La educación sexual os hará libres   3 de Septiembre de 2008

Por norma general, la vida personal de un candidato a un cargo público no debería ser relevante a la hora de decidir su idoneidad para el cargo al que aspira. O, por expresarlo de otra manera: para optar al cargo de vicepresidenta de los Estados Unidos, debería ser irrelevante el estado civil de la candidata o las juergas que se corren sus hijos. Por norma general, ya que estos datos no nos aportan ningún tipo de información válida para juzgar la valía personal y profesional de la persona.

Familia Palin

La excepción, por supuesto, la encontramos en candidatos que pretenden que _su_ forma de entender la vida familiar, sus valores y su forma de educar a los hijos es la adecuada y exportable a todas las familias del país. Si la candidata republicana a vicepresidenta está en contra de los programas de educación sexual a adolescentes, y resulta que su propia hija adolescente está embarazada de 5 meses, creo que tenemos derecho a saberlo. Si pretende extender SU concepción de la familia y de la sexualidad a todas las escuelas del país, los centros de planificación familiar y los programas de educación sexual adolescente y prevención de embarazos no deseados, lo que afectará a todos los adolescentes y sus familias, tenemos derecho a saber qué resultados ha dado esa forma de educar a los hijos en la propia familia de la candidata. Si una educación sexual represiva basado principalmente en el concepto de “abstinencia sexual hasta el matrimonio” y “la única función del sexo es la procreación“, da como resultado un desconocimiento total sobre métodos anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual, y un fracaso estrepitoso en el área de la abstinencia, desembocando en un embarazo adolescente no deseado, tenemos derecho a saberlo puesto que es este modelo el que pretenden imponer a todas las familias del país mediante las escuelas públicas y los centros de planificación familiar.

El modelo conservador que propugna Sarah Palin, candidata por el partido republicano a la presidencia de Estados Unidos (suponiendo que antes averigüe qué es lo que hace un vicepresidente) ha fracasado en su propia familia. Sarah Palin se opone a los programas de educación sexual, y su hija de 17 años está embarazada de 5 meses, cabe suponer razonablemente que por un desconocimiento importante en cuando a métodos anticonceptivos se refiere. Si ese es el modelo a seguir, la ciudadanía tiene derecho a conocer las consecuencias de ese tipo de educación sexual represiva, y decidir en consecuencia si es la educación que quiere que reciban sus propios hijos. Se trata, pues, de uno de los pocos casos en los que la vida privada y familiar de la candidata puede orientar el voto basándose en argumentos objetivos.

Una educación sexual basada en las bondades de la abstinencia y que restrinja la información de los adolescentes sobre métodos anticonceptivos únicamente puede desembocar en el drama familiar y personal. Tener un hijo a los 17 años, hoy en día en el mundo occidental, es acabar de un plumazo con la juventud, las expectativas de futuro y el proceso de maduración de la pareja de adolescentes. Por no hablar de la vida y la educación que le esperan a la criatura, con unos padres inmaduros y poco preparados para hacerse cargo de las responsabilidades que representa traer un hijo al mundo.

La educación sexual es un tema demasiado serio como para frivolizar o hacer experimentos: la mejor política en cuanto a educación sexual se refiere es la información. Solo con información, los jóvenes serán libres de hacer con su cuerpo lo que quieran, y no se verán obligados a afrontar consecuencias no deseadas e inesperadas de sus actos que el desconocimiento ha provocado. Y la candidata republicana a la vicepresidencia de Estados Unidos está en contra de facilitar el acceso a la información sobre sexualidad y anticoncepción a los jóvenes estadounidenses, lo que puede provocar, como en su propia familia se ha comprobado, un aumento de los embarazos adolescentes no deseados.

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Orgullo español socialista   5 de Noviembre de 2007

Le leo a Luis Solana en su blog una encendida defensa del papel que han hecho los distintos gobiernos socialistas por la bandera de España: Felipe González colocó la bandera de España entre los miembros de la OTAN y de la Unión Europea, y ahora Zapatero va a colocar la bandera de España en Ceuta y Melilla; en contraposición a aquéllos lugares donde los conservadores situaron la bandera de España: el islote Perejil, la plaza de Colón en Madrid y algunos otros sitios donde a los españoles hubiéramos preferido que nuestra bandera no ondeara nunca.

Pues bien, como española y socialista, mi principal preocupación no es dónde ondea la bandera española, sino la ciudadanía. La sociedad no necesita banderas, sino derechos y servicios sociales. Si no me puedo ir de casa de mis padres, me da igual si en mi ayuntamiento ondea la bandera española o no; si para tener un piso en propiedad tienes que vender un riñón, y las listas de espera en la seguridad social son kilométricas, me da igual que la bandera española ondee en la sede del gobierno de Melilla.

Que la bandera de mi país ondee en las calles de Ceuta y Melilla, honradamente: de deja fría.

Como socialista, en cambio, me siento orgullosa de que miles de españoles dependientes tengan quien les cuide sin que resulte de un sacrificio económico que no pueden hacer.

Me siento orgullosa de que mi gobierno se preocupe por los jóvenes a los que cada vez nos cuesta más emanciparnos, y tome medidas para promover el alquiler frente a la compra de vivienda a precios imposibles que ha hipotecado a tantas familias hasta asfixiarlas.

Me siento orgullosa de que 600.000 empleadas del hogar sean tratadas a partir de ahora como empleadas y no como sirvientas, y puedan por fin ver reconocidos sus derechos laborales.

Me siento orgullosa de que mi gobierno se comprometa con la subida progresiva del Salario Mínimo Interprofesional, y lo cumpla.

Me siento orgullosa de que miles de españoles que hasta ahora veían negado un derecho como el del matrimonio (y las ventajas fiscales que comporta) y el derecho a ser padres, únicamente en base a una elección personal tan íntima como la elección de compañero/a vital que sea del mismo sexo, ahora sí tengan derecho a casarse y adoptar.

Me siento orgullosa de que los adolescentes y preadolescentes aprenderán lo que implica ser ciudadano/a y lo que significan los derechos humanos desde las clases.

Me siento orgullosa de que gobiernos municipales socialistas como el de Barcelona apuesten por el transporte público ininterrumpido durante todo el fin de semana (y me refiero al metro, y no al AVE, proyecto que hace mucho que se tendría que haber repensado seriamente); y que gobiernos municipales socialistas como el de Santa Coloma de Gramenet apuesten por la gratuidad de los libros de texto.

En definitiva, yo me siento orgullosa del que el gobierno socialista se preocupe menos por España y más por los españoles.

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Ayer se firmó el esperado Pacto Nacional por la Vivienda 2007-2016 promovido por la Generalitat de Catalunya (que os podéis descargar aquí).

Entre los objetivos del Pacto, están:

  • la movilización de suelo para construir 250.000 viviendas de protección oficial;
  • comenzar a edificar otros 160.000 pisos protegidos destinados preferentemente a jóvenes;
  • la puesta en el mercado de alquiler de 62.000 pisos actualmente desocupados;
  • rehabilitar 300.000 pisos;
  • aumentar el tiempo de protección de la vivienda protegida (lo que se conoce como tanteo y retracto) a 30 años;
  • y establece el principio de solidaridad urbana, que obliga a todos los ayuntamientos a levantar VPO.
  • El presupuesto del plan es de 8.221 millones de euros en 10 años.

