malas, como que me llamo Josep Antoni, connnnyo!!! Solo le falta aparecer en la foto señalando con el dedo para que me eche a temblar. ¿Pero a quien va dirigido? ¿A los inmigrantes? ¿A esos que no caben, a los que quieren quedarse, a todos en general?
Y a todo esto, ¿concretamente qué inmigrantes son los que Duran Lleida considera que no caben en Catalunya? Los pobres, claro, los que vienen de su país huyendo del hambre. Como decía antes, no hay ningún mensaje que haga referencia a la integración necesaria, al trabajo, a la legalidad de su situación… nada. La única referencia es a la pobreza. Vale, sí, son pobres y vienen aquí huyendo del hambre, pero tienen que saber que estamos dispuestos a cerrarles la puerta, porque Catalunya es nuestra casa y tenemos derecho a no dejarles entrar. Ese es el mensaje que me transmite el cartel de campaña de Duran Lleida. ¿Qué será lo próximo? ¿Decir que vienen a robarnos puestos de trabajo? ¿Relacionar inmigración y delincuencia?
No son estas las afirmaciones que espero de un político serio, que huye de la demagogia y de alentar las bajas pasiones de la ciudadanía para ganar votos, no es esto lo que espero de un político que apela a la inteligencia y no a las vísceras de la población.
Sinceramente, señor Duran Lleida, por esa línea usted y su partido me dan miedo.
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Son los conductores, no los coches 23 de Agosto de 2007
Cada vez que la Dirección General de Tráfico comunica las cifras de muertos en carretera, oímos voces que claman por imponer limitadores de velocidad de serie en todos los vehículos. Argumentan que, si no se puede circular por ninguna vía española a más de 120 kilómetros por hora, ¿a cuento de qué fabricar y comercializar coches en el mercado español que superen o incluso dupliquen ese límite de velocidad? La idea más ingeniosa en la línea de limitar mecánicamente las velocidades máximas no recuerdo a quien se la escuché, pero venía a proponer algo así como la combinación del limitador de velocidad con un mecanismo GPS que detectara la velocidad máxima de la vía por la que circulas y, por mucho que apretaras el acelerador, no pudieras superar el límite marcado.
Y es que cada año, cada puente, cada Operación Salida y cada Operación Retorno, observamos impasibles una auténtica sangría de muertes por accidentes de tráfico. Cada año mueren más personas en carretera de las que ha matado el terrorismo etarra en toda su historia. Y nos dicen siempre que las causas de los accidentes de tráfico son siempre las mismas: velocidad, alcohol, distracciones.
Visto así, parece lógico que personas sensatas aboguen por incorporar limitadores de velocidad de serie en los vehículos comercializados para circular de forma habitual por las carreteras españolas, y protesten por la negativa en bloque de la industria automovilística ante esta medida que, consideran, salvaría vidas.
Egocrata escribe hoy sobre este tema, con los datos suficientes como para poder llegar a la conclusión de que la instauración de los dispositivos de limitación de velocidad no reundarían en un impactante descenso de la mortalidad en carretera, debido a que su eficacia es máxima en autopistas, vías estas que ya cuentan con medidas de seguridad superiores a la media de las carreteras españolas y además no es donde se producen la mayor parte de los accidentes, que tienen lugar mayoritariamente en carreteras convenciales y vías urbanas, donde el limitador mecánico de velocidad no llegaría siquiera a intervenir.
Es por este motivo, entre otros, que yo me inclino más por las medidas destinadas a concienciar y a sancionar a quien incumple la ley, que por instaurar elementos mecánicos que impidan su incumplimiento. Considero totalmente innecesario obligar al sector automovilístico a introducir mayores costes de producción en aras de la seguridad, si esta “seguridad” no va a redundar precisamente en eso, en el aumento de la seguridad de todos. No me entendáis mal: estoy totalmente a favor de la obligatoriedad de introducir 4 air-bags y barreras antivuelco, por poner un par de ejemplos, pero únicamente porque está demostrado que estos mecanismos ayudan a salvar vidas. En el caso del que hablamos, si el limitador de velocidad no va a contribuir a reducir las muertes en carretera, ¿para qué? Por no decir que esto lo único que conseguiría sería incentivar el negocio de los talleres mecánicos que desactivarían estos mecanismos y los volverían a activar en la pre-ITV, con lo que la efectividad de una medida generalizada tiende a cero.
