Oh, My God! He creado un monstruo!!   6 de Noviembre de 2008

McCain PalinSin intención de hacer leña del árbol caído, me imagino que algo así debió pensar McCain, según cuentan, cuando Sarah Palin manifestó hace unos días su convicción de llegar a presidenta dentro de 8 años a un imitador de Nicolas Sarkozy. Parece ser que esta declaración de intenciones no gustó nada en el equipo de campaña de McCain, y el propio candidato republicano vio con malos ojos la ambición de su segunda de abordo, prácticamente una desconocida hasta que él la nombró candidata a vicepresidenta.

Y a mí, que no comulgo precisamente con los principios de Sarah Palin, me parece de una hipocresía pasmosa por parte de McCain y su equipo que primero la nombren candidata a vicepresidenta y luego esperen que se quede calladita y no demuestre la más mínima ambición sin que le den permiso primero. ¿Acaso debe conformarse con el papel que le asignen los que mandan, como si de un maniquí se tratara? Está claro el papel que le han otorgado a Sarah Palin en la campaña electoral de McCain: mujer florero que acompaña al hombre importante y solo se pronuncia cuando se lo mandan, sin ambición propia. Y con un presupuesto para ropa, maquillaje y peluquería prácticamente ilimitado.

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Placer culpable: literatura romántica   4 de Noviembre de 2008

Preludio del debate sobre pornografía vs. novelas románticas iniciado en Facebook por César Usan. Como hoy está todo el mundo liado con las elecciones presidenciales en Estados Unidos, es un buen momento para salir del armario ya que nadie se va a enterar, y admito que me gustan las novelas románticas, el género conocido como “chick-lit”.

Para quien no tenga muy claro en qué consiste el género chick-lit, os pondré brevemente en antecedentes: se la conoce popularmente como “esa clase de literatura para mujeres, escrita por mujeres“. Más o menos como el Cosmopolitan, pero en tapa dura, con más páginas y sin fotos (no sé qué pensará la audiencia, pero yo tengo serias dudas de que el Cosmo realmente esté escrito por mujeres:más bien parece escrito por un comité de hombres profundamente misóginos que se hacen pasar por mujeres liberadas… más o menos como este tipo de libros que César se niega a considerar “literatura”Wink.

Sin embargo, la descripción popular de libros para mujeres escritos por mujeres dice poco de la naturaleza de este “género literario” (ejem!). Se trata de novelas bastante cortas, que se leen rápido y con relativa facilidad, sobre mujeres con una vida típicamente fashion. Los personajes protagonistas son mujeres habitualmentebastante superficiales, con trabajos de esos que los hombres “yo no soy machista pero” considerarían adecuados para las mujeres, que coinciden poco más o menos con los que comercializa la Nintendo DS para formar a las mujeres del futuro ya desde niñas, para que sepan desde bien pequeñas el papel que les corresponde en este mundodiseñadora de moda, veterinaria, peluquera, cocinera o mamá (brrrrr!!!). Añádele a ese repertorio trabajar también en una revista, femenina por supuesto, pero no como periodista sino como subdirectora por lo menos, y tendrás cubiertas casi todas las posibilidades de empleo de las protas de estos “chorri-libros”. Cuando algún personaje femenino y secundario tiene una carrera que exige titulación universitaria, como abogada por ejemplo, suele ser una abogada que sólo lleva casos de mujeres puteadas por los hombres, y ella misma es o lesbiana, o divorciada resentida con odio visceral hacia todos los hombres del mundo, o ambas cosas a la vez. Vaya panorama.

Normalmente, las tramas suelen girar en torno a dos líneas básicas: si la protagonista tiene una carrera de éxito (en uno de esos empleos aptos para mujeres, claro) con una vida frívola y muy fashion trufada de ropa cara y fiestas guays, lo que busca es tener una pareja porque sin un hombre a su lado sienten que les falta algo y que sus vidas no están completas siendo solteras; en cambio, si la protagonista está casada con un hombre maravilloso y tiene unos hijos preciosos y dedica su vida a ejercer de perfecta ama de casa, lo que busca es un empleo, no para autorrealizarse profesionalmente, sino para entretenerse en algo y salir del aburrimiento de sus vidas, muy en plan “Avon llama a su puerta (la carrera de éxito profesional en estos casos siempre y sin excepción pertenece al marido).

Con estos mimbres, es evidente que sólo puede tejerse un cesto plagado de tópicos machistas, y efectivamente, así es: tenemos mujeres con graves desórdenes alimenticios que se presentan como un éxito de su tremenda fuerza de voluntad, historias que promueven la anorexia como algo deseable, protagonistas para las que una talla 38 equivale a un grave problema de sobrepeso y para las que la belleza y el aspecto físico es lo más importante, pasando a un muy segundo plano aspectos como la inteligencia, la cultura general o la formación académica. Con todo lo que llevo dicho hasta ahora, ¿todavía os sorprende que crea que estos libros en realidad no están escritos por mujeres, como se nos quiere hacer creer, sino por hombres misóginos que quieren hacerse pasar por mujeres post-feministas?

Y, sin embargo, algo tienen estos libros porque enganchan, son poderosamente adictivos y parece que tienen un considerable éxito entre el público femenino. Se trata de literatura de evasión, donde todo acaba bien, los villanos reciben el castigo que se merecen y la protagonista siempre acaba liada con el príncipe azul, a pesar de todo. Si hasta yo, que me considero una feminista recalcitrante, he caído en sus garras y los leo con una mezcla de asco y deleite, ¿dónde radica su poder de atracción? No lo sé, la verdad. Son historias más o menos cercanas (si hacemos abstracción de lo forzado de los personajes, claro), sin una moraleja final, lo cual es de agradecer (por otra parte, tampoco es necesaria una moraleja final, porque recorre todo el libro de principi a fin), las situaciones descritas son divertidas y las exponen en un tono desenfadado, y muchas de nosotras nos podemos sentir identificadas en mayor o menor medida con la protagonista a la que la devora la ansiedad por esa llamada que nunca llega, o que se siente humillada por una jefa negrera, por ejemplo. ¡Ojo! Hablo de situaciones puntuales descritas, porque identificarse casi plenamente con las protagonistas de estos libros podría considerarse una seria patología clínica: el síndrome de Victoria Beckam, creo que lo llaman.

Yo utilizó estos “chorri-libros” para desconectar en épocas de stress, aunque a veces es peor el remedio que la enfermedad: desconecto el modo “políticamente comprometida“, pero activo el modo “feminista mitinera plasta” y le caliento la cabeza a Joan con mi dignidad ofendida por los tópicos machistas que me salen al paso en esos libros supuestamente inofensivos.

¿Por qué lees esos libros, si no te gustan y encima te ponen de mala leche?