(pincha para ver el cuadro completo)

Objetivos del pactor nacional por la vivienda

La gran mayoría de los agentes económicos y sociales, incluidos los tres sindicatos mayoritarios (UGT, CCOO y USOC); el gremio de constructores y las asociaciones de constructores y promotores inmobiliarios; los promotores públicos de vivienda y suelo agrupados en la asociación AVS; los colegios profesionales de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, arquitectos y aparejadores; la Cámara de Comercio de Barcelona; la Federación de Cooperativas de Vivienda y la Asociación de Fundaciones de Vivienda sin Ánimo de Lucro; la Asociación Catalana de Municipios (cercana a CiU, por cierto), asociaciones de vecinos y de consumidores; el Consejo Nacional de la Juventud; incluso Cáritas y Justícia i Pau, han firmado el acuerdo. ¡Hasta Ciutadans han estampado su firma en el documento del Pacto Nacional por la Vivienda!

Sin embargo, CiU y PP se han negado a apoyar el Pacto debido a un artículo de la Ley del Derecho a la Vivienda que actualmente se está tramitando en el Parlament, concretamente el 42.6., que establece que las viviendas vacías durante más de dos años, en áreas de fuerte demanda de vivienda, se deban destinar a alquiler social, con las debidas garantías y por un periodo máximo de 6 años, transcurrido el cual el propietario vuelve a disponer de su derecho de usufructo (la propiedad de la vivienda vacía no la pierde nunca y, por lo tanto, no se puede hablar propiamente de expropiación). Todos los partidos de la derecha en el Parlament de Catalunya (CiU, PP y Ciutadans) se oponen a este artículo de la Ley del Derecho a la Vivienda, pero Ciutadans sí firmará el Pacto Nacional por la Vivienda.

Hay que decir que las asociaciones de vecinos estuvieron a punto de no firmar el Pacto si no se les garantizaba que el polémico artículo 42.6 del alquiler forzoso NO sería retirado de la ley; los sindicatos exigieron el mismo compromiso, hasta que el Conseller de Vivienda tuvo que comprometerse a no retirarlo de la futura ley. No se trata, por tanto, de una reivindicación exclusiva de Iniciativa para marcar perfil izquierdista que tiene de alguna manera prisionero al PSC, como en CiU vienen argumentando, sino una demanda social de sindicatos, asociaciones de vecinos y la que escribe de vez en cuando en este blog.

Por cierto, que antes de lanzarse a degüello por el tema del “alquiler forzoso de pisos desocupados”, conviene informarse así sea mínimamente de cómo funciona la cosa. Veamos: Se podrá obligar a un propietario a alquiler su piso desocupado, en casos extremos, solo si la Ley del Derecho a la Vivienda (NO el Pacto Nacional firmado ayer) se llega a aprobar tal y como está actualmente en su tramitación parlamentaria. El texto de la ley prevé garantías (avales, por ejemplo) a los propietarios para garantizar el cobro del alquiler o la reparación de desperfectos, así como ayudas a la rehabilitación previa al alquiler o incentivos fiscales al arrendamiento. El propietario podrá ceder la vivienda a la Administración pública (a la Generalitat o al Ayuntamiento, según los casos) para que ésta la alquile. En casos extremos, agotadas las vías señaladas, la Administración podrá acordar el alquiler forzoso, previa declaración de incumplimiento de la función social de la propiedad. Dos años después de tal declaración, la Administración puede expropiar el usufructo de la vivienda (NO la vivienda como tal) para alquilarla a tercerlos, valorando la indemnización que recibirá el propietario. Este alquiler forzoso no podrá durar más de 6 años, momento en el que el propietario recuperará su vivienda.

En un momento en el que la crisis acecha al sector de la construcción (al menos mientras se resistan a bajar los precios de la obra nueva en las promociones que no se acaban de vender, que hay que ser recalcitrante para quejarse de que a uno no le compran cuando tiene los precios por las nubes y no hacer nada al respecto como bajar los precios…Wink, decía que en un momento en el que la crisis acecha al sector de la construcción, la Cámara de Comercio de Barcelona confía en que las viviendas de protección oficial que la Generalitat ha planificado en el Pacto reactiven el sector de la construcción.

En cualquier caso, para mí es una buena noticia se mire desde el punto de vista que se mire.

Por cierto, Aintzane ha enlazado unos cuantos documentos interesantes al respecto. Si quieres informarte más a fondo, ¡no te los pierdas!

Foto de familia al firmar el Pacto Nacional por la Vivienda

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Superavit y gasto social   27 de Septiembre de 2007

Cuando hemos debatido aquí sobre las propuestas de políticas sociales que ha lanzado el Gobierno del PSOE, entre ellas la última ayuda de 210€ para el fomento del alquiler en España, habéis argumentado muchos de vosotros que cuando hay superávit no conviene que los ministros se lancen a una carrera descontrolada para ver quien se lo gasta antes, y que en época de expansión económica, cuando hay superávit fiscal, lo que el Gobierno debe hacer es ahorrar para cuando venga la previsible crisis económica y baje la recaudación de Hacienda.

Esas argumentaciones suenan muy bien, son coherentes y lógicas, y ninguna persona con un mínimo de sentido común se atrevería a rebatirlas. Pero para centrar el debate y saber de qué estamos hablando, conviene que definamos primero a qué nos referimos cuando hablamos de ciclo económico expansivo: la docrtina económica ortodoxa nos dice que se trata de una época en la que la ciudadanía requiere en menor medida de los servicios de asistencia social que el Estado del Bienestar pone a su disposición en los momentos de necesidad, pues los ciudadanos disponen de una mayor renta disponible en su bolsillo para costeárselos. Si la sociedad en su conjunto dispone de más dinero, significa:

  • que menos personas requerirán becas de estudios, porque podrán pagar las tasas y el material;
  • que el gasto en prestaciones por desempleo será menor, porque durante una época de bonanza económica se crean puestos de trabajo y por lo tanto habrá menos gente en paro;
  • que las ayudas a la vivienda y las VPO serán inferiores porque la gente tendrá más dinero y podrá hipotecarse en el mercado de renta libre;
  • y que el Estado ingresará más dinero tanto en impuestos indirectos como el IVA porque la gente consumirá más, como en impuestos directos como el IRPF o el impuesto de sociedades, porque al disponer de mayor renta, el Estado ingresará más en concepto de impuesto sobre la renta, y al crecer el consumo las empresas ingresarán más y por lo tanto tributarán más.

A grandes rasgos, podríamos decir que este es el panorama que nos presenta la teoría económica de un ciclo de expansión económica, pero ¡alto! porque el cuadro que os acabo de pintar encierra una trampa: plantea que esta bonanza económica alcanza a todas las capas de la sociedad en mayor o menor medida; presupone que cuando la economía va bien, a todos nos va bien nuestra economía. ¿Es esto realmente así en la actualidad en España?

Esta bonanza económica plantea como premisa unas cifras de desempleo relativamente bajas, y es cierto: una tasa de paro de entre el 8 y el 10% es casi paro estructural. Pero, al mismo tiempo, una tasa de desempleo baja presupone que el poder de negociación de los trabajadores aumenta, ya que al ser un bien escaso (al haber poco paro), pueden exigir mejoras salariales y sueldos más altos. ¿Se da esto en España? Si fuera cierto, no habríamos acuñado conceptos como mileurista ni mucho menos submileurista, y los sindicatos no nos habrían estado machacando durante años con el cuento de la moderación salarial para combatir el riesgo de la inflación. De hecho, no ha sido hasta hace poquitos meses que los sindicatos han roto esa retórica de la contención salarial, que quiere decir en nuestro idioma sueldos bajos, y han pasado a plantear la reivindicación de los convenios colectivos con un tope mínimo de 1.000 euros.