Sin embargo, visto los colectivos con mayor impacto en la mortalidad en carretera, ¿por qué no limitar el acceso de los jóvenes a los vehículos de alta cilindrada? Esto ya se está haciendo con las motocicletas: desde los 14 a los 16 puedes conducir motos de hasta 49cc (con la popular licencia LCC), de los 16 hasta los 18 puedes conducir motos de hasta 125 cc (con el carnet de conducir A1); cuando te sacas el carnet de clase A, durante los dos primeros años, sólo puedes conducir motos hasta 600 cc (no es que sea un acceso a la potencia muy escalonado, pero es algo…). O instalar reguladores de velocidad en los coches durante los dos primeros años de experiencia, que se puedan desactivar progresivamente, incorporados en la revisión de la ITV. Son un par de propuestas que van en la línea de lo aventurado por Juanlu entre otros, pero que creo que podrían ser más efectivas que la incorporación del limitador mecánico de velocidad de serie a todos los vehículos.
Como decía, prefiero las medidas que apuestan por concienciar a los conductores (que una cosa es que se hagan y otra muy distinta el cómo se hagan, y que esté a favor de estas medidas de concienciación implica también una evaluación de la efectividad de las diferentes campañas con vistas a mejorar el impacto: hacer campaña sí, pero hacerla bien), y también por la sanción a los infractores, esto es, multas y retiradas de carnets cuando corresponda, por mucho que los colectivos de automovilistas se quejen del afán recaudatorio de la administración. ¡Estaría bueno que la acusación del afán recaudatorio tenga el efecto de no penalizar al infractor! Hay quien critica los radares, pero yo creo que no es que haya demasiados: es que no están colocados en los lugares oportunos: no tiene sentido minar de radares cada dos kilómetros unas vías con siniestralidad baja; y, en cambio, en carreteras secundarias en las que se producen más accidentes por adelantamientos forzados, excesos de velocidad en curvas y cambios de rasante, etc. no se contemplen medidas disuasorias como los radares o los controles.
El carnet por puntos es otra medida que, en principio y al igual que los radares, estaba destinada a disuadir a los conductores de la tentación de pisar en exceso el acelerador, y parece que funcionó durante los primeros meses, pero ahora ya ha perdido su efectividad pues la pérdida de los puntos ha dejado de de asustar a los conductores más temerarios (si es que alguna vez les asustó la posibilidad de perder el carnet de conducir, cosa que me sorprendería). Estoy firmemente convencida de que hay todo un colectivo de gilipollas al volante a los que, si les hubieran hecho un psicotécnico mínimamente riguroso, no los dejaban sacarse el carnet de conducir en su pxxx vida, porque son un auténtico peligro en potencia.
Se habla también de la formación cívica y de educar a los niños desde el colegio en educación vial. Para no repetirme, copiaré lo que ya dije en una ocasión anterior: se insiste machaconamente en la necesidad de enseñar a los niños educación vial en los colegios e institutos, con el fin de prepararles para que sean unos conductores y peatones cívicos y evitar accidentes en el futuro. Son ganas de pasar a los colegios y los profesores toda la responsabilidad de la que los padres dimiten. De padres incívicos, hijos incívicos.
Recientemente el RACC publicaba un informe que delataba que los niños diferencian perfectamente los comportamientos adecuados en la vía pública de aquéllos que representan un peligro para la seguridad. Los niños se chivaban de que sus padres corren exceden con frecuencia los límites de velocidad, hablan por el móvil mientras conducen, no respetan las señales de circulación, ¡e incluso incitan a los pequeños a saltarse las reglas! Un dato que me llamó la atención es que los padres suelen cruzar a menudo los semáforos en rojo, con sus hijos de la mano, al grito de “¡Corre, corre!“.