Pues es una buena pregunta, porque a pesar de todo lo que he dicho antes, ¡me gustan estos libros! No puedo entenderlo. Hay quien dice que son el equivalente alimenticio al chocolate: consumo rápido y satisfacción inmediata, pero cero nutrientes. No es una mala metáfora, pero me preocupa lo de la satisfacción rápida, porque creo que son altamente perjudiciales para la salud. Hay que leerlos con la suficiente distancia higiénica para que no penetren en una todos los tópicos machistas que destilan, o la toxicidad de estos chorri-libros puede provocar daños irreparables. No obstante, tomados con la suficiente distancia, tengo que confesar que son divertidos y entretenidos para pasar el rato y no pensar demasiado.

Ahora bien, y he aquí donde quería llegar con todo esto: a pesar de todo lo dicho anteriormente, de esas sutiles (o no tan sutiles) demostraciones despiadadas de lo que se espera de una mujer del siglo XXI, el grueso de la argumentación, la propia novela rosa, el mundo de fantasía y el hecho de que siempre acaben bien, que la protagonista siempre consiga al amor príncipe azul y la relación sea un cuento de hadas… todo eso, las lectoras fieles de este tipo de novelas sabemos que no es verdad, que es un mundo de fantasía y punto. Quiero decir con esto, en contra de la argumentación propuesta por César, que la novela romántica no contribuye a generar falsas expectativas en las mujeres que aspiran a la relación ideal y a vivir en un mundo de color de rosa: no, las aficionadas a este tipo de lecturas sabemos perfectamente que el príncipe azul ronca, que se afeita y deja pelos en el lavamanos, que se ducha y deja las toallas húmedas encima de la cama y, en definitiva, no aspiramos a la relación ideal influidas por estas historias, sino que tenemos perfectamente claro que, aunque sean un placer malsano, son ficción.

Y mañana, más sobre pornografía vs. novela romántica, y aquéllo que realmente genera falsas expectativas en las mujeres respecto a las relaciones amorosas: los cuentos infantiles. Que el post de hoy ya me ha quedado bastante largo.

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Sarkozy es un sobón maleducado   21 de Octubre de 2008

sarkozy-merkel2No es porque ella sea alemana, entiendo perfectamente a la pobre Angela Merkel: yo también siento invadido mi espacio vital a diario cuando viajo en tren, y es realmente molesto. ¿Verdad que no se le ocurriría darle un abrazo a un mandatario japonés, por ejemplo? ¿Acaso el protocolo autoriza a invadir el espacio vital de las mujeres?

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¿Nos toman por imbéciles?   4 de Octubre de 2008

Es una pregunta retórica, porque lo cierto es que sí, nos toman por imbéciles y no se cortan un pelo ni siquiera en intentar disimular. No nos tienen el más mínimo respeto, ni como consumidoras ni como personas:

Evitando el desayuno no cuidas tu línea.

Estudios (???) demuestran que las mujeres que toman un desayuno como el desayuno Special K pesan menos (????) que las que no desayunan.

O ya hay estudios (así, en general) que demuestran la veracidad de cualquier poyada sin el más mínimo rigor científico, o los lumbreras que idearon esta campaña publicitaria (y los que estuvieron de acuerdo en presentársela al cliente, y los que la dieron por buena, y los que la pagaron para que se llevara a cabo) se cree que las mujeres a las que va dirigido el anuncio nos tragamos todo lo que nos echen. Hay estudios que lo demuestran. ¡Oh, vaya! ¡Pues mira que bien! Lo ha dicho la tele, tiene que ser verdad…

¿Soy la única a la que le da por saco este tipo de publicidad en la que nos toman por imbéciles?

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Como no logro entenderlo, ¿me podría alguien explicar por qué en las tiendas de ropa para ADULTAS puedes encontrar pantalones de la talla 32 (!!!!!), que debe corresponder calculo que a la cintura de una niña de 10 años, pero te las ves y te las deseas para encontrar algo de la talla 40, que se corresponde con la de una mujer de caderas mediterráneas?

Si tuviera fuerza de voluntad suficiente, me hacía anoréxica, aunque solo fuera para saber por una vez qué se siente al ponerse unos tejanos por debajo de la talla 36 después de la adolescencia.

Como ha dejado escrito en su blog Ana Concejo: Es el momento de reivindicar nuestro cuerpo y nuestra salud, porque la anorexia y la bulimia son la fórmula exacta para vivir en una permanente infelicidad. Y añado de mi cosecha: que no nos lo pongan más difícil aún, complicándonos la vida para encontrar ropa en cualquier tienda, que si tienes una 40 tienes que empezar a frecuentar las tiendas de “tallas especiales”, es que algo no se está haciendo bien. ¿Qué ganan limitando las tallas de esas tiendas a unas medidas casi casi irreales? ¿Bajar la edad de su público objetivo?

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Vaya por delante que me cuesta entender los motivos políticos y prácticos del nombramiento de Carme Chacón como Ministra de Defensa. Desde un punto de vista puramente mediático, lo entiendo, pero no logro ir más allá.

Ahora bien, que no entienda las razones del nombramiento de Chacón como Minisra de Defensa no significa necesariamente que entienda las críticas que se le dedican.

Desde un punto de vista puramente pragmático (es decir, machismo encubierto de “yo solo miro que sea prácticoWink, los críticos con el nombramiento argumentan:

No es conveniente que una mujer embarazada se haga cargo del Ministerio de Defensa, por si hay una emergencia nacional, y resulta que la Ministra está de baja por maternidad, o se encuentra indispuesta a causa del embarazo. Un retraso simplemente de horas en un momento crítico puede costar muchas vidas humanas.

Ajá, muy bien. Suena razonable, ¿verdad? El razonamiento implícito es evidente: la persona que ostente la titularidad del Ministerio de Defensa tiene que estar al pie del cañón 24 horas al día, 7 días a la semana. Por el mismo precio, podrían añadir que cuando una mujer se encuentra con el síndrome premenstrual, las posiblidades de que ordene al ejército invadir Polonia se multiplican por 1.000, por lo que una mujer nunca debería estar al frente de los ejércitos. Total, ya metidos en harina, ¿para qué cortarse en lo políticamente correcto? Jordi Perales responde a esta última cuestión:

Si un hombre llega a la pitopausia, ¿no puede decidir invadir Bagdad? ¡Ay, calla, que eso ya lo hizo alguien!

Bien, me gustaría preguntarles a quienes sostienen esa disponiblidad 24/7 que la Ministra de Defensa no puede garantizar por su estado de gestación, si realmente se han planteado si existe alguna persona humana capaz de garantizar esa disponibilidad total, al margen de enfermedades o cualquier otra contingencia común. Más aún, les preguntaré a los que se oponen a que una mujer embarazada ostente el mando democrático de las fuerzas armadas, ¿qué opinarían si el titular fuese un hombre, un Ministro de Defensa como se ha hecho toda la vida, y tuviese que ser operado de próstata, por ejemplo? ¿Entonces no pasaría nada? ¿No importaría que se desatase una crisis nacional, y el Ministro estuviera en el quirófano, en el post-operatorio, o de baja médica?