Así, tenemos empleo bajo, inflación baja, pero sueldos bajos también. Pero, en cambio, beneficios empresariales batiendo récords históricos, lo cual explica en gran parte que se mantenga el discurso de lo bien que va nuestra economía, cuando cada vez más personas no llegan a final de mes, que es lo que a mí me interesa para este post. Si tan bien va nuestra economía, si crecemos por encima de la media de la Unión Europea, si nuestro PIB es la envidia de la zona euro, ¿por qué el endeudamiento familiar es cada vez más alto (supera ya el 115% de su renta disponible), y las tasas de morosidad también van en aumento? Se diría casi que hablamos de países distintos: un país donde la economía crece en tasas superiores al 3% anual, muy por encima de todos los países de su entorno, pero donde una mayoría creciente de ciudadanos no llega a fin de mes.

Y es en este contexto en el que deberíamos preguntarnos si es conveniente aplicar la teoría clásica de “ahorrar en los buenos tiempos para gastar en los malos”. ¿Realmente estamos viviendo tan buenos tiempos en materia económica? Si la ciudadanía vive cada vez peor, cada vez más agobiada por el incremento del coste de la vida, independientemente de lo que diga el IPC, creo que es momento de invertir en gasto social para paliarlo, aunque el PIB diga que crecemos a más del 3% anual. Ahora que la clase media y baja de nuestra sociedad está cada vez más ahogada, y ahora que las cuentas públicas reflejan superávit, es el momento de los gastos sociales que contribuyan a hacer más llevadera esa situación a las familias y a los ciudadanos españoles.

Los objetivos de la política social que está desarrollando el Gobierno en estas últimas semanas me parecen loables:

  • Faciliar la emancipación de los jóvenes, en un momento en que el problema de la vivienda para la generación de nacidos entre mediados de los 70 y los primeros noventa está adquiriendo tintes dramáticos
  • Fomentar la natalidad, ayudar a crear una familia a las parejas, que cada vez lo tienen más difícil debido al coste económico que tienen que asumir ya de por sí para su propia emancipación y sostenimiento
  • Pagar el dentista a los hijos entre 7 y 15 años, lo que hasta ahora era una carga económica importante para las familias
  • Ayudar a las familias propietarias, asfixiadas por las subidas del euríbor, a llegar a final de mes mediante una rebaja de la presión fiscal vía IRPF.

Entre otras medidas, quizá menos sonadas mediáticamente hablando. Otra cosa es que esté más o menos de acuerdo con las medidas concretas adoptadas (el cehque-bebé, por ejemplo), con los mecanismos utilizados para alcanzar esos objetivos, que ese es otro tema. Como todos sabemos, una cosa son los fines y otra muy diferente los medios.

Es por todo lo expuesto que no cuestiono, como están haciendo muchos analistas políticos y económicos estos días, la política de inversión social que el Gobierno del PSOE . Como dijo Animal Político en este mismo blog:

Yo no quiero un Estado con superávit: quiero un ciudadano sin déficit.

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Empecemos primero por LOS DATOS. A estas alturas, me imagino que ya no quedará nadie que aún no sepa que el Gobierno de Zapatero y la Ministra de Vivienda Carme Chacón han aprobado unas ayudas de 210€ al mes a los jóvenes que viven de alquiler. Las características básicas de esta medida son las siguientes:

  • Cobrarán 210 euros al mes, a partir del 1 de enero, aquéllos jóvenes de entre 22 y 30 años que vivan de alquiler en una vivienda que NO sea propiedad de un familiar directo y que ganen al año menos de 22.000 euros brutos.

Es decir: se trata de una media destinada a ayudar básicamente a los jóvenes mileuristas y submileuristas que no pueden acceder a una vivienda en propiedad.

  • Esta ayuda tendrá una duración de 4 años
  • Si se comparte piso, la ayuda se prorratea entre todos los arrendatarios.

O lo que es lo mismo: si mi pareja y yo vivimos de alquiler, cobraremos a razón de 105 euros cada uno.

  • Esta ayuda al alquiler se complementará con un 10% de deducciones fiscales para todos los arrendatarios, hasta un máximo de 9.015 € anuales, independientemente de su edad, equiparando los descuentos fiscales del alquiler a los de la compra.

¿Qué significa esto? Que al hacer la declaración de la renta, los que vivimos de alquiler nos vamos a poder desgravar el importe del alquiler, un 10% hasta 9.015 euros al año (hasta un máximo de 750€ mensuales de alquiler, y lo que pase de ahí ya no desgravará), prácticamente igual que lo que desgrava una hipoteca. Por fin la declaración de la renta me va a salir a devolver un buen pico porque, si la vivienda es un derecho (que no es lo mismo que la vivienda en propiedad), ¿por qué quienes la compran pueden desgravársela, y quienes la alquilan podían desgravarse una pequeña parte? Se acabó esa discriminación fiscal a los inquilinos. Ya era hora.

  • También se dará a los arrendatarios un cheque por valor de 600 euros destinado al primer mes de fianza, que el Estado recuperará una vez se extinga el contrato de alquiler.
  • Y a la vez, el Estado ejercerá de aval por 6 meses.

Ya os comenté hace un año y medio los requisitos necesarios para alquilar un piso: Aval bancario por 6 meses, 2 meses de fianza, el mes en curso y el mes de honorarios para la inmobiliaria. Eso significa que, si te piden de alquiler 700€ mensuales, hasta ahora necesitabas tener:

  • 4.200 euros retenidos en el banco y generándote comisiones bancaria
  • 1.400 euros que se queda el propietario como fianza
  • 700 euros a fondo perdido que se queda la inmobiliaria por sus honorarios
  • 700 euros del mes corriente y
  • entre 200 y 350 euros por la gestión del contrato de alquiler.

Total: mínimo 7.200 euros más lo que necesites para tus gastos corrientes del mes (comer, agua, luz, y lo que surja). Es evidente que el hecho de tener que dejarte casi millón y medio de pelas entre toda la historia desincentiva a cualquiera a la hora de alquilar. Afortunadamente, con el nuevo Plan de Apoyo a la emancipación e impulso del alquiler, la mayor parte de estos gastos quedan cubiertos por el Estado.

A continuación, me gustaría comentar unos cuantos TÓPICOS bastante extendidos respecto al alquiler:

Alquilar es tirar el dinero

Vivir con los padres hasta los 35 e independizarse una vez casado es tirar los mejores años de tu juventud.

Por lo que cuesta el alquiler, me compro un piso, o bien los alquileres están a la altura de las hipotecas.

¿Estás seguro? ¿Has hecho números para decir eso tan a la ligera? Te explicaré un pequeño truco para calcular cuánto pagarías al mes de hipoteca, dependiendo del importe del crédito: ponle que pagarás al mes 30 euros por cada 6.000 € de préstamo a 40 años. Aproximadamente, las cifras finales no variarán demasiado. Un piso de 3 habitaciones, en una ciudad como Terrassa, a 30 kilómetros de una capital de provincia como Barcelona, de alquiler cuesta entre 600 y 700 euros, dependiendo de las características, la antigüedad del eficio, el estado de conservación del piso, etc. Eso significa que para que el alquiler esté a la altura de la hipoteca, tendrías que pedir como máximo 144.000 euros de hipoteca, y eso considerando que no suban más los intereses en una buena temporada. Teniendo en cuenta que por ese mismo piso de 3 habitaciones, el precio de venta no baja de los 200.000 euros, más gastos (un 10% del precio de venta), la diferencia será lo que separa alquilar de comprar. Si no tienes en tu cuenta 11 millones de pesetas para darlos de entrada (y con un sueldo de mileurista, ya tendría mérito), no esperes que un piso de compra te cueste lo mismo que alquilar. En realidd, de media el alquiler representa entre un 50% y un 60% de lo que constaría la hipoteca del mismo piso.