Los niños saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal en la carretera. Lo que significa que la educación vial que se imparte actualmente en los colegios, funciona. Lo que habría que montar son unos cursos para padres irresponsables, para enseñarles a educar a sus hijos en vez de echarles la culpa a los profesores. Son los padres los que necesitan clases de educación vial y cívica; y lo que los niños necesitan son ejemplos cotidianos positivos.
Si los propios padres inculcan a sus hijos que no pasa nada por saltarse las normal al volante, luego no pueden echarse las manos a la cabeza cuando los chavales hacen el loco con el ciclomotor, o porque las autoescuelas no les enseñen a conducir correctamente: en clase te enseñan a manejar el coche, a interpretar las señales y a conocer las reglas. Para obligarte a respetarlas, ya está la DGT con sus multas. Si te pillan. O con sus anuncios sobrecogedores, que pagamos todos.
Y sí, por supuesto: corregir los problemas de señalización incoherente o deficiente, y puntos negros de las carreteras también debería ser una medida prioritaria en las políticas destinadas a reducir la mortalidad en los accidentes de tráfico. Y quitar los quitamiedos que cada año mutilan a cientos de motoristas en las carreteras españolas. Tampoco podemos olvidar la responsabilidad de las autoescuelas en la formación y en la habilidad al volante de los conductores.
En definitiva, creo que es necesario un replanteamiento integral de la situación, en lugar de la instauración de medidas mecánicas que no pueden suplir la falta de sentido común.
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Una reflexión sobre la tolerancia y la convivencia 20 de Junio de 2007
A raíz del debate generado en los últimos post sobre lo molestos que son algunos hinchas de fútbol cocidos en caldo de cebada, y la especie de bula especial que tiene el fútbol como excusa para liar jarana pese a quien pese, he leído algunas reflexiones sobre la tolerancia que me han hecho pensar.
Los más acérrimos futboleros me han dicho que me aguante si me molestan los “festejos”*, que me aguante, que la tolerancia consiste en aguantarme cuando otros hacen algo que me molesta, para cuando yo haga cosas que molesten a los demás. Esta es una curiosa forma de tolerancia, que a mí me suena más a venganza que a otra cosa. Suena a “si hago ruido, te jodes, para cuando tú hagas algo que me moleste a mí“. Si esto es lo que se entiende por tolerancia, apaga y vámonos.
Creo que la tolerancia debe ir íntimamente ligada a la convivencia. No vale solo con decir “cuando tú haces algo que me molesta, yo me jodo, así que ahora te jodes tú si te molesto“. Creo que la idea de tolerancia y convivencia es justamente la contraria: yo me comprometo a tratar de molestar lo menos posible, y tú te comprometes a tratar de molestar lo menos posible. Y si uno de los dos hace algo que al otro molesta, el que se sienta molestado sabrá que es inevitable y que el que molesta tratará en la medida de sus posibilidades de minimizar los efectos de su acción sobre el otro.
Creo que la convivencia consiste en un pacto cívico de tolerancia, no sobre los desfases del otro, sino sobre los efectos molestos que puede generar la propia convivencia, sabiendo que son inevitables (no totalmente gratuitos, como los bocinazos de los que he hablado estos días) y que además el otro ha tratado de hacerlos más llevaderos para los afectados. Una de las premisas para que los demás sean tolerantes con nosotros, es que nosotros asumamos la responsabilidad de nuestros actos y tratemos de hacérselos a los demás más tolerables.
La tolerancia consiste en entender que mi libertad termina donde empieza la libertad de los demás, eso es tolerancia, y no el “que se jodan, para cuando ellos me molesten a mí“. Eso no es tolerancia: es venganza, y la venganza es intolerante por definición.
