¿Por qué tanto alboroto por la dimisión de Acebes? 6 de Mayo de 2008
Anda la blogosfera revolucionada por el comunicado público de la dimisión de Acebes, apenas unos días después de que Zaplana anunciara que deja el Congreso de los Diputados para fichar por Telefónica. Sinceramente, ¿alguien sabría decirme el por qué de tanto alboroto?
Que Acebes dimitiría lo sabíamos casi desde él día siguiente al recuento electoral: dos días después de las elecciones ya aparecía publicado en La Voz de Galicia que había comunicado a su entorno familiar que dejaría la secretaría general del Partido Popular, así que no puede decirse que se trate de una sorpresa precisamente.
También sabíamos que Rajoy trataría de retrasar lo máximo posible el anuncio de la destituciones tanto de Acebes como de Zaplana para minimizar el impacto mediático que tendría, así que la previsión de Rajoy era anunciar su lista la víspera del Congreso Popular, es decir, dentro de casi un mes. Lástima que estos dos le hayan chafado el plan. Y es normal: han oprtado por dar un paso atrás y conservar la dignidad antes de que les dieran una patada en el culo.
Que lo sepas, Mariano, tú no me echas: ¡me largo yo!
¿No es una opción lógica? Leal, no mucho, porque eso de fastidiarle los planes al jefe y organizarle un lío mediático de mil pares, no me parece que sea preisamente el paradigma de la lealtad orgánica; pero es una decisión lógica y comprensible, aunque solo sea por dignidad personal.
Así que, sinceramente, no entiendo tanta escandalera por el anuncio de la dimisión de Acebes. Lo extraño no es que ahora se marche, sino que llegara tan lejos.
La pregunta ahora es: ¿le ofrecerá Rajoy la secretaría general del partido a Ruiz-Gallardón para chinchar a la lideresa Aguirre? ¿Le volverán a chafar los planes de Rajoy anunciándolo antes del congreso del PP? Si Esperanza se entera por la prensa de los planes de Rajoy de colocar a Gallardón de número 2 con el tiempo suficiente, ¿se tirará sin red y presentará su candidatura alternativa en el congreso del PP, o esperará a que salga adelante la enmienda sobre las primarias populares? Esas dudas son las que me tienen en un sinvivir. Meras especulaciones, claro, pero me parecen mucho más entretenidas, y más relevantes para el futuro político, tanto del propio Partido Popular, como del resto del país. Y es que, aunque la militancia del PP, con todo su derecho, pretenda que su proceso congresual sea algo interno donde solo las personas afiliadas tengan voz y voto, yo creo que nos afecta a todos, y por lo tanto todos tenemos derecho a opinar y exponer nuestra visión, aunque no podamos votar a la persona que represente al principal partido de la oposición y alternativa de Gobierno.
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Aguirre ni confirma ni desmiente, y nos toma a todos por gilipollas 22 de Abril de 2008
Aguirre: - “Por aquí hay cierto gallego con barba que cae bien a los socialdemócratas…”
Rajoy: - “Por aquí hay cierta mujer rubia y liberal que debería coger la puerta y largarse…”
Aguirre: - “Que sepas que yo no me doy por aludida, Mariano, pero si va por mí, creo que deberías aclararlo…”
Rajoy: - “¿Quien, tú? Noooooo, claro que no. Ni se me había pasado por la cabeza, fíjate.”
Aguirre: - “Pues qué bien, porque a mí tampoco se me ha pasado por la cabeza presentar una candidatura alternativa…”
Resumiendo, más o menos, así anda la cosa, y mientras tanto nos toman a todos por imbéciles. Ella no ha dicho nada, siempre ha dicho que no se iba a presentar, ella es muy disiciplinada y siempre ha dado su apoyo a Rajoy, todo es un invento de los periodistas, que mira que son mala gente y les gusta enredar.
Os digo una cosa: o Esperanza Aguirre aclara de una vez si se va a presentar, o me afilio al PP y me presento yo. Y meto a Gallardón en mi lista, y que salga el sol por Antequera. Si viste el programa 59 segundos ayer, ¿te fijaste en cómo Esperanza torcía el gesto y no quería aclarar se presentaría candidatura alternativa si Rajoy llevara en su equipo a Gallardón de Secretario General?
“Creo que el líder tiene que tener un equipo y no lo tiene que presentar 12 horas antes o la noche del Congreso”
Y no hubo quien la sacara de aquí, no hubo manera de que aclarara si eso la haría dar un paso al frente y presentar su alternativa, pero sí se entendió que para ella sería una puñalada trapera que el actual presidente del PP, Mariano Rajoy, esperara al último momento para desvelar la composición de su equipo, sin tiempo ya para recabar apoyos para presentar candidaturas alternativas por parte de quienes no estén de acuerdo con ese equipo. Más aún si de número 2 y jefe del partido a Rajoy se le ocurre la gracia de situar al eterno rival de la indecisa Aguirre.