Comprar es una inversión.

Comprar en una época de precios altísimos e intereses bajos que solo pueden evolucionar al alza no es una inversión: es un suicidio para la economía familiar. Consideremos la situación de alguien que se compró su pisito hace 2 o 3 años. Si al cabo de 2-3 años de haberte hipotecado hasta el límite de tu capacidad de endeudamiento, los intereses suben por encima de lo que ha subido tu sueldo en ese mismo periodo, te las vas a ver negras para llegar a final de mes. Si finalmente la hipoteca te ahoga, no pienses en la reunificación de deudas, porque lamento decirte que no está a tu alcance: con un crédito hipotecario contratado a 40 años, de los que has amortizado 2 ó 3 años un 90% de intereses, difícilmente te podrán alargar más el plazo de la hipoteca. Si estás en esta situación, tienes dos alternativas: esperar a que te embarguen y el piso salga a subasta (¿de verdad te planteas esta situación?), o vender tu fantástica inversión.

En estos tres años, apenas se ha reducido la deuda que tienes con el banco, porque prácticamente todo lo que has pagado mes a mes son intereses, así que le debes al banco prácticamente lo mismo que el día que firmaste la escritura. ¡Ah, la escritura en el notario! ¿En cuántos millones incrementó tu hipoteca ese feliz momento? la tasación, el IVA y los Actos Jurídicos Documentados el gestor que se encargará de llevar las escrituras a Hacienda e inscribirlas en el Registro de la Propiedad… ¿sigo? Estos gastos representan aproximadamente un 10% del precio del pisito. Pongamos que te lo vendieron por 40 millones (una ganga), 4 millones más fueron a parar únicamente en impuestos, por lo que el piso realmente te costó 44 millones.

Ten en cuenta que en una ciudad como Barcelona, hoy se venden un 75% menos de pisos que hace 2 o 3 años, cuando tú te compraste tu pisito creyéndote el más listo del vecindario. Sí, has leído bien: un 75% menos según Joan Ollé, presidente del Colegio Oficial de Administradores de la Propiedad Inmobiliaria; por cada 100 operaciones que se cerraban hace 2 años, hoy solo se cierran 25, y además los plazos desde que el piso se pone a la venta hasta que finalmente se vende son cada vez más largos, los posibles compradores se lo piensan cada vez más para comprar debido a los altos precios, los intereses ascendentes y la incertidumbre de si pinchará definitivamente la burbuja inmobiliaria o si habrá una caída suave. Nadie quiere hacer el primo. ¡Vaya! Quizá vender tu pisito, tu inversión, sea más difícil de lo que habías pensado…

Siguiendo con el ejemplo, en una ciudad como Barcelona, sólo en el tercer trimestre los precios de los pisos han bajado un 7%. Convendría que te hicieras a la idea de que la venta de tu piso probablemente sea por menos de lo que pediste de hipoteca (por favor, no me digas que también aprovechaste para amueblarlo y comprarte la tele de plasma…Wink. Te quedas sin piso y con deuda (¿o crees que el banco te va a regalar la diferencia?). Sin duda, una magnífica inversión.

Pero, ¡oye! quizá tengas suerte y consigas vender tu piso por lo mismo que pediste de hipoteca. Considérate afortunado: no tienes piso, pero tampoco tienes deudas, pero a ver con qué cara me cuentas que mientras yo pagaba 500 euros al mes, por el mismo piso tú pagabas el doble y ahora lo único que tienes son las manos vacías. Una magnífica inversión, lo que yo te decía. ¿Cómo era eso de que alquilar es tirar el dinero?

Los propietarios se arriesgan mucho al alquilar sus pisos (vacíos): impagos, destrozos, juicios para deshauciar al inquilino, la lentitud de la justicia…

Esta es una preocupación que está anclada a la realidad solo relativamente: El 80% de los propietarios NO ha tenido problemas con sus inquilinos. Pero vayamos por partes. Por lo que respecta a los impagos, permítanme que dude de que ese riesgo sea tal: ¿me están diciendo que prefieren seguir pagando la hipoteca de un piso vacío y no ingresar _nada_ por él, antes que alquilarlo para pagar la mitad de la hipoteca, por miedo a que le dejen de pagar? Eso es como la historia de aquel que vendió el coche para comprar gasolina: ridículo. Pago 1.000 euros cada mes porque si lo alquilo por 500 y en algún momento me dejan de pagar… ¿Alguien más se ha dado cuenta de que en esta afirmación las piezas no encajan?

Por otro lado, ya hablamos aquí del Plan Nacional de Alquiler Garantizado que ha promovido ese Ministerio de Vivienda que algunos dicen que no ha hecho nada y otros que es una carcasa vacía de competencias.

Para quien no sepa lo que es el Plan Nacional de Alquiler Garantizado, les pongo al día: Es el marco que ha elaborado el Gobierno de Zapatero para proteger a los propietarios frente a inquilinos morosos. Establece la garantía de deshauciar al inquilino moroso en un plazo de entre 30 y 45 días, sin necesidad de ir a juicio, sin tener que pagar abogado y procurador y esperar la resolución de la justicia, algo que ANTES sí era lento y costoso: ahora el procedimiento lo resuelve la corte de arbitraje en menos de dos meses. También establece que en caso de impago, el Estado ejerce de aval, por lo que el propietario está protegido frente a inquilinos que no pagan, y ya se encargará el estado de reclamar.

Y aún más: el PNAG es también un seguro por destrozos, es decir, garantiza que, tras abandonar el inquilino la vivienda, el propietario la recuperará en las mismas condiciones en las que la alquiló.

¿Y qué tienen que hacer los propietarios para acogerse a todas estas ventajas del PNAG? Simplemente anexar el documento oficial al contrato de alquiler que ya tengan redactado con las condiciones que hubiera acordado con el inquilino. Tiene un coste de entre 18 y 30 euros y tiene validez durante todo el periodo del alquiler, es decir, no requiere renovación.

Estas medidas han logrado que aumente el parque de viviendas de alquiler en un 30% desde que se puso en marcha, por lo que tampoco es cierta la afirmación de Marc Vidal cuando dice que el paquete de medidas aprobado incentiva únicamente la demanda y no la oferta, cosa que impediría la moderación de los precios: las medidas destinadas a incentivar la oferta ya han sido aprobadas con anterioridad.

¿Me repiten, si son tan amables, eso de los riesgos que asumen los propietarios, tan desproporcionados que les llevan a preferir tener un piso vacío antes que obtenerle rendimiento alquilándolo?

Esta ayuda va a hacer que los precios de los alquileres suban

Es probable, aunque creo que en todo caso será una subida moderada. No hay que olvidar que el aspecto más llamativo de la medida, los 210 € mensuales, no tienen carácter universal, es decir, no todo el mundo va a poder optar a ellos: son solo para jóvenes de entre 22 y 30 años y que cobren menos de 22.000 euros brutos al año, mileuristas y submileuristas. Este segmento de mercado es precisamente el compuesto por aquéllas personas que hasta ahora no podían alquilar porque no les llegaba el presupuesto, así que no creo que en este segmento haya mucho margen para subir los precios.