Molestar gratuitamente a los demás, cuando podíamos haberlo evitado, y pretendernos ampararnos en el paraguas de que “los demás también molestan y no hacen nada por evitarlo” nos lleva a una sociedad inhabitable.
* Curiosa definición de festejo es aquélla que se refiere a unos cuantos borrachos corriendo con el coche de un lado a otro de una avenida dando bocinazos, y hay quien encima se atreve a comparar esta absurda manera de festejar con un carnaval… ¡En fin!
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Ejercicio de empatía, poniéndonos en el lugar del otro 19 de Junio de 2007
Parece ser que el post que escribí ayer sobre las molestias que me ocasionan los futboleros cuando se juntan en manada y tienen ganas de armar jaleo me ha hecho ganar fama de cascarrabias, o incluso de amargada. Cuando gente que no me conoce de nada se permite el lujo de criticarme de esa forma por exponer una queja sin haber hecho el ejercicio de ponerse en mi lugar, me siento ofendida. Así que hoy les propongo que practiquemos la empatía en grupo, a ver qué tal. ¿Se atreverán? ¿Tendrán la valentía suficiente para acompañarme? A ver quienes son los valientes que se apuntan a ello.
Supongamos que en el bar de Manolo organizan un torneo de futbolín. Mi pareja y yo nos apuntamos, y tras varios meses de competición, ganamos el campeonato de futbolín. El domingo pasado fue la emocionante final, casi de infarto. Mi hermano, mi sobrino, mi cuñado, y sus respectivas, han venido a animarnos al bar, y han celebrado cada gol que marcaba mi equipo con litros de cerveza. Cuando acaba el partido, estamos todos emocionados, la ilusión nos embarga, y queremos compartir nuestra felicidad con todo el mundo. Son más de las 12 de la noche, pero no nos importa, es junio, hace calor, la noche es joven y ya nos llegará a todos el momento de dormir miles de años.
Cogemos cada uno su coche (¿he mencionado ya que hemos celebrado cada gol con varios litros de cerveza?), y nos dirigimos en procesión a la avenida más céntrica de la ciudad. Esa avenida tiene una rotonda en cada extremo, lo que nos permite pasarnos horas y horas, hasta bien entrada la madrugada, dando vueltas a la avenida, dando rienda suelta a nuestra alegría, dando bocinazos porque estamos felices. Si no entienden qué relación existe entre nuestra felicidad y los bocinazos, no se preocupen, no le busquen explicación: simplemente, únanse a nuestra felicidad.
Llevamos varios coches, estamos alegres, damos gritos, despertamos a los vecinos (a los que, por cierto, nada les importa el campeonato de futbolín del bar de Manolo, y en su mayoría al día siguiente tienen que madrugar para ir a trabajar), y la policía, muy amables, corta las calles que acceden a la avenida para que nadie nos moleste mientras nosotros nos dedicamos a molestar, perdón, a expresar nuestra alegría. Llevamos varias cervezas de más, pero no nos hacen ningún tipo de control, es más: nos cierran amablemente las calles de acceso para protegernos y que podamos circular tranquilamente dando gritos y bocinazos, no vaya a ser que tengamos una desgracia. Que ya se sabe que cuando uno está contentillo, no puede hacer dos cosas a la vez: tocar el claxon y estar atento a los cruces.
Algunos vecinos protestan, no les gusta que no les dejemos dormir con nuestros bocinazos y nuestros gritos. Dicen que tienen que madrugar al día siguiente para ir a trabajar, que estamos molestando su derecho al descanso sin motivo justificado (¿no les parece suficiente justificación nuestra victoria? ¡somos los campeones de futbolín del barrio, caramba! ¡un poco de comprensión por nuestra alegría!), que a ellos no les importa nuestra victoria al futbolín, y que busquemos la manera de celebrarlo sin incordiar a los demás. Hablan de convivencia, de civismo y de derecho al descanso. Son unos cascarrabias que parecen bastante amargados. Al fin y al cabo, nosotros solo estamos siendo felices.