A todo esto, hay un aspecto de la pugna por el liderazgo en el PP que me pone los pelos de punta: ¿por qué narices insisten tanto en que quien será candidato o candidata a las elecciones generales del 2012, y no se preocupan por hacer oposición AHORA, que es el papel que les corresponde, digo yo?
Toda esta pugna por el liderazgo revela de una forma vergonzosa su ambición desmedida, y que eso tan bonito que pone en los estatutos del PP, una formación política de centro reformista al servicio de los intereses generales de España, no es más que retórica. El PP es una formación política al servicio de los intereses generales de los altos cargos del PP.
Nunca como hasta ahora quedó tan patente que lo único que les interesa es el poder en sí mismo. Acaban de perder las elecciones generales del 2008, y en lugar de ponerse a trabajar para ejercer de oposición, su mayor preocupación es la estrategia y la persona que se enfrentará al PSOE en las elecciones de dentro de cuatro años. ¡Qué obsesión!
No fueron capaces de asumir su derrota electoral en el 2004, y se aferraron al 11-M como a un clavo ardiendo. El fracaso electoral del 2008 tiene pinta de ser todavía más traumático que el anterior para los populares, al no tener una “excusa” que les ayude a comprender como no han sido capaces de ganar de sobras a un candidato como Zapatero, en el que han personificado todos los defectos posibles y al que consideraban que había llegado a la Moncloa casi por un error de la historia.
Así, la estrategia de oposición queda en un segundo plano, no importan las políticas, los argumentos y las alternativas que se desarrollen durante los próximos cuatro años: solo importa ganar las elecciones del 2012, sea como sea, a cualquier precio. Estamos de nuevo en campaña: la campaña electoral para las elecciones generales del 2012 ha comenzado.
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Teoría de la crispación 18 de Abril de 2008
En el blog que promueve la candidatura de Gallardón como aspirante a Presidente del Gobierno en el 2012, han publicado un interesante post sobre la marginación política que vive el Partido Popular, a instancias de sus medios de comunicación afines, que censuran toda voluntad de acercamiento del PP hacia el PSOE y critican con saña cualquier intento de acercarse a posiciones más moderadas. Ponen el ejemplo de cómo sus altavoces mediáticos han puesto el grito en el cielo por el hecho de que Gallardón ha felicitado al nuevo Ministro de Industria, Miguel Sebastián.
Su teoría es que la crispación mediática obedece a un puro cálculo de rentabilidad, a una estrategia para vender más periódicos y tener más oyentes. Su conclusión es la siguiente:
Quizás porque sepan que en una situación no crispada, en un país que no caiga en sus artes de agitación, su mensaje no tendría tanto valor, ni produciría tantos beneficios. Precisamente lo que desean es que entre la izquierda y la derecha de este país no se tienda ningún puente, ni acuerdo, ni vínculo. Un PP y un PSOE aislados, sin comunicación alguna entre ellos, son mucho más rentables para determinados medios de comunicación, aunque esta situación perjudique a la inmensa mayoría de los ciudadanos.
Yo, en cambio, no creo que sea tanto un ejercicio de “rentabilidad” periodística, de cuanto más crispado mejor, sino que es una cuestión de principios.
Han situado al PSOE en un lugar tan inalcanzable (Zapatero está provocando un “cambio de régimen“, “rompe España“, “se rinde ante los terroristas“, “miente a los españoles“, etc.) que cualquier acercamiento al Gobierno tiene que ser visto como un abandono de los principios propios.
No consideran a Zapatero un adversario político legítimo, sino un desastre para España y el enemigo a abatir. En consecuencia, pactar con él debe ser entendido necesariamente como una claudicación y como una colaboración con la desmembración de España y darle aire a una política que consideran nefasta, cuando no directamente alta traición a la patria. ¿Cómo van a alcanzar pactos de Estado con alguien así?
Si consideran que el PP es el único partido garante de la unidad de España, de la salvación económica de los españoles y de la derrota definitiva del terrorismo, y el PSOE en cambio pacta con separatistas, radicales y filoterroristas, ¿cómo va a pactar el PP nada con quien quiere romper España y venderla a los terroristas por un puñado de votos? ¡Imposible! El editorial de El Mundo hace unos días lo ilustraba bastante bien: el PSOE quiere pactar con el PNV, y el PNV quiere pactar con ETA. En esas circunstancias, ¿cómo va a pactar nada el PP con el PSOE? ¡Sería convertirse en cómplice de ETA! La secuencia lógica, en tal caso, sería “El PP quiere pactar con el PSOE, el PSOE quiere pactar con el PNV, y el PNV quiere pactar con ETA“. ¡Inaceptable de todo punto!