Más bien lo que se pretende es dinamizar el sector del alquiler, que salgan al mercado todas esas viviendas vacías. Primero, con el PNAG, se ha tratado de dinamizar la oferta, y ahora con esta nueva medida, incrementar la demanda. Si hay demanda presionando el mercado, la idea es que esas viviendas vacías salgan a la luz y formen parte del parque de viviendas de alquiler.

En la moqueta verde han publicado un interesante artículo sobre este tema, como siempre avalado por análisis estadísticos. La conclusión es que no es tan predecible como a algunos les parece el hecho de que aumenten los pisos, puesto que el plan también aumenta las garantías que ofrece a los propietarios, pero lo que sí es seguro es que habrá más oferta de pisos en alquiler, y también más gente dispuesta a alquilar. Justo lo que se pretendía.

La subvención de los alquileres va a salir de los impuestos de todos.

Como si todos pagáramos los mismos impuestos. Los que se van a beneficiar de la subvención de los 210 € mensuales son jóvenes de entre 22 y 30 años, en su mayoría solteros. Da la casualidad de que precisamente este colectivo, jóvenes solteros sin hipotecar, son los que más impuestos pagan.

¿Y los demás, qué? ¿El Gobierno no nos va a ayudar a llegar a final de mes a los que ya no somos jóvenes y tenemos hijos menores a nuestro cargo?

Pero, ¿qué me estás contando? A tí la declaración de la renta te la hace un gestor, ¿verdad?

  • ¿Tienes una hipoteca? El Estado te ha estado devolviendo pasta por ello desde que te compraste tu piso.
  • ¿Tienes hijos menores a tu cargo? El Estado te paga una pasta por mantenerlos hasta los 18 años.
  • ¿Además eres madre trabajadora? Premio extra hasta los 3 años.

Y así suma y sigue. Cuando haces la declaración de la renta, todo esto te lo puedes desgravar, lo que viene a ser una ayuda directa del Estado vía IRPF. Como decía, los que más impuestos pagamos somos los jóvenes mileuristas sin hipotecar, así que no me cuentes melodramas.

Y si tus hijos ya son mayores de edad y no te los puedes desgravar al hacer la declaración, ¿qué mejor ayuda podría hacerte el Gobierno que contribuir a que tus hijos por fin puedan irse de casa y hacer su vida, construir su futuro?

Es una medida electoralista. Zapatero quiere comprar el voto de los jóvenes.

Como si las dificultades de los jóvenes para independizarse no hubiesen alcanzado ya la categoría de drama generacional al que urge poner remedio. Por no decir, porque ya lo he dicho antes, que los jóvenes no solo _también_ pagamos impuestos, sino que pagamos _más_ impuestos que nadie. ¿Está Zapatero comprando el voto de los jóvenes con el dinero de los jóvenes?

¿Electoralismo? ¿Y eso es malo? Resulta que Zapatero tiene la oscura ambición de ser reelegido presidente. Pues mira, si para conseguirlo consigue que mi hermano se pueda pirar de casa de una vez y que yo llegue a final de mes, bienvenida sea la ambición de Zapatero. Otros, en cambio, prefieren entretenerse con gilipolleces por un quítame allá esa bandera. Curiosa percepción de las necesidades de la ciudadanía, la que se gastan.

Por cierto, me meo de la risa cuando leo que Artur Mas ve a Zapatero “vestido de mercader persa” por sus ayudas a la vivienda. ¿Le recordamos las promesas electorales que hizo Artur Mas en las elecciones autonómicas catalanas del 2006? Pasen y vean, estas fueron las promesas que hizo Artur Mas si llegaba a ser President de la Generalitat:

Si Zapatero es un mercader persa por las ayudas de 210 euros al mes para el alquiler de los jóvenes… ¿qué es Artur Mas?

España se rompe, ZP se ha vendido a ETA, hay ayuntamientos que no ponen la bandera de España…

Los hay que viven realmente bien si solo tienen estas cosas de las que preocuparse.

No nos falles, José Luis.

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Solbes es un aguafiestas   13 de Septiembre de 2007

Son ya unas cuantas las medidas sociales propuestas por distintos ministerios y por gobiernos autonómicos, ilusionantes para la ciudadanía, que el vicepresidente económico se ha encargado de enfriar con sus continuas apelaciones a la contención económica.

Solbes ya torció el gesto cuando Zapatero, en pleno debate sobre el Estado de la Nación, se comprometió a abonar 2.500 € por hijo, pero la medida salió adelante en el Consejo de Ministros. No con carácter retroactivo desde el 1 de enero como querían el Presidente Zapatero y el Ministro de Asuntos Sociales Jesús Caldera, sino desde el mismo día en que se hizo la promesa en el Congreso de los Diputados. En aquella ocasión Solbes ya se salió con la suya solo a medias por la firme voluntad del Presidente de llevar a cabo esta medida de promoción de la natalidad.

La primera medida de estos días que Pedro Solbes no acaba de ver clara es la promovida por la Junta de Andalucía sobre el acceso a una vivienda de protección oficial a aquéllas familias con ingresos inferiores a 3.100 € en la unidad familiar. Lo más llamativo de este plan es, sin duda, el precio de estas viviendas: un 25% de la renta familiar en caso de alquiler, y un 33% de la renta familiar en caso de compra. Este plan, destinado a aquéllas personas que por sus ingresos no pueden acceder a una vivienda en el mercado de renta libre, podrán acceder a viviendas sociales promovidas por la Junta de Andalucía. Para ello, en el Plan de Ordenación del Territorio Andaluz ya establecía que los municipios deberían reservar el 30% de su terreno urbanizable para viviendas de protección oficial, y el Plan lo concreta con la construcción de 300.000 viviendas en la próxima legislatura, priorizando en el acceso a aquéllas familias con ingresos inferiores a 500 € mensuales.

Sobre esta medida, Solbes soltó la mayor pedrada que me podría esperar viniendo de quien viene y ostentando el cargo que ostenta:

Nunca soy partidario de grandes leyes de reconocimientos de derechos para toda la vida. Son cosas que suenan bien, pero luego hay que aplicarlas, y aplicarlas significa restricciones económicas.

Perdón, ¿como dice? Me abstengo de extrapolar esta máxima del vicepresidente económico, porque aplicarla a casos concretos de nuestra vida cotidiana podría llevarnos a auténticos absurdos.

El segundo jarro de agua fría llegó cuando la recién estrenada Ministra de Vivienda, Carme Chacón, propuso entre una batería de acciones destinadas a dinamizar el mercado del alquiler en España, la de incorporar desgravaciones fiscales a los inquilinos en la declaración de la renta, cosa que haría más atractiva la opción de alquilar (como si el precio de venta de los pisos actualmente no fuese ya suficiente incentivo para alquilar).

