Tenía que pasar tarde o temprano: Rosa Díez y Fernando Savater se han decidido a montar su propio partido político y dejarse de guasas. Ahora sí pondrán las cartas boca arriba y sabremos a qué atenernos. Y la plataforma que propone la creación de un partido político nacional, como ya ocurrió en su momento con los lerrouxistas estos que se hacen llamar ciudadanos (como si el término les perteneciera y los demás fuésemos tan solo inquilinos de su patria), se pretende todo un torpedo en la línea de flotación del Partido Socialista, más aún en vísperas de unas elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán este domingo. Sin embargo, cuando una se pone a mirar cuales son los objetivos que propugnan, lo que detecta es una mezcla de populismo barato y coincidencia con el ideario del partido popular tan evidente que ni a Eduardo Zaplana se le ha pasado por alto. Yo les recomiendo, para redondear el éxito que les auguro, que fichen a Bono como secretario general, que dicen que anda aburrido el hombre. Vamos a darles un repaso.
Empecemos por los principios que les inspiran:
lucha contra ETA; regeneración de la democracia; oposición al nacionalismo obligatorio; reforma de la Constitución para reforzar las libertades ciudadanas y la igualdad, con independencia del territorio de residencia, etcétera.
Lucha contra ETA: menos Batasuna, todos los partidos políticos luchan contra ETA. Con más o menos suerte, con mayor o menor altura de miras, con mayor intensidad en sus prioridades o menos (para el PSOE, su prioridad es la paz; para el PP, su prioridad es alcanzar el gobierno y, una vez instalados en La Moncloa, ya veremos cómo acabar con ETA). Nos podrán gustar más o menos los métodos de un partido o de otro, pero presentar “la lucha contra ETA” como un principio inspirador para montar un partido político es como no decir nada.
Regeneración de la democracia: me temo lo peor. Y la legitimidad que niegan a los partidos políticos nacionalistas no augura nada bueno. ¿Regeneración de la democracia significa democracia para unos pocos y marginación de los que no opinan que España debe ser una grande y libre?
Oposición al nacionalismo obligatorio: El nacionalismo, como cualquier otra ideología, no es obligatoria, sino voluntaria. Excepto si se pretende que quienes son del nacionalismo contrario no tengan ni voz ni voto, o tengan voto pero como si no lo tuvieran porque para lo que va a valer… El voto es secreto (bueno, menos para el funcionario de Granada al que pretendían obligar a votar por correo), y la Constitución consagra la no-discriminación por razón ideológica, entre otras. Que en un territorio determinado el nacionalismo sea la opción política de la mayoría, y a ellos no les guste, no significa que el nacionalismo sea obligatorio: significa que ellos no aceptan la decisión de la mayoría, y eso es muy poco democrático. Si cuando me temía lo peor con eso de la “regeneración democrática” era por algo…
Reforma de la Constitución para reforzar las libertades ciudadanas y la igualdad, con independencia del territorio de residencia: esto es, cepillarse por la brava el sistema autonómico. Me extenderé más sobre este tema.
Ahora veamos las líneas maestras del nuevo partido que pretenden crear:
El nuevo partido tendrá un ámbito nacional español inequívoco, con la ventaja de nacer libre de las hipotecas territoriales y clientelares asumidas tanto por el PSOE como por el PP en estos años.
Que conste que las negritas no son mías. Lo que quieren decir con esto es que van a necesitar gente para cerrar listas electorales en todas las circunscripciones electorales de España, supongo, porque de otra manera no se entiende. ¿O quiere decir que prescinde de presentarse a elecciones autonómicas y municipales, y sólo se va a presentar a las elecciones que se concreten en un ámbito nacional español inequívoco, esto es, a las generales? Que alguien con más luces que yo me lo aclare porque no lo entiendo.
Se comprometerá a impulsar un gran debate sobre la reforma de la Constitución, con vistas a resolver algunas deficiencias patentes en materia de igualdad y derechos, modelo territorial –con la vista puesta en un modelo federal cerrado, donde todas las comunidades tengan idénticas competencias dentro de un Estado sólido igualitario
Esto significa, como decía antes, cepillarse por la brava al Estado de las Autonomías. Porque eso de las deficiencias patentes en materia de igualdad, ¿significa que el Gobierno de Extremadura no va a poder invertir más en sanidad, y por lo tanto cubrir los empastes de los ciudadanos extremeños por la seguridad social, a menos que todas las demás autonomías tengan la misma prioridad? ¿Y si el resto de autonomías no tienen la misma prioridad, los extremeños que se jodan? Lo encuentro realmente injusto, honradamente. Esto significaría, en la práctica, dos posibilidades: o bien todas las autonomías tendrían los derechos sociales de la más restrictiva, o bien nos cepillamos el Estado de las Autonomías y volvemos al Estado centralista y basado en regiones de toda la vida con un estado central que es el que administra los derechos de todos, el café para todos llevado al absurdo. Por no decir que es abiertamente inconstitucional, pero vamos que ya metidos en harina, ese es incluso un tema menor… Yo les recomendaría que leyeran a Egocrata cuando habla del estado autonómico, que les clarificaría mucho las cosas.