La pregunta pertinente, llegados a este punto, no es ¿a quien beneficia la estrategia de la crispación?, sino ¿cómo hemos llegado hasta aquí? y sobretodo, ¿cómo salimos de esta?
Si es cierto, como sostienen en Gallardon2012.com, que los medios de comunicación han fomentado la crispación hasta llegar a estos límites extremos en los que el acercamiento es anatema, no es menos cierto que el propio Partido Popular, con Rajoy a la cabeza, se ha embarcado alegremente en esa estrategia opositoria que le impide pactar con ningún otro partido político. No hay cordón sanitario: lo que hay es el propio aislamiento, buscado mediante la demonización del adversario.
Si ahora la militancia popular no entendería que se buscaran pactos con Zapatero, por las características que lo adornan en su propio imaginario colectivo, los únicos culpables de que se haya llegado a esa situación son los propios estrategas políticos del Partido Popular. Creyeron que con esa estrategia echarían al PSOE del Gobierno, tal vez incluso logrando un adelanto electoral (algo que repitieron machaconamente durante 2 terceras partes de la legislatura pasada), y ahora se encuentran con que, según sus propias palabras, el presidente más inútil de la historia de España repite mandato, con mayores apoyos que antes, beneficiándose de rebote de la estrategia de oposición del propio PP. No es extraño, por tanto, que casi el 75% de los votantes del PP se muestren desconformes con el resultado electoral, según una encuesta publicada la semana pasada por Expansión. La estrategia de acoso y derribo ha resultado fallida, contra las expectativas y me atrevería a decir incluso las ilusiones de los propios votantes, que se veían ganadores antes incluso de haber empezado el partido.
¿Cómo salir de esta situación? No tengo ni idea, allá ellos. No sé si con un cambio de candidat@, en el próximo congreso popular, arreglarían la situación, porque el problema no está en ellos, sino que el problema para pactar con el PSOE son las características intrínsecas que le han adjudicado a Zapatero. Es decir, que tal y como están las cosas, a la situación a la que ha llegado el PP, solo podrán alcanzar pactos de Estado sin que su coro mediático se les revolucione si es _el PSOE_ quien cambia de candidato, porque con Zapatero han quemado todas las naves. Con la estrategia que han desarrollado los últimos cuatro años, les ha salido el tiro por la culata, vamos.
Otra opción es que Rajoy pase olímpicamente de Pedro Jota, Losantos y todos sus derivados y haga la suya, pasándose por el mismísimo forro la opinión de la militancia, que tiene en estos personajes a sus oráculos particulares. Y ya veremos cómo se lo toma la militancia. Por lo pronto, en el propio debate de investidura en Libertad Digital se preguntaban cómo era posible que al líder del PP se le pasara siquiera por la cabeza abstenerse en la investidura de ese demonio con cejas puntiagudas: solo cabía la abstención. Y Rajoy cumplió con lo que le pedían.
¿Qué estrategia seguirán a partir de ahora? ¿La de alcanzar pactos de Estado, como dijeron en el debate de investidura y llevan repitiendo desde entonces? ¿O la estrategia de crispación, acoso y derribo que mantienen desde hace 4 años? Hagan juego señores, que la cosa promete ser divertida.
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Rajoy retrasará hasta el último día comunicar las bajas de Acebes y Zaplana 13 de Marzo de 2008
Ahora ya sabemos que Rajoy se presentará al Congreso del Partido Popular para ser ungido por la militancia como líder supremo y sin oposición interna. Esperanza Aguirre ha renunciado a presentarse como candidata alternativa en este congreso, pero no hay que olvidar que, según los estatutos del PP, tocaría otro Congreso ordinario antes del 2012, en el que, dependiendo de cómo se desarrolle esta legislatura, pueden haber cambios o no. En cualquier caso, Rajoy se presenta para liderar al partido los próximos años, pero que sea candidato del PP en el 2012 no está tan claro.
Hoy hablaré de su guardia pretoriana, aquéllas personas del equipo de Rajoy heredadas de la época Aznar, de los que Acebes y Zaplana son sus máximos exponentes. Rajoy dijo que se presentaría al congreso para ser elegido con su propio equipo, una frase que, como ya comenté ayer, me hace pensar que en su propio equipo no está la gente impuesta por el anterior presidente del partido, una matización importante en un momento en que la prensa conservadora pide la cabeza del líder bajo el pretexto de la renovación necesaria.