¿Que con nuestra felicidad estamos molestando a los demás? Daños colaterales. ¿Civismo? ¡Esta me la sé! Es una isla griega.
Hala Madrid.
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Lo que nadie se ha atrevido a decir sobre los futboleros 18 de Junio de 2007
Cuando se juntan muchos en la vía pública después de que su equipo gane una competición importante, se convierten en una panda de ridículos tocapelotas. Ala, ya está, ya lo he dicho.
¿Se puede saber qué tiene de divertido dar vueltas con el coche durante horas en una avenida, de rotonda a rotonda, un domingo a las tantas de la noche, tocando el pito del coche y los cojones de los vecinos? Es ridículo, absurdo, y bastante molesto.
Ayer el Real Madrid ganó la liga. Pues muy bien. Y el año pasado fue el Barça con la liga y la Champions. Mira qué bien: Tocada de narices por partida doble. ¿Qué le encuentran de divertido a este comportamiento? Que al día siguiente hay gente que tiene que ir a trabajar, que nos importa tres leches quien ha ganado la liga o la competeción de dardos, que queremos dormir en paz.
¿Qué clase de bula tiene el fútbol en este país, para que cuando uno de los dos equipos más importantes gane algo (lo que sea), la Policía corte todas las calles de acceso a la avenida donde vivo y permita que un grupo de energúmenos se dedique a joder el descanso de los vecinos durante horas? Y eso que vivo en una ciudad de la tercera corona metropolitana, que no me quiero ni imaginar lo que debe ser vivir en las Ramblas los días que hay festividad azulgrana, o en las cercanías de la Cibeles por San Bernabeu.
A todo esto, me pregunto: si pusieran un control de alcoholemia en cada punta de la avenida donde montan todo este jaleo, e hicieran soplar a cada aficionado pitador compulsivo, ¿cuántos de ellos tendrían que celebrar el título de su equipo correteando por las aceras de la avenida y pitando con matasuegras?
No consigo entender qué tiene de divertido incordiar a los vecinos en manada, honradamente. Quizá porque el estereotipo que tengo en mente de este tipo de celebraciones es el de unos cuantos hooligans ciegos de cerveza pero civilizadamente recluidos en un bar (en el bar de abajo, para no tener que coger el coche), ante una megapantalla de televisión, abrazándose los unos a los otros en hermandad futbolera. Una estampa mucho más agradable, y menos molesta para los sufridos vecinos.
Nota a pie de página: no dormir me pone de muy mala leche, especialmente cuando son una panda de energúmenos los que no me dejan dormir.
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Las trampas del lenguaje (1): la gente “normal” 26 de Abril de 2007
Cuando oigo / leo a un conservador hablando de “la gente normal” se me ponen los pelos de punta, porque sé que eso significa, por extensión, que considera a una parte de la población como “gente anormal“, y estoy segura de que esa dicotomía aterra a cualquier persona sensata. Cualquiera que no encaje en sus parámetros morales, de comportamiento o de origen tiene mucho números para ser considerado una persona “anormal“, lo cual no deja de ser una muestra, quizá encubierta o socialmente aceptada (¡qué poder tiene el lenguaje!) de intolerancia y sectarismo absurdo. “Todo aquel que no encaje en mis patrones no es normal, es anormal“. Aterrador, ¿no?
He oído al pirado de Federico decir que Zapatero sólo habla con terroristas, homosexuales y catalanes (sic!), pero no con la gente normal (Federico también utiliza el lenguaje de una forma muy peculiar: dice terroristas cuando quiere decir nacionalistas, y dice gente normal cuando quiere decir votantes del PP del sector más intolerante, ese sector que cree que Gallardón es un izquierdista radical y Piqué un peligroso separatista que merecería estar en la cárcel).
También he oído a Rajoy interiorizar las palabras del talibán de las ondas episcopales y decir que Zapatero es un radical que margina a las personas normales (que son las que votan a su partido, claro).