Alibamor cree que, en ese caso, simplemente no ocurriría nada.

David, de Testigo para la Acusación, responde que en el caso de que el hipotético Ministro tuviese que ser operado de la próstata:

Sería todo un machote!!! Defensa funcionaría hasta con el ministro anestesiado!

Y Jordi Perales, con mucho sentido común, dice (1 y 2):

Hay una cosa que una ministra de defensa no puede tener y un ministro de defensa si. Dos cojones, pero resulta que no sirven de mucho a la hora de tomar decisiones, incluso a veces estorban. Casi mejor ministra que ministro.

Charro Azul, en cambio, me echa en cara que la comparación entre un embarazo y un problema de próstata huele a demagogia.

Pero le respondo que no estoy comparando un embarazo con un problema de próstata: Estoy comparando una baja típicamente femenina (por maternidad) con una baja típicamente masculina (por una operación de próstata), y que lo que huele a demagogia es que digan que una mujer, por el hecho de estar embarazada, no puede desempeñar el cargo para el que ha sido nombrada. Ese tipo de argumentos, precisamente, justifica a los que despiden a una mujer tras enterarse de que está embarazada (aunque ese tipo de despidos sean nulos, pocas lo denuncian), o bien directamente no contratan o no promueven a cargos de responsabilidad a mujeres que hayan manifestado su intención de tener hijos en el medio plazo. No es extraño, se dan casos de técnicos de Recursos Humanos que directamente lo preguntan en las entrevistas de trabajo.

Como me dijo Felipe Morales,

Los átomos se desintegran, los prejuicios no.

Si algo tiene el nombramiento de Carme Chacón como Ministra de Defensa es la ejemplaridad a la que Zapatero aludía en la rueda de prensa en la que informó de la nueva composición de su gabinete. Predicar con el ejemplo, no hay lugar ni puesto de responsabilidad que una mujer no pueda desempeñar, por muy embarazadísima que esté.

Nota a pie de página: En días así, resulta mucho más evidente que twitter es conversación.

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Esta es la clase de post que me jode escribir, pero si no lo digo, reviento. Me encantaría que Jose pudiera decirme que estoy equivocada y convencerme con argumentos de que tiene razón. Creo que nunca he estado tan predispuesta a cambiar de opinión.

Y es que cada vez que oigo hablar de la huelga de los funcionarios de la Administración de Justicia del Estado, se me revuelve el estómago. Los funcionarios de las 7 autonomías que no tienen transferidas las competencias de Justicia están en pie de guerra, al parecer de forma masiva, y llevan en huelga casi dos meses, apoyados por los sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO.

El “leit motiv” de sus reivindicaciones es “a igual trabajo, igual salario“, y pretenden que se equipare sus sueldos con los de sus homólogos de las administraciones autonómicas que sí tienen transferida esta competencia. Nada que objetar, en pricipio, a esta máxima de “a igual trabajo, igual salario” entre funcionarios de distintas administraciones, pero me habría emocionado si los sindicatos convocantes hubieran mostrado el mismo grado de militancia, beligerancia y compromiso para defender esa misma máxima, sin cambiar ni una coma, de “a igual trabajo, igual salario” entre hombres y mujeres, que representamos al conjunto de la sociedad, que el que han demostrado para defender los “derechos” de los funcionarios de Justicia de la Administración del Estado, que llevan dos meses en huelga y no dejan de ser, con todos mis respetos, los privilegiados del sistema laboral.

El día que los sindicatos que apoyan esta huelga de funcionarios, convoquen una huelga indefinida y general de todas las trabajadoras de España, independientemente del sector, para pedir eso mismo, “a igual trabajo, igual salario“, y esa huelga dure un mínimo de dos meses, los sindicatos habrán recuperado una parte del respeto que les estoy perdiendo desde que decidieron apuntarse a la batalla por la defensa de los privilegios, en lugar de dar la cara por los derechos de los más indefensos. Y es que si a los funcionarios les parece un agravio comparativo cobrar menos que el de la comunidad autónoma de al lado por hacer el mismo trabajo, a mí me parece un agravio comparativo cobrar menos que el de la mesa de al lado por hacer el mismo trabajo, y no es un agravio territorial sino genital.

Claro que a ver como se las ingeniaban los sindicatos para convencer a las mujeres que trabajan por cuenta ajena de que se pasen al menos dos meses en huelga para que les equiparen el salario con el de sus homólogos masculinos. ¿Podríamos permitirnos 2 meses de huelga, con la merma de ingresos que eso supondría? Yo no, llamadme esquirol pero sería la ruina de mi economía familiar. Alomojó los funcionarios de Justicia, o tienen un convenio mejor que no les penaliza tanto en su nómina, o bien tienen las espaldas suficientemente cubiertas para permitirse el lujo de 2 meses de huelga (a partir de cierta duración, una huelga deja de ser un derecho para convertirse en un lujo que no todos podemos permitirnos), o muy profundas son las convicciones de los funcionarios en huelga, que les compensa la reducción brutal de ingresos (con lo que eso conlleva en el pago de la hipoteca y en ese mal vicio de comer todos los días que tenemos algunas) con los 200€ al mes de incremento que piden… No lo sé.

Un aspecto que me llama poderosamente la atención es que para dotar de mayor fuerza sus reivindicaciones, argumentan que la administración de justicia dependiente del Estado está prácticamente paralizada y que en estos dos meses de huelga se les ha acumulado trabajo para un año. Sin entrar a valorar la productividad pre y post huelga, y la evidente descompensación entre personal efectivo y personal necesario, la paralización casi absoluta que argumentan me lleva a plantearme si realmente se estarán cumpliendo los servicios mínimos, o por defender los “derechos” de los funcionarios de Justicia se estarán pasando por el Arco del Triunfo, con pleno conocimiento de causa, los derechos de toda la ciudadanía.

En los medios de comunicación en los que he podido escuchar directamente a algún representante o portavoz sindical, se han esforzado en dejar clara la voluntad negociadora de las centrales sindicales que apoyan a los funcionarios en huelga, constituidos en asamblea, donde votan democráticamente si aceptan o no las propuestas del Ministerio de Justicia. Su principal reivindicación es que se les suba el sueldo 200e al mes para equipararlo al de sus homólogos dependientes de las comunidades autónomas. La última propuesta del Ministro Bermejo consisía en una subida de 180€ al mes, el 40% a entrar en vigor este mismo año y el resto con entrada en vigor en el 2009 (e imputable, por tanto, a los presupuestos del 2009), pero con carácter retroactivo. Y además, y aquí está la gracia, se trata de una mejora salarial vinculada a la mejora de la calidad en la prestación del servicio, no olvidemos que son funcionarios públicos. La gestión de los servicios traspasados, incluido su correspondiente presupuesto, es responsabilidad de cada una de las autonomías, que también son responsables de la calidad del servicio prestado. La referencia para la equiparación salarial no puede ser, entonces, sólo y exclusivamente el agravio comparativo, sino la calidad de la gestión y del servicio prestado. A mí personalmente me parece una contrapartida justa, y la compensación económica teniendo en cuenta lo que piden de partida, no está nada mal, pues su cuantía se aproxima mucho a las reivindicaciones de los funcionarios en huelga. Pero lo han rechazado. O todo o nada. O los 200€ más y por el morro, o no ponemos fin a la huelga y los servicios de Justicia siguen casi totalmente paralizados y colapsados. Voluntad negociadora por mis cojones.