Rajoy es partidario de dejar inflarse los globos por no decir las cosas claras en su momento, y si no que se lo pregunten a Gallardón cuando se propuso para ir en las listas al Congreso por Madrid (por cierto, que Gallardón tampoco se retira). Pero esta vez no va a colar: Acebes y Zaplana están en la lista negra.
Rajoy ha dicho que no confirmará altas ni bajas en su equipo hasta el día antes del congreso del partido, lo cual me lleva a pensar que se trata de una estrategia para minimizar los daños, una manera de tratar de reducir el tiempo de exposición al escarnio público de estas dos personas, que hace mucho que deberían haber abandonado la dirección del PP. Si Rajoy dice ahora que ni Zaplana ni Acebes están en su propio equipo, las editoriales van a hacer sangre de ambos, incluso no faltarán los que opinen que si el PP no ha ganado estas últimas elecciones es por esa rémora del pasado que son estos dos piezas. Sin embargo, si Rajoy espera hasta el último día para comunicar que Zipi y Zape se quedan fuera del puente de mando de Génova, el tiempo y el espacio que se les dedicará en los medios de comunicación a la defenestración del dúo conspiranoico será menor, ocupados como estarán comentando las nuevas incorporaciones y el renovado centrismo del equipo del que ahora por fín sí se rodea Rajoy.
Esperar hasta el último día para comunicar que el paro aumentará al menos en dos personas más es la forma de Rajoy de minimizar el daño. Lo que ya no sé es qué pensará Esperanza Aguirre de que uno de sus principales valedores en la cúpula popular sea cesado (si no dimite antes). ¿Iniciará el PP a partir de ahora una senda moderada? Rajoy ha dicho que pretende “captar” votantes del PSOE, y me temo que con la vía de la crispación no lo logrará (todo lo más, los mandará a la abstención, según la doctrina Elorriaga). ¿Lo consentirán Esperanza Aguirre y su coro mediático? Y ese personaje que según Rajoy se ha comportado como un señor, Aznar, ¿qué tiene que decir a todo esto desde FAES? ¿Se atragantará Federico con su propia bilis una mañana de estas? ¡Cuantas dudas!

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¿Y si la exclusión de Gallardón fuese una estrategia? 18 de Enero de 2008
Hay días en los que me siento especialmente conspiranoica. Hoy quizá sea uno de ellos, porque llevo desde que se destapó el asunto de la exclusión de Gallardón de las listas del Partido Popular al Congreso con la mosca detrás de la oreja. Ya dije en su momento que Gallardón no estaba ofreciendo su ayuda a Rajoy, sino que estaba pidiendo un ascenso en justo pago (eso pensaría él) por los servicios prestados al partido.
Anda la blogosfera revolucionada estos días con la noticia, y sobre todo en la Blogosfera Progresista están que no caben en sus blogs de alegría, tras conocerse la noticia de lo que han denominado como el suicidio electoral del PP o directamente quemarse a lo bonzo, argumentando que han tirado por la borda su última oportunidad (¿acaso les quedaba todavía alguna?) de llegar a la Moncloa. Bueno, pues yo no comparto ni esta alegría ni ese optimismo de cara a las elecciones. Soy de natural escéptico, qué queréis que os diga, y me cuesta creer que pongan en juego sus puestos de trabajo y su futuro de una forma que a todos nos parece realmente estúpida. Llamadme cínica, pero si están donde están y aspiran a gobernar el país, a recuperar el poder que una vez tuvieron, yo creo que en el PP tontos no son, aunque a veces nos lo parezca, así que no cometamos el error de subestimar al enemigo. Es por eso que esta estrategia de excluir al político mejor valorado del PP y el representante del ala moderada de un partido echado definitivamente al monte del extremismo me huele a estrategia, a estrategia mediática a la que todos hemos contribuido. Me explico.
Para lograr los votos (o los escaños, que Rajoy últimamente parece que no recuerda la diferencia) suficientes para ganar unas elecciones, un partido puede optar básicamente por dos estrategias:
a) Ganar votos por el centro, en este caso representado por Gallardón según la opinión generalizada, convenciendo a los votantes moderados de que Zapatero lo ha hecho rematadamente mal en estos 4 años, y que otros 4 años más de gobierno del PSOE serían la ruina del país (ya saben: España se rompe, se regala Navarra a ETA, se destruye la familia, etc.), como ellos llevan pronosticando desde marzo del 2004 sin que sus mensajes apocalípticos tengan representación alguna en la realidad palpable y cotidiana de la ciudadanía, tal vez por eso Rajoy y los suyos decidieron hace unos meses empezar a hablar de economía, hipotecas, precios de los alimentos y llegar a fin de mes, y dejar los lemas patrióticos como decorado de sus mensajes y no leit-motiv central de su estrategia de oposición (como curiosidad, hace 4 años Rajoy pedía el voto a los españoles para gobernar sin hipotecas, y hoy habla de las hipotecas de los españoles para poder gobernar él…
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Pero esta estrategia de ponerle ojitos tiernos al electorado de centro les plantea serios problemas a los responsables de campaña del PP. A saber:
- El mensaje no cuela. Eso de que España se rompe y se regala Navarra a los terroristas ya no se lo cree nadie, y a los pocos que se lo pudieron creer les importa una higa: la unidad de España no está en el primer orden de las preocupaciones de los españoles, precisamente.
