El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, ha decidido por su cuenta y riesgo suspender sucampaña electoral debido (versión oficial)
a la crisis financiera que asola Wall Street estos días, y bajo el pretexto del patriotismo (ya saben: el último reducto de los idiotas) pretende aplazar también el primer debate de la campaña, a lo que su oponente, Barack Obama, se niega rotundamente, como es lógico.
Y es que ¿acaso no es precisamente ahora, en tiempos de crisis, cuando la ciudadanía tiene derecho a escuchar las propuestas de los aspirantes a presidir la nación, para sacarles del lío en el que determinadas compañías les han metido? O McCain no tiene propuestas para sacar a Estados Unidos de la crisis financiera en la que están empantanados, y además pretende que su contrincante tampoco exponga las suyas; o pretende que las ideologías no pintan nada y todos tienen que arrimar el hombro con una única solución (la suya, por supuesto): liberalismo cuando todo va bien, socialismo para salir al rescate de las grandes empresas cuando todo va mal.
¿Es McCain uno de esos profetas que pronostican el fin de las ideologías? Sólo así se entiende que pretenda que tanto el candidato demócrata como el republicano vayan de la mano en sus respectivas propuestas económicas para paliar la crisis.
O McCain pretende que Obama asuma sus tesis económicas como propias, o carece de las mismas y está intentando disimular:
Suspendemos la campaña, y así no damos mucho el cante y no nos exponemos a meter la pata…

En cualquiera de los dos casos, es precisamente en estos momentos, a 40 días de las presidenciales estadounidenses, cuando más importante es si cabe que la ciudadanía escuche lo que sus candidatos tienen que decir, y vote en consecuencia. The show must go on. La campaña electoral debe continuar, y los candidatos de ambos partidos deben hacer hincapié en sus propuestas económicas. Y no solo porque, en palabras de un Obama bastante cachondo, se espera del Presidente de Estados Unidos que sepa hacer dos o más cosas a la vez (¿como, por ejemplo, caminar y comer cacahuetes?)…
Item más: resulta realmente curioso que el candidato republicano proponga suspender la campaña y apelar al patriotismo, comparando la crisis financiera actual ¡¡con el 11-S!! justo en un momento en que los resultados en las encuestas le vuelven a ser adversos, tras una breve luna de miel con la candidatura a vicepresidenta de Sarah Palin… Llamadme malpensada si queréis.