A Solbes tampoco le gustó la propuesta de la Ministra más joven de la historia de la democracia española, y recortó su aplicación de tal manera que las desgravaciones fiscales prometidas pasaron de ser válidas para todos los inquilinos a únicamente aplicables a los jóvenes. Menos da una piedra, que diría aquel…

Y la última enganchada, que se sepa, ha tenido esta vez como protagonistas al Ministerio de Economía y al de Sanidad. Bernat Soria ha puesto sobre la mesa una vieja reivindicación: que la seguridad social se haga cargo de la salud bucodental básica, más allá de las prestaciones mínimas con las que ahora corre. Actualmente, por norma general, la seguridad social cubre extracciones y operación de la muela del juicio, y poco más. En algunas comunidades autónomas, también están cubiertos los empastes y el taponamiento de grietas antes de que degeneren en caries profundas (en Catalunya, la sanidad pública no cubre estas prestaciones). Lo que se propone el ministerio de Sanidad es que estas prestaciones básicas sean cubiertas en todas las comunidades autónomas, al menos en niños de 7 a 15 años, además de otra serie de prestaciones que, como carezco de los conocimientos de odontología necesarios, no me atrevo a relatar. Solbes también se ha opuesto a esta medida, pero afortunadamente para las familias con hijos en esas edades, tanto la Vicepresidenta De la Vega como el titular de la cartera de Sanidad, Bernat Soria, han sido contundentes: el plan para la salud bucodental infantil saldrá adelante.

Son todas estas medidas de marcado carácter social, a las que el Ministro de Economía se opone. Por otro lado, su postura es relativamente lógica, pues de él depende velar tanto por el equilibrio presupuestario como por la buena marcha de la economía española. Sin embargo, no deja de ser chocante que precisamente en una legislatura marcada por el superhábit, el vicepresidente económico eche el freno a medidas que están destinadas en unos casos a mejorar la vida de la ciudadanía, y en otros casos a resolver un problema acuciante como es precisamente el de la vivienda, que lastra las perspectivas de futuro de toda una generación. Y si esta generación, los que hoy estamos entre los 25 y los 35 años, no podemos ni independizarnos ni mucho menos tener hijos, ya me explicará el Ministro de Economía cómo se lo va a montar para garantizar la buena marcha de la economía en un futuro no muy lejano.

En estos casos, en los que se apela a la economía y a las grandes cifras macroeconómicas para no profundizar el Estado del Bienestar, no me canso de recordar la máxima de Joseph Stiglitz, precisamente premio Nobel de Economía:

Una economía en la que, año tras año, la mayoría de los ciudadanos viven peor NO es un éxito.

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¿Alquiler o compra?   2 de Septiembre de 2007

Antonio expone en su blog las razones culturales que han llevado a la sociedad española a preferir la compra de la vivienda al alquiler. Por mi parte, considero que además de los argumentos de índole cultural que menciona, le falta el argumento económico, que apunto brevemente:

En época de nuestros padres (bueno, los míos en los 60 apenas habían aprendido a andar, pero ya me entendéis) el plazo de amortización medio de las hipotecas estaba en 15 años; una década y media después se situaba entre 20 y 25 años; en los 90 se contrataban hipotecas a 30 años y en nuestros días es cosa habitual las hipotecas a 40 años.

En los 60, 70 y 80 eran habitales las hipotecas a interés fijo, con unos intereses altísimos (que, por otro lado, solo podían bajar, al no tener demasiado margen para seguir subiendo), y además eran regulados por el Banco de España, pendiente de la situación económica española. Desde hace unos años, una década aproximadamente o quizá más, estas hipotecas vitalicias (¿qué otra cosa es un c?edito hipotecario a 40 años?) se firman a interés variable, en el límite de la capacidad de endeudamiento de la pareja (imposible que “le concedan” una hipoteca a un mileurista “single”Wink, y con los intereses creciendo sin parar desde hace años (pues estaban en el límite inferior), y encima regulados por el Banco Central Europeo, que hace unos años debía velar por el crecimiento económico de 15 países, y ahora de 25.

Hay un factor cultural, que se asocia a los que Antonio menciona, que es la ignorancia: el famoso por lo que me cuesta el alquiler, me compro un piso. Esto, HOY EN DÍA, es lamentablemente falso, no hay más que hacer números, es muy sencillo. Para que me quede una hipoteca de 500 euros, que es lo llevo pagando de alquiler durante los dos últimos años, significa que me tendrían que haber vendido mi piso por menos de 90mil euros. Más gastos notariales, que tendría que poner yo de mi bolsillo. Si alguien cree que puede encontrar un piso de obra nueva en las afueras de Barcelona, en una ciudad con Renfe y Ferrocarriles Catalanes, de una habitación, con parket, calefacción y cocina eléctrica… Que me llame, porque desde luego ha encontrado la joya de la corona. La realidad es que por un piso como el mío piden 180.000 euros, lo que significa que la letra de la hipoteca a 40 años a un interés del euríbor actual + 0′5, ronda los 1.000 euros mensuales: el doble de lo que pago actualmente. En el caso del piso al que me mudo el mes que viene, es aún más dramático, porque pretendían venderlo (sin éxito, por cierto) por 55 millones, quedaría una cuota mensual que rondaría los 1.800 euros, corriendo el hipotecado con los gastos notariales y demás, cuando de alquiler pago 700. Quien diga que alquilar cuesta lo mismo que una hipoteca, es que hace muuuuucho tiempo que no compara precios de alquiler y compra.

Ahora bien, dada la precariedad que caracteriza el Estado del bienestar por lo que respecta a nuestro futuro (¿a qué edad nos jubilaremos los menores de 30 años? ¿tendremos pensión pública, o mejor ir pensando en un plan de pensiones? ¿resistirá la seguridad social otros 40 años más?), es cierto que conviene tener las espaldas cubiertas por lo que respecta a tener un techo bajo el que cobijarnos del que no nos puedan echar cuando se nos acerque la edad de la jubilación, y para eso deberíamos haber invertido antes en él.

Lo que no es lógico es que los jóvenes no puedan independizarse porque no pueden comprar una vivienda, o solo puedan independizarse en parejas hipotecándose a 40 años. No creo que el alquiler sea indefectiblemente mejor que la opción de comprar, ni que la compra sea preferible al alquiler. Creo que cada cosa tiene su momento. Creo que entre los 20 y los 25 años, independizarse significa casi siempre compartir piso, preferiblemente con amigos/as; a partir de los 25 una ya puede vivir de alquiler pero sola; después de unos años de volver a compartir piso, esta vez con la pareja elegida, es el momento de empezar a buscar piso de propiedad. Pero creo que cada cosa tiene su momento, y que no es emocionalmente sano ni para la persona, ni para la pareja, el tener que esperar a independizarse hasta estar emparejado y poder pagarse una vivienda de compra (momento que, tal y como está el patio, quizá no llegue nunca o demasiado tarde), y el sentirse económicamente atado a una persona, de quien si te separas sabes que te las vas a ver muy negras para salir adelante, o tendrás que volver a la casa familiar… Por muchas leyes de “divorcio express” que apruebe el Gobierno, de nada va a servir si lo que mantiene cohesionada una pareja es la hipoteca. Y digo a la pareja, que no a la familia, porque eso cada vez es más complicado: toda una generación de mileuristas estéril por el método anticonceptivo más eficaz, la letra de la hipoteca.

Cada cosa tiene su momento, y creo que hay que diferenciar muy bien entre no poder independizarse y no poder comprar una vivienda, porque no es lo mismo.

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No era así como lo planeamos   13 de Agosto de 2007

Hace unos días charlaba con una amiga sobre el desconcierto que nos produce la manera de vivir de la nueva generación, esas ansias por querer vivir rápido (¿y morir joven?), de querer probarlo todo cuando apenas son unos niños, a diferencia (quizá) de la nuestra, en la que los niños seguían siendo niños aunque con ganas de ser mayores. Hoy en día, según su percepción, es algo habitual que las niñas pierdan la virginidad a los 13 años, que se produzcan cada vez más abortos en menores por embarazos no deseados, y que niños y adolescentes se estrenen en el uso de las drogas a edades cada vez más espectacularmente tempranas. Ella llega a la siguiente conclusión:

Desde que trabajo en un lugar de ocio me doy cuenta que quien educa hoy en dia no son los padres sino la Tv, los videojuegos, el dinero y la calle.