- Rajoy no convence. Ni como líder político (en las encuestas, suele obtener una califación de Muy Deficiente), ni como cabeza visible de la oposición, que es valorada como malísima por los españoles.
- El electorado de centro tiende a votar al partido del Gobierno, salvo que les convenzan de que su continuidad sería una catástrofe que hay que evitar a toda costa. Y con los precedentes de los dos puntos anteriores, no parece que Rajoy y los suyos vayan por buen camino para lograrlo. Parece que convencer al electorado de que Zapatero es un presidente nefasto está resultando más complicado de lo que parecía (a pesar de la desastrosa política de comunicación de la Moncloa y del PSOE), de lo cual podría extraer interesantes conclusiones que tal vez desarrolle en otro momento.
La pregunta entonces es, ¿podría Gallardón, con su mera presencia, contribuir en algo a romper esta dinámica y ganar votos centristas para el PP? Sinceramente, no lo creo. Muchos sompañeros socialistas se las prometen muy felices estos días pronosticando el descalabro del PP por la pérdida de votos que sufrirán a consecuencia de lo que Donaire ha denominado “gallardonicidio“ pero, como ya dije antes, yo no comparto su optimismo, y concido en parte con Luis Solana cuando dice que Gallardón no importa lo más mínimo. No creo que se puedan perder votos que no se tienen, y puesto que creo que los votantes de centro tienen pánico de este PP montaraz, pocos votos centristas se pueden perder tras el gallardonicidio pues nunca se tuvieron. En este punto, los cálculos electorales siguen, por tanto, igual antes que después de la exclusión de Gallardón.
Sí, ya sé que en FaceBook y en los foros del PP los partidarios de Gallardón son legión. Ya. Y una cosa es la legítima empatía que se pueda sentir por “el moderado” que ha sufrido una puñalada trapera a manos del hooligan, y otra muy distinta votar por un partido cuyo líder no te merece la más mínima confianza y cuya estrategia de oposición (de 4 largos años de oposición) valoras como el culo. Pobre Gallardón, sí, vaya putada que le han hecho, pero no votaría al PP ni muerta, por mucho que él fuese en las listas electorales de mi circunscripción (que ni siquiera es el caso). A Gallardón le han convertido en un mártir, pero no creo que cuando estaba políticamente vivo fuera capaz de darle la victoria a su partido arrastrando para su causa a un número suficientemente alto de votantes centristas. De ahí que no comparta el entusiasmo de mis compañeros tras el gallardonicidio y me muestre más bien escéptica.
b) La segunda estrategia consiste en mantener movilizado y con ganas de guerra al electorado propio, para asegurarte de que el 9-M ninguno se quede en casa, y al mismo tiempo desmoralizar y desmovilizar al electorado ajeno, moviéndolo hacia la abstención. Muchas cosas pueden desmotivar al electorado de izquierdas, más indisciplinado que el de derechas y tendente a quedarse en casa como forma de “castigar” a los políticos en general con su abstención, a la mínima que se sienta decepcionado. Pero otro argumento distinto de la decepción del partido que gobierna, y que también refuerza la dinámina abstencionista especialmente en los votantes de izquierdas menos movilizados, es la idea de que el partido está sentenciado antes de jugarlo, que la victoria es segura y un solo voto no cambiará nada. Un PP echado al monte en una estrategia aparentemente desquiciada, quemando en la plaza pública a su político mejor valorado y un montón de militantes socialistas dando saltos de alegría, dando por segura la victoria del PSOE y creyendo que el PP se dirige voluntariamente hacia el precipicio como una manada de lemmings… paradójicamente no hace sino apuntalar las posibilidades del PP y enviar a la abstención a unos cuantos miles de votantes socialistas en potencia, que para qué se van a molestar en ir a votar si de todas formas el PSOE va a ganar las elecciones… ¿Me siguen por donde voy?