Y he oído a Acebes decir que las personas normales, los españoles de bien, son los que van a las manifestaciones del PP.
Cada vez van poniendo más difícil esto de acceder a la categoría de “personas normales”, claro que en vista de la compañía, tampoco tengo muy claro si me apetece serlo…
Recientemente he podido leer la agria recriminación que hace Alberto Fernández Díaz (candidato por el PP a la alcaldía de Barcelona) al equipo de Gobierno municipal: les echa en cara que en el Ayuntamiento haya un Consejo de Gays y Lesbianas, pero no haya un Consejo de la Familia “normal”.
Otro que utiliza las palabras para darles el significado que a él le viene en gana. Cuando Fernández Díaz habla de “familia normal”, a lo que en realidad se refiere es a la “familia tradicional”, que es bien diferente y desde luego no implica que los hijos de padres separados tengan una familia “anormal” (y menos teniendo en cuenta las cifras de divorcios en España), ni que a una familia disfuncional con padres bien casados y mal avenidos se la pueda considerar “normal”.
Por regla general, cuando decimos que algo es “normal”, podemos darle varios significados:
- Que es habitual, que se da con una frecuencia superior a la media
- Que es lo que está bien, lo que se ajusta a las normas. “Así ha sido siempre, es lo normal“.
Calificar a las personas o los estilos de vida de normales o no es una perversión del lenguaje, que implica discriminación e impone barreras entre el “yo” y el “otro”. Cuando los políticos conservadores se refieren a la “gente normal“, los ciudadanos decentes, los españoles de bien, o cualquier otro derivado, pretenden estigmatizar al otro, al anormal. Y, por extensión, al que apoya al que pacta o negocia con el indecente, el falsario, el anormal (el terrorista, el catalán, el homosexual).
Esta trampa del lenguaje nos la tienden contínua y descaradamente los conservadores, y si no estamos alerta es muy fácil dejárnosla colar. Pero la respuesta es muy sencilla:
No existe la “gente normal“, pero sí existen personas de mente estrecha.
Relacionado: La “normalidad” y el “naturalismo” alrededor de la orientación sexual (Jose Rodríguez en Socialdemocracia.org)
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Un trapo de colores, ¿o algo más? 25 de Abril de 2007
Siempre me he considerado internacionalista, no entiendo de patrias aunque de sentimientos sí entiendo algo. Siempre había tenido por válida aquélla frase (no recuerdo de quien): “cuando hablan de patria, pienso en el pueblo y me echo a temblar”.
El lunes fue la diada de Sant Jordi, y mi novio se empeñó en colgar la bandera catalana del balcón. Por supuesto, no se lo impedí porque tampoco es un elemento que me moleste especialmente, aunque tengo que admitir que no entiendo el significado de una reivindicación política como es la bandera catalana colgada del balcón, en un día que para mí es el Día del Libro (y de la rosa, pero es que para mí el Día de la Rosa tiene un significado completamente distinto). No entiendo a santo de qué viene mezclar una cosa con la otra, las banderas con los libros, las reivindicaciones nacionalistas con la cultura (bueno, vale, sí: no se dirá que no os lo he puesto fácil…
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El caso es que al día siguiente, cuando fui a retirar la bandera, me dijo que tuviera cuidado de no estropear “la bandera catalana” (pronunciado en un tono tan intenso que parecía que se estuviera refiriendo a las tablas con los 10 mandamientos, sólo le faltó llevarse la mano al corazón al decirlo). Un poco para picarle y otro poco porque siempre lo he pensado, me burlé:
“Si sólo es un trapo de colores…”
“Y una foto tuya es sólo un papel de colores…”
Me respondió. Confieso que me quedé sin habla. Y son pocas las veces que esto me ocurre.
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Ilegítimo no es suficiente 20 de Abril de 2007
Leía ayer en ElPaís.com la siguiente noticia:
PSOE e IU desbloquean la Ley de la Memoria Histórica al acordar la ilegitimidad de la justicia franquista. El proyecto legislativo eliminará la figura del comité de notables para rehabilitar el buen nombre de las víctimas, y condenará de forma expresa la dictadura.