Y, para finalizar, explicaré por qué he puesto entre comillas los “derechos” de los funcionarios: su principal reivindicación, como ya he dicho, consiste en reclamar que sus sueldos se equiparen a los de sus homólogos de la administración autónomica. Bien, esto no es un “derecho” y además se basa en una falacia lógica. Argumentan que padecen una discriminación por razón territorial, que no es lógico que una persona que trabaje en tal comunidad autónoma cobre 200€ más al mes, que otro que trabaja en otra. Bien, por partes:

a) En primer lugar, el motivo de tal “discriminación”, no es la territorialidad, sino quien ostenta la titularidad de las competencias, si es el Estado o es la Comunidad Autónoma por el hecho de tener transferidas las competencias de Justicia. Por lo tanto, no hay un criterio territorial por el cual los funcionarios de tal comunidad cobre menos por el hecho de desempeñar su función en tal comunidad, sino porque da la casualidad que esa comunidad no tiene transferidas las competencias, que es muy distinto. En pocas palabras, las diferencias no se deben al territorio, sino a quien es el jefe. Si el jefe es A, te paga x; si el jefe es B, te paga x+200. Alegar discriminación por criterio territorial es una falacia que tiende a confudir a la gente y a exacerbar el odio entre comunidades, y no es la primera vez que lo vemos (¡eso mardito catalane que se quedan con nuestro dinero! ¿Ande hay que votá contra el estatú?).

b) En segundo lugar, contra de lo que pretenden hacernos creer, España, además de ser un Estado organizado en Comunidades Autónomas con autonomía fiscal y presupuestaria en determinadas áreas, ni siquiera es un país homogéneo. Dicen que no es justo que un funcionario de Justicia de Guadalajara cobre menos que un funcionario de Justicia de Alicante. Vale, admitamos esta falacia como verdadera. ¿Y es justo que un funcionario de Guadalajara pague menos de alquiler o de hipoteca que un funcionario de Alicante? ¿Eso sí es justo? ¿Por qué los funcionarios de aquéllas comunidades donde el coste de la vida es más elevado, no pueden cobrar más por ese motivo? ¿No estaríamos penalizando de esta manera el poder adquisitivo de aquéllos que viven en zonas donde el coste de la vida es más caro? Te digo más, ¿por qué yo, que vivo en Pijolandia, tengo que pagar un alquiler más caro que mi amiga, que vive en Choni Town, por un piso de las mismas características? ¿Eso no es un agravio territorial? ¡¡Exijo que mi casero me baje el alquiler, discriminador!! ¿Verdad que es absurdo? Pues eso.

c) Y en tercer lugar, pongo la mano en el fuego a que no hay ningún artículo en el convenio colectivo de los funcionarios de Justicia que obligue a todas las administraciones, a pagar lo mismo que la administración que más paga, sea cual sea. Dicho de otra manera, no hay ninguna cláusula del convenio colectivo que obligue a la empresa X a pagar lo mismo que la empresa Y, si esta última decide voluntariamente mejorar el sueldo de convenio a sus trabajadores. Entre administraciones es lo mismo: Si la Xunta de Galicia decide voluntariamente subir el sueldo a todos sus funcionarios, ¿está obligada la Generalitat Valenciana a hacer lo mismo? No. Por lo tanto, no puede decirse que los funcionarios en huelga estén reivindicando “sus derechos”: están reivindicando una mejora salarial, que puede ser todo lo legítima que quieran, pero no están reivindicando un “derecho” como tal, y creo que es conveniente remarcar la diferencia para no confundir al personal.

Y termino diciendo que la reivindicación de que a uno (o a un colectivo) le suban el sueldo, si considera que lo vale, es muy legítima. Pero que se haga con argumentos, no con falacias ni manipulaciones, por favor.

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bubinots_tumbados_sobre_tartaTengo una duda importante: me caso por la Iglesia el 28 de junio de este año, es decir, dentro de poco más de 3 meses, y no sé si después de haber pasado por el altar me estará permitido apostatar o no.

Sí, ya sé lo que me váis a preguntar: si quieres apostatar, ¿por qué cxxo te casas por la iglesia? De hecho, Mireia fue la primera en decirme que eso es perpetuar una instituación en la que no crees y que además es altamente perjudicial para la independencia de la mujer, y lo tengo muy presente.

Pero casarse es cosa de dos, como todo en pareja, y en ocasiones cede una parte y en ocasiones cede la otra, y en otras ceden ambos para llegar a un punto intermedio. Sobre la boda, él no contemplaba otra alternativa que por la Iglesia (supongo que porque asociaba casarse por lo civil a hacerlo en un despacho gris del ayuntamiento o del registro civil, y en eso tiene razón, a mí tampoco me hace gracia, pero ¿y en el jardín del restaurante, al aire libre? eso ya es otra cosa…Wink, y tengo que admitir que a mí toda la parafernalia del asunto me hace gracia, así que ¿por qué no? La verdad es que me lo estoy tomando con mucho humor, no consigo disociarlo de la preparación de un carnaval o una gran fiesta, y me lo estoy pasando bomba.

Pero las consecuencias que tendrá esto para los que viven del negocio de la fé me preocupan. Consolarme pensando que un grano no hace granero no oculta la profunda incoherencia de lo que voy a hacer, partiendo ya de la base de lo asimétrico de los planteamientos de ambas partes: para el cura que me casa, es una muestra de mi fe que le permitirá engordar el censo de cristianos católicos del que pervive la idea de que la religión católica es la más numerosa en España; para mí, es una especie de carnaval, una fiesta con una parafernalia curiosa, y también un convencionalismo social y una forma de darle una alegría a mi madre, que se emocionó al verme vestida de blanco por primera vez.

novios_angel-demoniaMe cabrea que se aprovechen de mí para obtener beneficios, que presupongan por qué hago algo (vale, sí, ya lo sé, no es excusa), así que estoy planteándome dejar claro que NO comulgo con la Iglesia católica y sus postulados reaccionarios, apostatando. Pero, eso sí, después de la boda, para poder darles el capricho a mi novio, a mi familia y a la suya. ¿Incoherente? En parte sí, para ser coherente conmigo misma no debería prestarme a ese juego y directamente decir que NO, que no me caso por la Iglesia porque me parece una institución retrógrada que discrimina y humilla a la mujer (y ya veremos cuando nos toque pasar por el cursillo prematrimonial…Wink. Pero como dije más arriba, la pareja es cosa de dos, y en ocasiones toca que ceder, y ser razonablemente coherente. A ver cómo me las apaño para cuadrar ambas cosas.