No nos engañemos: en estas elecciones no serán los votantes de centro los que marquen la diferencia, o al menos no sólo ellos, sino el % de abstención. El PP mantiene a sus votantes fieles movilizados, el 14M apenas sí perdió votos con respecto a las anteriores elecciones en las que obtuvo mayoría absoluta, y se ha pasado 4 años clamando de movilización en movilización que Zapatero es un presidente desastroso y requiere recambio urgente mediante adelanto de las elecciones. De hecho, están tan desesperados que ya no saben cómo invalidar a Zapatero como presidente y se inventan las excusas más ridículas. Pero conviene no perder de vista que la diferencia entre la mayoría absoluta del PP y la victoria por la mínima del PSOE la marcaron 2 millones de personas que ese día decidieron que sí merecía la pena ir a votar. Así que dar por segura una victoria del PSOE en estas circunstancias me parece, cuanto menos, arriesgado.
En el PP pueden sostener en público tanto como quieran que su derrota en las elecciones del 2004 se debió a los atentados del 11M, pero estoy convencida de que, a nivel interno, en la cúpula del PP son conscientes del rechazo que concitó el estilo de gobierno de Aznar durante la legislatura de la mayoría absoluta (a la que muchos líderes actuales del Partido Popular deben sus cargos a día de hoy) y la contestación social que tuvieron muchas de las medidas que trataron de sacar adelante: decretazo de reforma del desempleo; el director de informativos de TVE, Alfredo Urdaci, condenado por manipulación informativa durante la época más decadente de la televisión pública, manipulada de forma obscena; la ley de calidad de la enseñanza con su reválida incluida; la ley de universidades, que fue derogada nada más alcanzar el PSOE el Gobierno; la ley anti-botellón; el Prestige, con el Presidente de la Xunta de Galicia de caza con el Ministro de Fomento, el Ministro de defensa hablando de bombardear el barco, el Ministro del Interior dando clases magistrales sobre hilillos del plastilina y el Presidente del Gobierno sin aparecer por el lugar de la catástrofe en dos semanas, para finalmente no bajar a la arena y limitarse a mirar desde las alturas; y como colofón, la guerra de Irak, sin el aval de la ONU, con mentiras que nadie se creyó (sería porque éramos más listos que Aznar), llevado al Congreso en una sesión parlamentaria que no fue más que una farsa para poder aplicar el rodillo de la mayoría absoluta, y celebrar el resultado más que previsible de la votación como si de una fiesta y no de una invasión ilegal a un país se tratara… Estoy segura de que en Génova tienen informes que les recuerdan todo esto, y que si votaron 2 millones de personas más aquel 14M no fue por el atentado en los trenes, sino porque nos tenían a todos ya muy hartos.
Si en aquel entonces nos tenían tan hartos que pensamos que tal vez mereciera la pena, por una vez, movilizarnos e ir a votar para echar a esa gente del poder, el que ahora nos hagan creer que no tienen ninguna posibilidad de volver a gobernar nos mueve justamente en sentido contrario, a quedarnos en casa y a volver a instalarnos en la abstención. Justo lo que ellos desean, para que obteniendo los mismos votos que hace 4 años, el % sea sustancialmente superior al descender la participación en su conjunto pero afectando notablamente a los partidos de izquierdas.
Pero no es cierto que no tengan ninguna posibilidad: antes de deshacerse de Gallardón, las encuestas hablaban prácticamente de empate técnico entre PP y PSOE, y ese empate técnico hacía más necesario que nunca nuestro voto para que no vuelvan al poder, así que de alguna manera tendrían que convencernos de que no, de que no tienen ninguna posibilidad y no hace falta que votemos: sacrificando a Gallardón de las listas, nos hacen creer que renuncian a unos votos que en realidad nunca hubieran ido a parar a su candidatura (¿creeis que eso no lo sabían ya cuando decidieron excluir al alcalde de Madrid?) y, por tanto, no hace falta que los votantes de izquierdas nos tomemos la molestia de votar, porque ya se las apaña el PP para perder solito. Este es el mensaje, y por eso me huele a estrategia destinada a desmotivarnos a nosotros. Ellos llevan 4 años acumulando rencor contra Zapatero y rabiando por las esquinas por haber perdido el poder (siguen creyendo que el PSOE de Zapatero les ha robado algo que les pertenecía, y estoy convencia de que el día de las elecciones ni un votante del PP que lo fuera el 14 de marzo del 2004 se va a quedar en casa el 9 de marzo del 2008. La pregunta es, ¿podemos arriesgarnos a que vuelvan? ¿De verdad quieres que vuelvan? Yo, por si acaso, el 9 de marzo no me pienso quedar en casita.