Y yo estoy de acuerdo con ella. Trabajamos demasiado para ocuparnos de los hijos, cuando llegamos a casa estamos cansados de trabajar tantas horas fuera y no nos ocupamos de educarlos: ¡bastante trabajo tenemos con mantenerlos!

Y eso, si tenemos la suerte de poder tener hijos, porque tal y como se está poniendo el tema inmobiliario, yo me lo veo crudo crudo… Como ahora trabajan por norma general los dos miembros de la pareja, los pisos se pagan el doble (¿qué digo el doble? ¡el triple!) de caros. Han visto que, si nos apretamos el cinturón podemos pagarlos y nos están apretando el cinturón, la corbata y la soga al cuello hasta asfixiarnos. A este paso, toda una generación estéril por el método anticonceptivo más eficaz: la letra del piso.

Esto último me preocupa especialmente, porque Joan y yo queremos tener hijos, preferentemente el primero antes de los 30 (y yo ya he cumplido los 26), pero tal y como está el patio, no sé si la letra de la hipoteca nos va a permitir ser padres algún día.

Honradamente, a veces pienso que con la incorporación de la mujer al mercado laboral nos han tangao pero bien. Nos han estafado, compañera. No era esto lo que planeamos, y ahora lo estamos pagando.

¿Quien se encarga ahora de las tareas del hogar? Con suerte, externalizamos estos menesteres con personal subcontratado en las capas más desfavorecidas de la sociedad. Hablemos claro: habitualmente, mujeres inmigrantes y mujeres autóctonas con un nivel cultural y educativo bajísimo tirando a nulo. Mujeres todas, en cualquier caso, de los estratos más desfavorecidos de la sociedad. ¡Pues sí que hemos progresado! Y eso, digo, en el mejor de los casos, porque en el peor es mayoritariamente la mujer quien se encarga de trabajar fuera de casa y de seguir trabajando cuando vuelve al hogar. Seamos honestos: el reparto equitativo de tareas domésticas aún está lejos de ser una realidad, así que sea la señora de la casa o sea una empleada doméstica, mayoritariamente sigue siendo la mujer quien se encarga. Trabajamos fuera de casa, y trabajamos dentro. Como decía, ¡pues sí que hemos progresado!

¿Y quien se encarga ahora de educar a los hijos? Tradicionalmente, era la madre, el ama de casa, quien se encargaba de estos asuntos. ¿Y ahora, que la madre está igual de ausente o más que el padre? La televisión, la calle y, con suerte, los abuelos y la canguro. Vamos de mal en peor. Y no, que conste que no es que una feminista recalcitrante como yo esté renegando de la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, solo digo que nos hemos dejado algunos cabos sueltos por el camino, y que conviene arreglarlos entre todos antes de que todo el tinglado se nos vaya a hacer puñetas. Empezar por poder acceder a una vivienda digna que nos permita llegar a final de mes sería un buen principio. ¿Y eso de la Renta Básica de Ciudadanía? Pues tampoco suena del todo mal. La plena equiparación en sueldos y en responsabilidades de hombres y mujeres en el mercado laboral es un objetivo al que no debemos renunciar. Y que ellos se pongan las pilas en casa (y eso pasa por que sean las madres las primeras que empiecen a educar a sus hijos en la igualdad y en la responsabilidad en las tareas del hogar, y los padres por responsabilizarse plenamente de la educación de sus hijos) sería un gran avance para la nueva generación

Lo que tengo claro es que no era así como lo planeamos cuando decidimos estudiar, ser universitarias e incorporarnos al mercado laboral en ¿las mismas? condiciones que nuestros compañeros. Algo ha fallado, los hombres siguen siendo quienes ostentan el poder, y aunque la ley de igualdad sea un pequeño avance en el buen sentido, aún nos queda mucho trabajo por hacer, pero no podemos dormirnos en los laureles. Ahora esta sociedad tiene no una sino varias piezas sueltas, y una de ellas es cómo se está educando la nueva generación. El síndrome del emperador, por ejemplo, hace tiempo que debería habernos puesto sobre aviso. Se nos va de las manos

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La popularización del término “mileurista“, con las implicaciones de formación y precariedad laboral (y civil) que colleva, ha condenado a la oscuridad mediática a un amplio sector de la población activa (nada menos que el 35%) que no tiene la “suerte” de cobrar una nómina que alcance los 1.000€ al mes: son los submileuristas, trabajadores con escasa formación académica, empleados del sector servicios que requieren poca cualificación para ser desempeñados pero que, sin embargo, son útiles y necesarios como cualquier otro trabajo tanto para la sociedad como para la economía, y son remunerados con entre 600 y 1.000 € mensuales.

Ser mileurista no es ningún chollo, por supuesto: no es en absoluto agradable ser joven, tener una carrera universitaria, en muchos casos un máster, idiomas, conocimientos de informática, mejor formación académica que tu jefe y sin embargo tener un trabajo precario, una jornada laboral draconiana y un sueldo que no alcanza para soñar con una hipoteca que te subyugue para el resto de tus días ni con un alquiler tan asequible y esperanzador como inexistente que te permita independizarte, y sobre todo condenad@ a un futuro sin expectativas. La generación mejor formada se encuentra ante sí con el futuro más negro.

Pero si ser mileurista es joxxx, el submileurista lo tiene aún peor, es el eslabón más débil de la cadena del empleo: el trabajador más fácilmente sustituible, con menos recursos personales, habitualmente con más cargas familiares y financieras, y por lo tanto más fácilmente “explotable” (si me permiten utilizar esta retórica en el siglo XXI). Es a estos 6 millones de trabajadores (y a la mejora de su calidad de vida) a los que los sindicatos han convertido en prioridad de cara a las negociaciones colectivas próximas: Ahora que la coyuntura económica lo permite, y que el desempleo ha caído a un 8,4%, el objetivo a partir de ahora es que no se firme ningún convenio de los que se negocien a partir de ahora que NO incluya una retribución mínima de 1.000€ para los puestos de trabajo menos cualificados. Los principales beneficiados serán los empleados del sector servicios, mayoritariamente hombres y mujeres, aunque no hay que olvidar que el submileurismo es un mal que afecta al 35% de los empleados a jornada completa.

La cifra de 1.000 € no es aleatoria, ni corresponde a la moda de los “mileuristas”: el objetivo de los mil euros mensuales para el sueldo pactado en los convenios y el Salario Mínimo Interprofesional responde a la aplicación de la fórmula que recomienda la Carta Social Europea de garantizar unos ingresos básicos equivalntes al 60% del salario medio.

La bonanza económica que se ha mantenido de forma continuada durante la última época (si bien tiene los pies de barro) y los buenos datos sobre creación de paro y mantenimiento del empleo no deben hacer que apartemos la mirada de otros indicadores: la calidad del empelo y los salarios, y la evolución en cuanto a poder adquisitivo de los trabajadores (espcialmente los que se sitúan en las bandas salariales inferiores).