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Atención! En este post abuso sin compasión de las fotos.

Después de que Joan se apropiara con sabadosidad y alevosía de mi habitación de estudiar, mientras yo estaba en Madrid entretenida sacándole la lengua al presidente, decidí que necesitaba con urgencia arreglar la otra habitación para mí sola, pues es una pena que estuviera muerta de asco ejerciendo de almacén de los muebles de mi pisito de soltera. Además, es la segunda habitación más grande de la casa, no tenía sentido desaprovecharla. Así que Joan y yo hicimos un pacto: yo me quedo con la habitación grande para estudiar, me monto mi despachito allí, si él me ayuda a montar el escritorio.

Mi anterior habitación de estudiar, ahora okupada por Joan. Conformaros con esta idílica imagen, hacedme caso: es mejor para vuestra salud mental que no veais como está ahora…

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Habitación grande con los muebles de comedor de mi apartamento de soltera

Muebles Comedor 014

Mueble bajo (1)Mueble bar

Y ayer nos pegamos la gran paliza, que montar un mueble de Ikea parece fácil, pero estos suecos son muy mala gente, que os lo digo yo. Han planificado cuidadosamente un método de tortura por la vía, primero, de tratarnos como hamsters enjaulados en sus tiendas, haciéndonos recorrer toda la exposición por un camino marcado del que no nos podemos salir; después, poniendo publicidad incluso detrás de las puertas de los lavabos, que ya hay que tener mala leche, ni un momento de relax íntimo tiene una en esas malditas tiendas; después, otra tortura ingeniándotelas para meter todas las cajas en el coche, menos una, que no cabe; y, por último, la tortura definitiva: montar los muebles.

Montar unos muebles de Ikea NO es tan fácil como te cuentan

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Después de la gran paliza que nos dimos ayer por la noche montando muebles (sobre todo Joan: yo solo ejercí de competente pinche), el escritorio nuevo quedó razonablemente bien montado, y me he podido dedicar a enchufar el ordenador y sus mil gadgets, montar un lío tremendo de cables debajo de la mesa (que he conseguido arrinconar para que no molesten), poner en peligro la seguridad de todo el edificio conectando como cien enchufes en una sola toma de corriente, y llenando el espacio de trabajo, que ahora es grande y cómodo, con mil chorradas, muñequitos y peluches varios.

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Y además me cabe mi querido sofá amarillo, que ha venido conmigo de casa en casa desde que me fui a vivir sola, y en el que podré tumbarme a leer a solas, o ver la tele a mi aire sin tener que compartir el mando a distancia ni pactar el canal y el tiempo de visualización. ¡Ah, la libertad está hecha de pequeñas cosas!

¿No fue Virginia Wolf quien dijo que una mujer debería disponer de su propio dinero y su propia habitación? Desde luego, mi experiencia viviendo en pareja me lleva a concluir en la misma dirección: es mucho más sano para la pareja (y para mí misma) tener mi propia habitación, conservar mi espacio vital, donde poder pensar con traquilidad, relajarme, leer, escuchar música, ver la tele, y disfrutar de mi mundo interior en soledad, algo que se agradece de vez en cuando.

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Recuerdo cuando empezamos a vivir juntos, no hace tanto, en mi apartamento de 40 metros cuadrados y una sola habitación, compartíamos incluso la mesilla de noche. Era agradable y romántico, muy bonito, pero también había momentos en que me subía por las paredes, necesitaba una desconexión y no encontraba espacio donde tener un rato de soledad, y eso en mi opinión debilita mucho a la pareja: estaba nerviosa, arisca y de mala leche, y a él le costaba entender el motivo, especialmente cuando nunca ha vivido solo. Con el cambio de piso la cosa fue mucho mejor, ahora tenemos tres habitaciones y un comedor enooooorme, y un sofá mucho más grande en el que espatarrarme a ver la tele y hacerme la dueña del mando a distancia aprovechando los momentos en los que Joan se mete en la habitación a jugar al ordenador. Pero aún así continuaba echando en falta mi espacio propio. Y ahora ya lo tengo, montado y organizado a mi gusto.

Ya solo me falta tener un cacharro wifi de esos para tener internet en mi habitación y conectarme con el mundo exterior. Creo que iremos a comprarlo esta tarde, a ver si hay suerte y ya dejo montado mi nuevo despachito. De momento, me conformo con usar el portátil para postear y subir fotos, aunque ya me lo están reclamando.

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Y a mí se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo. Leo en El País la siguiente referencia al tema:

Horarios más flexibles y trabajo en casa. Rajoy habló de reformar el Estatuto de los Trabajadores para “flexibilizar” el horario laboral, pero no se refería a nada parecido a la reforma del mercado laboral, el llamado decretazo, que causó una huelga general contra el Gobierno del PP. Este partido está en la oposición, y no es momento para enemistarse con nadie, y menos con los sindicatos. La iniciativa consiste en dar más derechos a los trabajadores para que puedan exigir a sus empresarios un horario más flexible, trabajar desde casa o por objetivos, como en otros países europeos.

Pero no me acabo de fiar. Horarios más flexibles me suena a jornadas maratonianas. Flexibilizar el horario laboral me suena a horarios de locura. Que un partido conservador que se opone a la ley de igualdad hable de conciliación de la vida laboral y familiar me suena a la mujer en casa, que es donde tiene que estar.

Y la reforma del Estatuto de los Trabajadores en manos del PP me da pánico, especialmente con los antecedentes que tenemos: intento de reforma del mercado de trabajo sin consenso con los agentes sociales (principalmente, sin llegar a ningún acuerdo con los sindicatos, que no olvidemos que son los representantes de los trabajadores en la interlocución con el gobierno), decretazo cojonciano, rodillo parlamentario, huelga general, dimisión del Ministro de Trabajo, sentencia condenatoria al director de informativos de TVE por manipular la información sobre la huelga general… Con estos antecedentes, ¿cómo no echarse a temblar cuando Rajoy habla, no de reformar el mercado de trabajo, sino nada menos que el Estatuto de los Trabajadores, la ley de mínimos que establece el límite por debajo del cual los empresarios no deben apretarnos más las tuercas?

Si para reformar la Constitución son necesarios dos tercios de las cámaras, ¿qué porcentaje es necesario para reformar el Estatuto de los Trabajadores? Sea el que sea, no creo que el partido que gobierne deba poder hacerlo solo. Nos afecta a todos. Son nuestros derechos fundamentales como trabajadores los que están en juego. Y no están en venta.