¡Ah, por cierto! Yo tampoco me creo que Gallardón se retire, aunque la posibilidad debe acojonar a más de uno, empezando por el propio alcalde y por los miles de madrileños que se llevan las manos a la cabeza imaginando qué pasaría si Ana Botella fuese alcaldesa…
Y para terminar, si tienes curiosidad por leer el comunicado oficial del Partido Popular al respecto de la no inclusión de Gallardón en las listas y la amenaza de Aguirre con dimitir, lo he encontrado y lo he subido aquí.
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Gallardón, el de los túneles submarinos de la M30, viene a darnos lecciones de infraestructuras 31 de Octubre de 2007
Lo leo en La Vanguardia y me quedo helada: Rajoy envía a Gallardón a Barcelona para “vender” que el PP sabe de trenes. Entre otras perlas, en el artículo nos cuentan que vienen a hacer campaña mostrando reultados, a “vender gestión” y a presentarse como una alternativa eficaz y fiable, y que en el apartado de infraestructuras tienen resultados que ofrecer. Ojiplática me he quedado.
¿Que el alcalde de los túneles que se inundian unas horas después de que los inaugure, viene a darnos lecciones a los catalanes de buen hacer en infraestructuras? ¡Venga ya! Eso me lo cuentas el día de los inocentes.
Después de los gravísimos defectos de seguridad que tienen los túneles de la M30, y los fallos de evacuación en el túnel más largo que convierten la autovía madrileña en una ratonera, ¿qué nos va a contar en cuanto a seguridad?
Después de que hayan habido más de700 accidentes en el soterramiento de la M30 por las prisas por terminar antes de las elecciones municipales de mayo, según denuncias de Comisiones Obreras (ya saben: Ce, ce, o, o), ¿con qué cara puede criticar a Zapatero querer inaugurar en la fecha para la que se había comprometido? (14 años tarde, por cierto, gracias a la genial gestión del Partido Popular con Álvarez Cascos y sus socavones como dirigente destacado).
Después de que presupuestaran la obra en 1.700 euros, y les haya acabado costando la broma más de 5.000 (más que la ampliación del Canal de Panamá, por cierto), ¿nos van a dar lecciones de buena gestión y financiación para infraestructuras? Lo leo y no lo creo.
Después de que los eurodiputados llegaran a la conclusión de que su obra estrella incumple la normativa ambiental comunitaria, ¿qué gestión brillante nos va a vender?
¿Nos va a contar Gallardón que es culpa de Zapatero que el trazado que el Partido Popular impuso por narices, porque era el más económico, ahora se haya revelado como técnicamente complicado, incoherente y defectuoso? (todavía recordamos los socavones del trazado, los corrimientos de tierra y la entrada en el AVE del Rey en Catalunya a 80 km por hora, muy por debajo de los 320 km por hora que debería alcanzar). ¿Cómo nos lo va a explicar? ¿Cómo les va a explicar a los miembros de la Plataforma AVE por el litoral, que el trazado que su partido se empeñó en mantener utilizando el rodillo de su mayoría parlamentaria, ahora no era el más adecuado y tendrían que haberles hecho caso entonces en sus reinvidicaciones? ¿Les va a decir que tenían razón entonces, que lamenta que su gobierno no les hiciera ni puñetaro caso, que han rectificado y les pedirá perdón? ¿O se aprovechará de la foto para arrear a Zapatero, olvidando quien es el responsable de que el AVE pase por donde pasa?
Y, por último, ¿nos va a restregar por la cara la diferencia en cuanto a financiación entre Catalunya y Madrid? ¿Se hará cargo del déficit endémico en infraestructuras que el PP contribuyó a fraguar, y reconocerá los graves problemas de financiación que ha tenido Catalunya desde hace más de una década y media, y que solo parcialmente se han podido solucionar gracias al sistema de financiación que se detalla en el nuevo Estatut que su partido tiene recurrido en el Tribunal Constitucional? ¿Admitirá Gallardón que su partido se ha equivocado al criticar los presupuestos generales, que incluyen una partida de 18.000 euros para tratar de arreglar en lo que se pueda las maltrechas infraestructuras catalanas, o seguirá atizando el fantasma de la Catalunya rica e insolidaria y de la discriminación entre comunidades autónomas?
Baaah! Gallardón no viene ni a aportar soluciones ni a vendernos nada: Gallardón es un cero a la izquierda en el PP, y si en Génova lo envían de paseo a las Ramblas es porque cae más o menos bien entre los votantes de izquierdas. No es mi caso: yo encuentro esta visita como una provocación.

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Gallardón no ofrece colaboración: está pidiendo un ascenso 24 de Agosto de 2007
Por mucho que Gallardón pretenda disfrazar su “ofrecimiento” de “ayuda desinteresada” para que Rajoy gane las próximas elecciones generales, en realidad Gallardón no está ofreciendo su colaboración: está pidiendo un ascenso, está reivindicando ir en los primeros puestos (de número 2) de la lista electoral por Madrid al Congreso de los Diputados en las próximas elecciones generales, en justo pago (considera él) por los servicios prestados al PP.