En el contexto de todo lo dicho hasta ahora, me sorprendieron las declaraciones del secretario general de UGT de Catalunya, Josep Maria Álvarez, ayer en la manifestación del Primero de Mayo. Dijo que “durante demasiado tiempo nos han tenido engañados (sic) al hacernos creer que lo más importante es la creación de empleos” y habló de un “clamor contra los salarios bajos“. Supongo que no le viene de nuevas, y que lo dirá recordando lo contestada que fue la política de “contención salarial” que practicaron en las negociaciones colectivas durante la época Aznar; o la oposición frontal a la renuncia de incluir en algunos convenios la cláusula de revisión salarial que protegía a los trabajadores de una pérdida de poder adquisitivo, cláusula por la cual todos los convenios que estuvieran acogidos permitían que las nóminas de los trabajadores que regulaban se revisaran cada 6 meses y contemplaran las subidas reales del IPC… Pero bueno, bienvenida sea su caída de la parra si con ello se gana un aliado más en la lucha por los salarios dignos.

Otros (como Omega), en cambio, que directamente creen que los sindicatos son una lacra para el sistema económico, que nos hace perder productividad. Yo considero que:

  1. Desde el punto de vista histórico, los beneficios que ha logrado el sindicalismo en el mundo son indiscutibles. Hablamos en cuanto a calidad de vida de los trabajadores, por supuesto. La propia celebración del Día Internacional del Trabajo es una muestra de ello, independientemente de cuántas personas vayan a las manifestaciones que se convocan el Primero de Mayo en todo el mundo.
  2. Desde una perspectiva actual, si comparamos el tiempo que los trabajadores dedican al ocio en los países donde los sindicatos son más fuertes, y el que dedican en aquéllos países donde los sindicatos son casi testimoniales, así como el número de horas diarias trabajadas en ambos grupos, apreciaremos claramente que en aquéllos países donde el sindicalismo es más fuerte los trabajadores gozan de más tiempo libre, lo que se traduce en una mejora de la calidad de vida (evidentemente, no es el único factor, pero sí uno de ellos).
  3. Tal vez la desactivación del pode de negociación de los sindicatos se traduzca en una mayor productividad y en un crecimiento mayor de la economía, no lo negaré. Sin embargo, soy de la misma opinión que Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, cuando dijo que

Una economía en la que, año tras año, la mayoría de los ciudadanos viven peor NO es un éxito.

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Prohibido construir en tierra quemada   11 de Junio de 2005

El Gobierno del PSOE aprobó ayer la nueva ley de montes por la cual quedará prohibido edificar en un terreno quemado en un plazo de 30 años. No está mal: es una ley que permite terminar con la actual situación consistente en quemar - recalificar - construir - forrarse, por la cual un terreno vale más calcinado que verde, tanto para el constructor como para el concejal.

Por lo menos, terminará con los incendios especulativos, que no es poca cosa, pero no solucionará ninguna de las cuestiones de fondo que subyacen: ni terminará con los incendios por negligencia, ni con la especulación inmobiliaria.

Como dice el amigo Gulliver, quejarse es muy fácil, lo difícil es proponer soluciones. Así que hoy me voy a mojar, pero poquito, porque si tuviera las soluciones a éstos problemas, no escribiría en éste blog, sino que estaría a sueldo de algún ministerio. Me limitaré a proponer unas cuantas ideas para abrir el debate.En cuanto a incendios por negligencia, es cierto que está penado y que las multas son importantes, pero el principal problema radica en localizar al infractor. Y digo yo: si la acampada libre está prohibida fuera de las zonas destinadas para ello, ¿porqué no lo está también el hacer barbacoas? La idea consiste en poner la multa antes de que aparezca el fuego, es decir, penalizar las conductas potencialmente peligrosas: habilitar zonas para hacer barbacoas, vigiladas y con fuentes y mangueras accesibles, y multar al que haga fuegos fuera del área permitida, así sea para calentar el biberón al baño maría.

Lo mismo para el uso de botellas de cristal: si el botellón está prohibido en la ciudad, en el campo se puede prohibir el uso de botellas de cristal. Por ejemplo. Ya sé que ésto no lo solucionaría todo, pero algo haría. Y claro, hace falta aumentar la dotación de vigilantes para detectar a los infractores, ya que no basta con aprobar medidas represeivas si no hay nadie que la haga cumplir (me sé de uno que debe estar disfrutando como un enano leyendo éste post…Wink.

Y en cuanto a la especulación inmobiliaria, el tema es todavía más complicado. Se suponía que la liberalización del suelo iba a repercutir en una bajada del precio de la vivienda, y es evidente que no ha sido así. ¿Imprevisión, irresponsabilidad, error de cálculo, mala gestión? Sea lo que sea, el error lo estamos pagando todos ahora. Sólo el aumento del precio de la vivienda ya era motivo más que suficiente como para pedir que rodaran cabezas en el anterior ejecutivo (y lo de Álvarez Cascos, con aquéllo de que los sueldos han aumentado al mismo ritmo que los pisos, y que si los pisos han subido de precio es porque la gente los sigue comprando es de despido fulminante, por cachondeo impenintente): por una medida perjudicial para los ciudadanos, y por no haber sido capaces de parar a tiempo el estropicio.

Os confesaré que en el tema de la vivienda, lo que me pide el cuerpo es nacionalizar inmobiliarias y constructoras, y expropiar solares a la brava. A grandes males, grandes remedios. Y es que cuando llega el día 5 de cada mes y el banco me pasa religiosamente la letra de la hipoteca, que representa más del 50% de mi sueldo, me sale la vena anarko-comumnista y me entran ganas de… (iba a decir “quemar bancos”, pero luego he caído en la cuenta de que éso podría considerarse incitación a la violencia, así que lo cambiaremos por)… nacionalizar empresas…

Lo cierto es que en ese tema estamos metidos en un buen lío, porque:

a) Aunque sea para especular, el ladrillo está tirando de la economía del país (y éso que es el sector donde más inmigrantes sin papeles se contratan, a pesar de lo peligroso de la actividad, y donde la economía sumergida campa por sus respetos). Hay poderosas razones políticas para no meter mano en una actividad económica que nos hace quedar muy bien en las estadísticas.

b) Es la mayor hucha que conocen las familias españolas. Que se os quite de la cabeza la idea de que los pisos van a bajar de precio por muy sobrevalorados que estén, porque sería un auténtico descalabro en éste país. De sobra es conocida la tendencia española a la compra en lugar de al alquiler (de ser al revés, el problema no tendría tanta envergadura), y los motivos de ésta preferencia también son de sobra conocidos. Si las cosas te van mal, vendes tu piso y te vas a vivir a otro más pequeño y más lejos del área metropolitana (lo que se conoce por el extraradio, vamos). Pero ¿qué ocurre si ahora te dan por tu piso menos de lo que te costó cuando lo compraste? Básicamente, que te han jodido, porque la hipoteca contratada no tiene nada que ver con los precios actuales, y date por especialmente jodido si por lo que te dan no te llega ni para pagar lo que te quede de hipoteca.

Ése es uno de los motivos (no el más importante, pero sí el que se puede decir sin que se les caiga la cara de vergüenza) por el cual los pisos no van a bajar de precio. Todo lo más, se moderará el aumento. Pero seguirán subiendo de precio.

Teniendo en cuenta éstos dos aspectos, a lo único que podemos aspirar, nos guste o no, es a poner parches, como por ejemplo los minipisos para jóvenes o la agencia estatal de alquiler, entre otras iniciativas menos afortunadas. Bonito marrón tiene la ministra Trujillo, teniendo que solucionar un tema de primer orden para millones de jóvenes que se ven antes heredando que firmando una hipoteca, sin apenas competencias sobre las que pode