Promoverá la reforma de la Ley Electoral para impedir expresamente el peso excesivo de los nacionalismos periféricos y las distorsiones que imponen al sistema constitucional y a la voluntad ciudadana expresada en las elecciones, como ha ocurrido con la reforma del Estatuto de Cataluña
El “peso excesivo” de los nacionalismos periféricos no viene dado por la ley electoral, sino por el sistema multipartidista del que gozamos. Corregir el “excesivo peso de los nacionalismos periféricos y las distorsiones que imponen” sólo se puede conseguir de una manera: anulando su poder de negociación de la única manera posible, que es dejándolos fuera del Parlamento. Muy democrático. En la línea de su “regeneración democrática“, supongo…
Por otro lado, es habitual la crítica al sistema electoral actual argumentando que se les otorga a los partidos nacionalistas, o con una fuerte implantación en un territorio reducido, una representación parlamentaria inflada por encima de sus resultados reales comparados con el resto de fuerzas. Ricardo Royo-Villanova, haciendo un ejercicio de matemáticas políticas, demostró que a quien en realidad beneficia el actual sistema electoral es a los dos grandes partidos, y no a los partidos nacionalistas. Pero el populismo y la demagogia no entienden de matemáticas. Si lo sabrán algunos… La referencia al Estatuto de Catalunya ya suena a espantajo típico como aquel “que vienen los rojos“.
Será una alternativa al sistema actual de dos partidos nacionales antagónicos y obligados a aliarse con partidos regionales o separatistas para conseguir mayorías parlamentarias.
O lo que es lo mismo: no os aliéis con los diabólicos separatistas, aliaos con nosotros que somos buena gente. El punto anterior me generaba la duda del “cómo”: ¿cómo pretenden dejar fuera del sistema a los partidos nacionalistas? ¿Mediante un sistema de segunda vuelta como el francés o algo parecido? Pero ahora, en este punto, veo que no, que eso no sería compatible con su proyecto, ya que un sistema de segunda vuelta los dejaría fuera inmediatamente también a ellos y les desactivaría como “alternativa”, en otras palabras: proponer una reforma de la Ley Electoral en la línea de una segunda vuelta sería para ellos el equivalente a pegarse un tiro en un pie. Entonces, ¿qué pretenden? ¿Dejar a los nacionalistas fuera del sistema a la brava, porque yo lo valgo? Sería interesante ver qué subterfugio se inventan para aislar a los que no opinan como ellos. Un mal comienzo, en cualquier caso.
Asumirá medidas de regeneración democrática y propondrá su institucionalización, comprometiéndose a actuar de manera más abierta y transparente que las organizaciones de modelo centralizado tradicional, y lanzando un debate sobre la conveniencia de listas abiertas, limitación de mandatos, tutela judicial de los derechos de afiliados, etcétera
Unos principios maravillosos, pero por lo que llevo visto hasta de sus líneas programáticas, precisamente ellos proponen para España ese modelo centralizado tradicional que dicen que no actúa con la suficiente transparencia, y me pregunto cómo se tutelarían judicialmente los derechos de los votantes excluidos de las instituciones por obra y gracia de su varita mágita. La regeneración democrática de esta gente es democracia para quienes piensan como yo y exclusión para el resto. Me quedo con la democracia actual, por imperfecta que sea, que mal que bien nos las vamos apañando para poner en su sitio a los corruptos, gracias.
Promoverá una política de Estado para luchar contra ETA, o cualquier otro grupo terrorista, sin concesiones políticas de ningún tipo, menos dependiente del partido que gane las elecciones o de las características personales del presidente del gobierno de turno, a salvo por tanto de las contingencias que han arruinado el eficaz y añorado Pacto Antiterrorista.
Ya me parecía a mí que eso de la lucha contra ETA, así, a secas, era decir poco. Ahora lo vemos un poco más claro, es en los matices donde nos encontramos con la realidad: sin concesiones políticas de ningún tipo imagino que quiere decir vencer a ETA exclusivamente por la vía policial, y de paso barrer al nacionalismo de las instituciones democráticas, donde ellos consideran que no tienen derecho a estar dado su carácter separatista traidor. Me pregunto si eso de “a salvo por tanto de las contingencias que han arruinado el eficaz y añorado Pacto Antiterrorista” significa que decretarían por ley que el Partido Popular tiene que cerrar la bocaza porque la iniciativa de la lucha antiterrorista corresponde al Gobierno y la oposición no debe hacer política partidista con un tema de Estado… Pero lo dudo mucho. Pero lo que me parece más llamativo es la frase “dependiente (…) de las características personales del presidente del gobierno de turno“, y el que no vea aquí una referencia explícita a la personalidad de Zapatero es que debe estar ciego. Solo les ha faltado llamarle “bobo solemne” para acabar de redondear la broma.
En definitiva: frases demagógicas que enganchan con el imaginario colectivo de un determinado tipo de sociedad ávida de mano dura con aquéllo que le desagrada, aunque en un Estado de Derecho no haya por donde cogerlas; un nacionalismo español travestido de la única forma de patriotismo válida; grandes dosis de populismo, dos personajes carismáticos y un programa electoral que ni encaja ni con calzador en la España actual y muchos insultos a diestra y siniestra, presentando a los anticuados partidos políticos como el mal de la democracia española y a ellos mismos como los mesías salvadores de los españolitos desencantados con sus políticos. Calcado a Albert Rivera y compañía, y tan de izquierdas que Eduardo Zaplana les ha ofrecido una “alianza coyuntural”. ¿Quien nos salvará de los salvapatrias?
Relacionado: Lüzbel también habla de este tema, vale la pena leerle; y a Antonio Flórez, que se alegra de la creación de este nuevo partido.