Y pensé: ¡mira que bien! Por fin, ya era hora de que las víctimas de la represión franquista vieran rehabilitado su nombre y su dignidad, que se llevó por delante la revancha asesina de los que ganaron la guerra…
Se nos dice que víctimas hubieron en los dos bandos y que, por lo tanto, no conviene abrir la herida cerrada durante la transición. Pero yo discrepo: porque si bien es cierto que durante la guerra hubo víctimas de los dos bandos, después de la guerra y durante los 40 años que duró la dictadura sólo las hubo de uno; y porque, además, a las víctimas que cayeron durante la guerra en el bando de los vencedores no hizo falta rehabilitarlas en su honor, porque nunca lo perdieron: incluso tienen un monumento, el Valle de los Caídos, construido por los vencidos y humillados a mayor gloria de la dictadura y de los que se levantaron en armas contra la democracia de la República, con todos los defectos que se le quieran achacar.
Mientras que las víctimas de uno de los dos lados quedaron olvidadas en las cunetas, las víctimas del otro lado tienen monumentos que los dignifican, construidos por los que perdieron la guerra defiendo la legalidad democrática vigente. Mientras las víctimas del bando de los vencedores fueron tratadas con honores de héroes caídos por la patria, las víctimas del bando de los vencidos fueron humilladas y vejadas, y sus familias castigadas por el crimen de ser “rojos”, “ateos” o ambas cosas.
Ya iba siendo hora de acabar con esta sangrante situación, que se ha prolongado demasiado tiempo después de la transición. Perdón no significa olvido (suponiendo que todos estemos en el derecho de perdonar a los verdugos en nombre de las víctimas que ya no pueden hacerlo), y el pueblo que olvida su pasado está condenado a repetirlo. Esta discriminación entre unas víctimas y otras, entre las víctimas de los vencedores y las víctimas de los vencidos; no entre víctimas buenas y malas como dice el PP, sino entre víctimas que tuvieron reconocimiento y honores, y víctimas que tuvieron humillación y olvido, es lo que venía a superar la Ley de la Memoria Histórica, un proyecto de ley que, por primera vez y ahora sí, venía a poner al mismo nivel a los verdugos y a sus víctimas; pretendía poner al mismo nivel a los que se levantaron contra la democracia y a los que la defendieron. La Transición no hizo eso: durante la Transición no se puso a todas las víctimas al mismo nivel, sino que se pretendió que los humillados olvidaran y perdonaran a unos verdugos que no pidieron perdón ni demostraran arrepentimiento. Ahora sí, con este proyecto de ley, se pretendía poner de una vez a todas las víctimas al mismo nivel, reconociendo el mérito a aquéllos a los que se les negó sistemáticamente durante 40 años, devolviendo el honor y el orgullo a los humillados; sólo de esta forma se pondrían todas las víctimas al mismo nivel y no habrían víctimas “buenas y malas”.
Pero aún hay más. Porque durante los 40 años de dictadura ilegal construida tras destruir por la fuerza de las armas la democracia vigente, el franquismo no se dedicó únicamente a censurar y humillar. Además se permitió juzgar y condenar en juicios sumarísimos. Y esas condenas no fueron reparadas durante la Transición. A los verdugos no se les pidieron cuentas por sus actos, pero las víctimas agraviadas se quedaron y no se les reparó por las sentencias condenatorias. Muchos esperábamos que la Ley de la Memoria Histórica siriviera, entre otras cosas, para corregir esa carencia de nuestra “modélica” Transición, y reparar a los condenados por el franquismo en juicios sumarísimos. No ha sido así. La Ley de la Memoria Histórica se queda en la definición de “ilegítima” que no “ilegal” de esas condenas producto del revanchismo de un régimen ilegal. No es suficiente.