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Arrastro un cansancio tremendo estos días. Llevo unas semanas de agotamiento extremo, con stress laboral y personal. Este es ya el tercer sábado seguido que me toca trabajar, con el agravante de que el domingo también lo trabajaremos; el sábado pasado además de madrugar para ir a currar un par de horas, nos fuimos a la feria de Bodas y Bodas y nos pasamos toda la tarde allí de un stand a otro; el sábado que viene también me toca trabajar; puntualmente entre semana he tenido que ir de formación a ciudades alejadas de mi casa (es lo que tiene haberse ido a vivir al culo del mundo a cambio de una piscina comunitaria), ayer además tuve formación en Sant Quirze con una manada de adolescentes hiperactivos, y después ejecutiva en la agrupación hasta casi las 12 de la noche… ¡Salvar el mundo es agotador!

En fin, que estoy para el arrastre y la fiesta no ha hecho más que empezar, la casa está hecha una pocilga y si me descuido no nos queda ropa limpia que ponernos ni comida no-intoxicable en la nevera que llevarnos a la boca. Un drama. Si sigo a este ritmo, voy a palmar sin darme cuenta.

Y lo peor es que aún no estamos casados y ya me siento una mala esposa por no tenerle las camisas limpias, los calcetines emparejados, la cena preparada y coserle los botones cuando me lo pide. Cuando ayer me dijo que le había llevado unas camisas a su abuela para que le cosiera un botón a cada una, creo que le habría ahogado con las mangas. Me sentí humillada y derrotada. Y asqueada de mí misma. Asqueada de mí misma como mujer por no haber sabido cumplir, y asqueada de mí misma como feminista por creer que cumplir era mi obligación. Cuando me dijo que no quería que nuestros hijos tuvieran una madre ausente, ya me acabé de hundir en la misera de mi condición de mujer, esposa, futura madre y trabajadora.

Él es un pequeño desastre, un terremoto que por donde pasa deja huella, y encima está todavía muy enmadrado, su madre se lo ha hecho TODO toda su vida y él, aunque está poniendo de su parte todo lo que puede (está aprendiendo a cocinar, y la limpieza de la cocina en general la tiene bastante controlada), aún tiene mucho que aprender en cuanto a convivencia y vida independiente. Básicamente, que la ropa no tiene patitas para irse sola a la lavadora, y que si uno no pone de su parte para no ir tirándolo todo, luego no se nos amontona… Y esas cosas. Pero me culpo a mí misma por no estar disponible cuando la casa me necesita (¡ojo! no él: la casa, que está hecha un desastre), por no tener las energías suficientes de ponerme a recojer cuando llego del trabajo, por no llegar a tenerlo todo bajo control, por mi falta de energías…

Quedamos en que nos repartiríamos las tareas del hogar entre los dos, pero ahora veo que lo que eso quería decir es que nos pondríamos los dos a la vez a hacer las tareas del hogar, y si he llegado a casa a las 11 de la noche y él lleva allí desde las 7, yo esperaría que hubiera hecho algo, y él no se ve capaz de ponerse solo, le supera y necesita que me ponga con él para que no se le haga tan pesado. Total, que si yo no tengo energías, las cosas en mi casa no se hacen, porque tenemos que hacer las tareas del hogar los dos juntos. Debí leer la letra pequeña antes de firmar ese contrato.

A veces me odio a mí misma por ser una femenista recalcitrante y a la vez sentirme presa de estos convencionalismos sociales que me provocan sentirme fatal por no ser una buena esposa como se esperaría de mí. Malditas contradicciones. Maldita incoherencia. Maldita sociedad y malditos estereotipos interiorizados que me encadenan. Maldita hipocresía la mía.

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El Gobierno ha trasladado a sindicatos y empresarios una propuesta de norma para mejorar las condiciones laborales de las 600.000 personas que trabajan como empleadas del hogar y que actualmente no tienen reconocidos una gran parte de los derechos que amparan a cualquier trabajador o trabajadora, y además contibuirá a dotar de transparencia un sector que tradicionalmente se ha movido en la economía sumergida.

Hasta ahora, las empleadas del hogar representaban el único segmento de la población asalariada que no es amparado por el Estatuto de los Trabajadores sino que se rige por el régimen especial del hogar, un código arcaico en sus disposiciones y mucho más restrictivo en cuanto a derechos de los trabajadores que su Estatuto común.

El Gobierno de Zapatero ha elaborado un documento que ha remitido ya a sindicatos y empresarios, destinado a liquidar esa rémora del pasado que consistía en mantener a las empleadas del hogar al margen de los derechos logrados por el conjunto de la clase trabajadora.

Cinco cifras en relación con el sector:

  • El sector lo componen un 93.8% de mujeres y un 6,2% hombres
  • El 56,7% de las trabajadoras del hogar son extranjeras, frente al 43,3% españolas
  • 3 de cada 4 tienen estudios no superiores o equivalentes a la EGB, ESO, Bachillerato elemental

En cuanto a los derechos que las empleadas del hogar adquirirán con la entrada en vigor del texto, si se mantiene tal y como lo ha redactado el Gobierno, podemos destacar los siguientes:

Si hasta ahora los contratos podrían ser verbales y no había obligación de registrarlos en las oficinas del INEM, ahora tendrán derecho a que sus contratos sean obligatoriamente por escrito y será obligatorio registrarlos.

Hasta ahora la duración del contrato, salvo que se especificara lo contrario, se entendía que sería por un año, prorrogable por acuerdo de ambas partes. A partir de ahora, si no se establece lo contrario, se entenderá que el contrato tiene carácter indefinido.

En cuanto al despido, Por otro lado, no se podrá prescindir de la empleada sin causa justificada (actualmente sí se permite, lo que admite un alto nivel de discrecionalidad y ampara arbitrariedades injustificables en ningún otro sector). La indemnización por depido se equipara a la del resto de trabajadores: entre 20 y 45 días por año. Actualmente las empleadas del hogar tienen derecho a cobrar una indemnización por despido equivalente a 7 días por año trabajado, aunque al no ser obligatorio el contrato por escrito, esta cláusula es casi inaplicable.

Hasta ahora no tenían derecho a percibir prestación por desempleo. Con la entrada en vigor de esta norma, por fin este colectivo tendrá acceso a una prestación tan básica para su seguridad económica y su poder de negociación laboral como es el derecho a la prestación por desempleo.

Hoy en día, las empleadas del hogar son el único sector en el que no existe cobertura por accidente de trabajo. La nueva normativa reconocerá las bajas por accidente laboral compensados con la remuneración correspondiente.

En cuanto a las bajas por enfermedad común, también mejora su situación: hasta ahora se cobraban a partir del 29º día de baja; con la nueva regulación, cobrarán como el resto de trabajadores, a partir del día 15º (las dos primeras semanas corren siempre a cargo del empleador).

Sobre la remuneración, hasta ahora, el empleador podía restar hasta un 45% del sueldo a la empleada por alojamiento y manutención. La nueva normativa no permitirá este pago en especie.