“Quiero contribuir en todo lo que pueda a que Mariano Rajoy gane las elecciones“, declaró en una entrevista publicada el pasado domingo por la agencia Efe.
Aunque los medios de comunicación (y escandalosamente El País, en concreto en su edición de ayer) pongan el acento en “la ilusión” que le hace a Alberto “ayudar a Rajoy“ a llegar a La Moncloa, y el ofrecimiento de “arrimar el hombro” que ha hecho el Faraón de Madrid, lo cierto es Gallardón no está ofreciendo ayuda: está exigiendo que se recompensen sus 30 años de dedicación al partido y su trayectoria de éxitos electorales incontestables.
Lo que a Gallardón en realidad le ilusiona no es ayudar a Rajoy: es verse a sí mismo de diputado, de número 2 de un líder que, si funciona, no tendrá más remedio que tenerle en cuenta; y al que puede sustituir fácilmente si se estrella. Aunque Gallardón lo disfrace de ayuda desinteresada a Rajoy, en realidad mira únicamente por la mejora de su futuro político.
Gallardón no está ofreciendo colaboración: está exigiendo un ascenso, y las próximas elecciones generales son su mejor apuesta, pase lo que pase Gallardón gana. Normal que en el Partido Popular no se fíen: tienen bien aprendida la lección de que más vale enemigo enfrente que amigo a la espalda. Por eso no entiendo de qué se sorprenden algunos cuando ven que Rajoy se lo ventila con un “Gracias, pero de momento, no, gracias“. Dicen que el PP rechaza lo mejor que tiene, y sí es cierto que a Gallardón los sectores más extremos de su partido no le pueden ni ver (el Comando Tippex y la Plataforma GallardónNO son tan solo un par de ejemplos), pero es normal que si se postula tan descaradamente para suceder al líder caído, en el partido le respondan con un “Córtate un pelo y espérate al menos a que se pegue el batacazo, no seas tan descarado“.
Luis Solana apunta en la misma dirección: En un congreso del PP para elegir nuevo presidente del partido, Gallardón no se comería una rosca; pero si Rajoy no gana las próximas elecciones generales (y ni siquiera sería necesario, según su valoración, un sonoro batacazo del PP), Gallardón como número 2 en el Congreso estaría en una situación inmejorable para sucederle cuando se saquen los cuchillos que llevan meses afilándose en Génova 13.
Hugo, en cambio, no cree que la petición de Gallardón vaya en serio: cree que es más fácil para el alcalde de Madrid posicionarse como alternativa a Rajoy ante el batacazo electoral que dan prácticamente por seguro incluso en su propio partido, que intentar sucederle como número 2. Yo no estoy de acuerdo porque creo, como muchos analistas políticos están poniendo de relieve estos días, que el líder de la oposición debe estar en el Congreso de los Diputados. Y si Gallardón no va en las primeras posiciones de la lista que encabece Rajoy cuando este, previsiblemente, caiga en desgracia en marzo del año que viene, lo tendrá mucho más complicado para alzarse con el título de próximo cabeza de cartel, más aún teniendo en cuenta que en su propio partido no le pueden ni ver. Precisamente por eso creo que la apuesta de Alberto Ruiz-Gallardón de posicionarse en las listas al congreso va totalmente en serio.
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No sabe nada, Bono… 3 de Agosto de 2005
Si ayer decía que Bono es insuperable en su faceta mediática, hoy les traigo una nueva entrega de ésta serie sobre las interminables andanzas del primer ministro de denfesa pacifista que yo recuerde.
Bono es un bicho mediático. Sabe que donde se ganan o se pierden las elecciones es en el centro, y es a ese elector al que cultiva, el votante que es católico pero poco, de izquierdas, pero no mucho, y así con todo.
Que Bono es un bicho mediático lo demuestran ésas declaraciones, jurando por su sillón que o les sube el puesto o se marcha, que hasta el Presi ha tenido que salir a la palestra para darle la razón a Bono, tranquilos que aquí no dimite nadie si se puede evitar… Pero lo demuestra aún más que ya supiera de antemano que le habían aprobado la subida en el último consejo de Ministros. De La Vega se ha chivado. No sabe nada, Bono. Menudo pájaro está hecho…
Por cierto, en el Blog La Trinchera alguien planteaba como sucesores de Zapatero a Bono y a Gallardón de Rajoy. ¿Se imaginan unas elecciones con Bono y Gallardón de candidatos? ¿Quien representaría a la derecha y quién a la izquierda? ¡Menudo lío!