Pretender que se limpie el buen nombre de los condenados en juicios sumarísimos por los servidores de un régimen ilegal no es revanchismo: revanchismo fue condenarlos en su momento como enemigos al régimen golpista, y rehabilitarlos ahora no es tomarse la revancha sino un acto de justicia.
El régimen franquista no fue sólo ilegítimo, sino ilegal. Y los condenados por una justicia que no merece tal nombre se merecen que su nombre quede limpio. Una lástima que nos hayamos quedado a medio camino por no tener la decencia y el valor suficientes de reconocerles ese derecho. Tendríamos mucho que aprender de los que dieron su libertad y su vida por la democracia. Como los hijos desagradecidos que no saben reconocer todo lo que sus padres han hecho por ellos.
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Barcelona: Exitazo en la puesta en marcha del metro nocturno 16 de Abril de 2007
La puesta en marcha del metro nocturno en Barcelona este fin de semana, en la madrugada del sábado al domingo, sólo cabe calificarla de éxito rotundo.
Si las previsiones de TMB hablaban de 10.000 usuarios previstos de 2 a 5 de la madrugada, en realidad 25.000 usuarios validaron su ticket (lo que lleva a pensar que, en realidad, fueron muchos más los que utilizaron el transporte público esa noche…
, lo que ha llevado al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, a plantearse la ampliación del funcionamiento ininterrumpido de metro y Ferrocarriles de la Generalitat también a los viernes por la noche.
Por contra, los taxis y los autobuses no tuvieron tanto éxito el fin de semana pasado: autobuses nocturnos de algunas líneas funcionaron casi vacíos, y los taxis vieron disminuido el número habitual de carreras en una noche de sábado entre un 30 y un 40%, según las delcaraciones de algunos taxistas que trabajaron esa noche a El Periódico de Catalunya.
El nuevo horario del metro de Barcelona es el siguiente:
- De lunes a jueves, y domingos no festivos: de 5h a 24h
- Los viernes: de 5h a 2h del día siguiente (aunque el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, ya contempla la posibilidad de que el funcionamiento de los viernes sea también ininterrumpido).
- Los sábados: horario contínuo.
3 línias de Ferrocarriles de la Generalitat también funcionan en horario ininterrumpido desde el sábado, y el NitBus aumenta su frecuencia de paso: Los jueves, viernes y sábados pasará cada 20 minutos, y de domingo a miércoles, dada 30 minutos.
Lo que ya no consigo explicarme es lo de las frecuencias de paso del metro: Según El Periódico de Catalunya, Transportes Metropolitanos de Catalunya (TMB) había previsto una frecuencia de paso de trenes cada 15 minutos, pero en la Línea 1 el intervalo de paso fue cada 6 minutos; en la Línea 4 cada 9 minutos y en la L3 cada 12 minutos. ¿Qué ocurrió? Es un misterio para mí.
Hasta el 13 de octubre, el metro y los ferrocarriles abrirán toda la noche de los sábados y las vísperas de festivo (en lugar de cerrar de 2 a 5, como ocurría hasta ahora), y después se valorará la afluencia media de usuarios para decidir si la medida se consolida o no. La medida tiene un coste de 1,3 millones de €.
El funcionamiento ininterrumpido del metro durante las 24 horas es una antigua reivindicación ciudadana. Por el momento, el ayuntamiento de Barcelona está atendiendo esta petición los fines de semana, dando coherencia de esta manera a la promoción del transporte público, y a las reiteradas solicitudes del ayuntamiento a los jóvenes para que dejen el coche en las noches de fiesta y utilicen el transporte público. CiU y PP se han apuntado a pedir que se amplíe a los 7 días de la semana, demostrando empíricamente una vez más la diferencia entre predicar y dar trigo.
Otra antigua reivindicación ciudadana es la que hacía referencia a la seguridad en el metro, especialmente a altas horas de la madrugada: el sábado se reforzó la seguridad habitual con más vigilantes privados en las estaciones más concurridas, así como con la presencia de los Mossos d