Si ahora la jornada laboral es potestad del empleador, que impone su voluntad y puede variarla a placer sin que se considere por ello modificación sustancial de las condiciones laborales que dan derecho, en caso de que el empleado no lo acepte, a la indemnización máxima por despido improcedente de 45 días por año trabajado. De hecho, la normativa establece que la jornada laboral no podrá ser ni abusiva ni los cambios injustificados, pero con todo y con eso, la arbitrariedad que permite da derecho al empleador a cuantas modificaciones del horario laboral considere oportunas sin que la empleada tenga derecho a objetar; con la nueva norma, la jornada laboral se pactará entre ambos.

El descanso mínimo entre jornadas, actualmente es de 10 horas y 8 para las interinas, pero con la nueva normativa se ampliará a en 2 horas: 12 horas de descanso mínimo entre la finalización de una jornada y el inicio de la siguiente (como el resto de trabajadores y trabajadoras) y en 10 para las internas.

Por lo que respecta al periodo mínimo por descanso semanal actualmente se establece en 36 horas semanales que pueden ser no consecutivas. La nueva normativa mejora este período mínimo de descanso estableciendo que las 36 horas serán consecutivas, preferentemente el domingo y la tarde del sábado o la mañana del lunes.

Las vacaciones se mantienen tal y como estaban: 30 días naturales por año, aunque la empleada podrá exigir disfrutar de 15 de ellos de forma ininterrumpida.

Y en cuanto a la base de cotización en la seguridad social, actualmente el empleador solo está obligado a cotizar por la base mínima (665,70 € al mes) independientemente de la jornada y de las condiciones, por lo que las pensiones de las empleadas del hogar son muy bajas. A partir de la entrada en vigor de la nueva normativa, quien quiera cotizar más podrá hacerlo. Asímismo, desaparece por fin el régimen especial del hogar y se equiparará a la categoría de subalternos, la más baja en el régimen general. Se prevee que en un periodo máximo de 5 años la base de cotización tienda hacia los salarios reales, es decir, que se incremente, y con ella las pensiones de jubilación del colectivo.

En definitiva: un buen plan urgente y necesario que pretende acabar con una discriminación laboral y sexista que contemplaba el trabajo en el hogar como un trabajo inferior no sujeto a los mismos derechos que el resto de actividades laborales.

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No era así como lo planeamos   13 de Agosto de 2007

Hace unos días charlaba con una amiga sobre el desconcierto que nos produce la manera de vivir de la nueva generación, esas ansias por querer vivir rápido (¿y morir joven?), de querer probarlo todo cuando apenas son unos niños, a diferencia (quizá) de la nuestra, en la que los niños seguían siendo niños aunque con ganas de ser mayores. Hoy en día, según su percepción, es algo habitual que las niñas pierdan la virginidad a los 13 años, que se produzcan cada vez más abortos en menores por embarazos no deseados, y que niños y adolescentes se estrenen en el uso de las drogas a edades cada vez más espectacularmente tempranas. Ella llega a la siguiente conclusión:

Desde que trabajo en un lugar de ocio me doy cuenta que quien educa hoy en dia no son los padres sino la Tv, los videojuegos, el dinero y la calle.

Y yo estoy de acuerdo con ella. Trabajamos demasiado para ocuparnos de los hijos, cuando llegamos a casa estamos cansados de trabajar tantas horas fuera y no nos ocupamos de educarlos: ¡bastante trabajo tenemos con mantenerlos!

Y eso, si tenemos la suerte de poder tener hijos, porque tal y como se está poniendo el tema inmobiliario, yo me lo veo crudo crudo… Como ahora trabajan por norma general los dos miembros de la pareja, los pisos se pagan el doble (¿qué digo el doble? ¡el triple!) de caros. Han visto que, si nos apretamos el cinturón podemos pagarlos y nos están apretando el cinturón, la corbata y la soga al cuello hasta asfixiarnos. A este paso, toda una generación estéril por el método anticonceptivo más eficaz: la letra del piso.

Esto último me preocupa especialmente, porque Joan y yo queremos tener hijos, preferentemente el primero antes de los 30 (y yo ya he cumplido los 26), pero tal y como está el patio, no sé si la letra de la hipoteca nos va a permitir ser padres algún día.

Honradamente, a veces pienso que con la incorporación de la mujer al mercado laboral nos han tangao pero bien. Nos han estafado, compañera. No era esto lo que planeamos, y ahora lo estamos pagando.

¿Quien se encarga ahora de las tareas del hogar? Con suerte, externalizamos estos menesteres con personal subcontratado en las capas más desfavorecidas de la sociedad. Hablemos claro: habitualmente, mujeres inmigrantes y mujeres autóctonas con un nivel cultural y educativo bajísimo tirando a nulo. Mujeres todas, en cualquier caso, de los estratos más desfavorecidos de la sociedad. ¡Pues sí que hemos progresado! Y eso, digo, en el mejor de los casos, porque en el peor es mayoritariamente la mujer quien se encarga de trabajar fuera de casa y de seguir trabajando cuando vuelve al hogar. Seamos honestos: el reparto equitativo de tareas domésticas aún está lejos de ser una realidad, así que sea la señora de la casa o sea una empleada doméstica, mayoritariamente sigue siendo la mujer quien se encarga. Trabajamos fuera de casa, y trabajamos dentro. Como decía, ¡pues sí que hemos progresado!

¿Y quien se encarga ahora de educar a los hijos? Tradicionalmente, era la madre, el ama de casa, quien se encargaba de estos asuntos. ¿Y ahora, que la madre está igual de ausente o más que el padre? La televisión, la calle y, con suerte, los abuelos y la canguro. Vamos de mal en peor. Y no, que conste que no es que una feminista recalcitrante como yo esté renegando de la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, solo digo que nos hemos dejado algunos cabos sueltos por el camino, y que conviene arreglarlos entre todos antes de que todo el tinglado se nos vaya a hacer puñetas. Empezar por poder acceder a una vivienda digna que nos permita llegar a final de mes sería un buen principio. ¿Y eso de la Renta Básica de Ciudadanía? Pues tampoco suena del todo mal. La plena equiparación en sueldos y en responsabilidades de hombres y mujeres en el mercado laboral es un objetivo al que no debemos renunciar. Y que ellos se pongan las pilas en casa (y eso pasa por que sean las madres las primeras que empiecen a educar a sus hijos en la igualdad y en la responsabilidad en las tareas del hogar, y los padres por responsabilizarse plenamente de la educación de sus hijos) sería un gran avance para la nueva generación

Lo que tengo claro es que no era así como lo planeamos cuando decidimos estudiar, ser universitarias e incorporarnos al mercado laboral en ¿las mismas? condiciones que nuestros compañeros. Algo ha fallado, los hombres siguen siendo quienes ostentan el poder, y aunque la ley de igualdad sea un pequeño avance en el buen sentido, aún nos queda mucho trabajo por hacer, pero no podemos dormirnos en los laureles. Ahora esta sociedad tiene no una sino varias piezas sueltas, y una de ellas es cómo se está educando la nueva generación. El síndrome del emperador, por ejemplo, hace tiempo que debería habernos puesto sobre aviso. Se nos va de las manos

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En ocasiones, pretendes tener una conversación trascendental sobre perspectiva de género, y a lo más que llegamos es al género absurdo. Para muestra, un botón.

ÉL: - Mañana tengo que volver a trabajar, ¡no quiero! (le daban el alta después de más de una semana de baja por unas quemaduras)

YO: - Ya, carinyu, si en casa se está muy bien de medio vacaciones, pero de algo tendremos que vivir…

ÉL: - ¿Por qué no ganas el suficiente dinero como para que yo me quede en casa? ¡Yo quiero ser la mujer en esta relación! (obvia decir que “la mujer” en esta relación, que soy yo, no se queda en casa precisamente…Wink

YO: - ¿Quieres trabajar más horas, ganar menos, y encargarte de la casa y de los niños? (y no añado además tener la regla, quedarte preñado, parir… mientras yo me quedo en el sofá haciendo zaping. Eso me lo cayo no sea que cambie de idea, que igual hasta salgo ganando con el cambio)

<ÉL: - Ya trabajo más horas y gano menos, y durante estos días me he encargado de la casa… bueno, un poco.YO: - Vale, ya solo te falta encargarte de los niños. Vas por buen camino.

ÉL: - Pero lo que yo quiero es quedarme en casa, no tener que trabajar y que tú me mantengas

YO: - Carinyu, entonces tú no quieres ser la mujer en esta relación, ¡tú quieres ser “la querida”!

plofff.

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Llevo unos días sin demasiadas ganas de politiquear. Llega el calor y determinadas cosas como que me aburren. Ayer ni ví el gran debate más que 10 minutos, la última intervención de Zapatero y la de Duran Lleida. Le he ido siguiendo por Internet en los blogs y en los medios, pero sin demasiado entusiasmo, la verdad. 10 días para las vacaciones, comienza la cuenta atrás.

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¿Regular la prostitución?   27 de Mayo de 2005

ia ApoKardias me entero de que el Gobierno está estudiando, junto a los sindicatos mayoritarios, la regulación de la prostitución como negocio. Es una reivindicación antigua: cuando la mayor parte de las prostitutas todavía eran españolas, ya reclamaban que “el oficio más antiguo del mundo” fuese reconocido como tal, como trabajo remunerado, y las prostitutas pudieran afiliarse a la seguridad social, por ejemplo, y obtener todos los beneficios que ésto comporta.

Hay que aclarar, par que nadie se lleve a engaño, que la prostitución en éste país no sólo está tolerada, sino que es legal: lo que es ilegal es el proxenetismo, el lucrarse alquilando el cuerpo de otra/o.

Opiniones sobre la prostitución, las hay para todos los gustos: desde los que abogan por la prohibición total sin paliativos ni paños calientes, hasta los que proponen la regulación del mercado de la prostitución como cualquier otra actividad económica con derechos reconocidos, pasando por los que creen que habría que penalizar al consumidor de sexo de pago. A nivel ético, me encuentro más cerca de éste último grupo que de cualquiera de los anteriores: si no hubiera consumidores, no habría mercado, y no habría negocio. Y si no hay negocio, no hay proxenetas, ni tampoco mafias.

En el marco de las Jornadas estatales de Ciudadanía para trabajadoras del sexo, Comisiones Obreras ha anunciado la creación una sección sindical destinada a lograr el reconocimiento laboral de las prostitutas con todos los derechos que le son inherentes como trabajadoras en regla. El Gobierno está estudiando la medida con vistas a lograr la regularización laboral del sector.

Creo que en el tema de la prostitución hay que entrar a fondo, pero no así: la regulación del mercado es una medida dirigida a las “profesionales libres”, es decir, a aquéllas que ejercen la prostitución porque así lo han decidido voluntariamente, y éstas son una minoría que, además, está en mejores condiciones comparativamente hablando que sus compañeras de profesión pero que la ejercen a la fuerza.

Es una cuestión de prioridades: las que están peor deben constituir la prioridad, y además se da el caso de que son mayoría. Creo que primero deberían acabar con las mafias que engañan y en ocasiones incluso secuestran a mujeres y las traen a España para prostituirlas y mantenerlas en condiciones de esclavitud. Sólo el 2% de las prostitutas que ejercen en nuestro país son españolas. Sólo éso ya es un dato como para reflexionar y establecer prioridades, más allá de golpes de efecto mediáticos.

Desde mi punto de vista, la cosa está de la siguiente manera:

a) Están las prostitutas de lujo o scorts. Este segmento en principio podría verse beneficiado por la medida, pues durante los años que ejerzan estaría cotizando en la seguridad social y, en el momento de abandonar ése mundo, siempre se pueden acoger al paro mientras buscan otro trabajo.

Puntos en contra: Principalmente, que son una minoría dentro del mundo de la prostitución, y encima son de las que mejor viven. Creo que hay otras prioridades dentro de éste mismo colectivo, como es proteger a las más indefensas. Y, por otro lado, si el “empresario” debe pagar seguridad social a cuenta de la empresa, ésa partida no va a salir, obviamente, de sus beneficios, sino del sueldo de las chicas. ¿Aceptarían cobrar menos a cambio de estar afiliadas a la seguridad social? Sinceramente: lo dudo. Pero habría que preguntarles a ellas.

b) Locales de alterne. Los hay de dos tipos: unos en los que las chicas viven encerradas, secuestradas y en condiciones de semi-esclavitud; y otros en los que las chicas llegan, trabajan sus horas pactadas, y se van a casa, en los que a nadie se obliga a hacer “privados” pero enseguida se les inculca que las que lo hacen ganan mucho dinero. Busquen en cualquier periódico la sección de anuncios de empleo: “Se necesitan camareras / gogos. 1.200 € mensuales. Pago semanal. No necesaria experiencia“.No son camareras ni gogós lo que están buscando, ya se lo habrán imaginado.
¿Hace falta que les explique y razone detalladamente cual de los dos tipos de locales me parece que necesita con urgencia la intervención estatal, preferentemente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado? Creo que yo: seguro que lo han entendido.

Puntos a favor y en contra: idéntidos que en el punto anterior: posibilidad de cotizar en la seguridad social mientras se ejerce, derecho a bajas por enfermedad o accidente, seguridad social, paro, etc. Pero, en contrapartida, cobrarán menos. Y sólo se podrán acoger a la medida las que ejercen la prostitución por voluntad propia, es decir, las que trabajan en locales del segundo tipo comentado.

c) Las que hacen la calle son las que viven en las condiciones más extremas, y son el colectivo que más atención necesita. Sus problemas no se derivan de ejercer un